Emprendimiento

Emprendimiento

 
 SÍ SE PUEDE
Con el riesgo de morir en el intento

Un águila real en pleno vuelo. Esa es la imagen que Óscar Bravo, director del Centro de Liderazgo y Emprendimiento del CESA (CLE), emplea en sus presentaciones para empezar a hablar de emprendimiento: un ave imponente con las alas extendidas, la mirada clavada en una presa que sólo ella puede ver, y las garras listas para atraparla.

El emprendedor, como el águila, no pierde de vista su objetivo. Óscar lo define como una persona capaz de convertir sus ideas en oportunidades de negocio; alguien que conoce su mercado, que se desenvuelve en situaciones de riesgo y que además es trabajador, creativo y recursivo.

A comienzos del siglo XX, el economista Joseph Schumpeter hablaba de la importancia de los entrepreneurs para el desarrollo. Resaltaba que en el éxito de estos empresarios había siempre un alto nivel de riesgo. Y en los años sesenta, el académico David McLellan decía que los emprendedores tenían una disposición natural para alcanzar metas difíciles, una innata necesidad de poder y una gran capacidad de asociación.

Pero, mucho antes, según el Diccionario de Autoridades de 1732, el emprendedor era “La persona que emprende y se determina a hacer y ejecutar con resolución y empeño alguna operación considerable y ardua”. Una connotación casi de hazaña. Tal vez por eso hoy vemos que el emprendedor está dispuesto a hacer cosas que parecen imposibles.

¿A quién se le ocurriría montar una empresa que hace abono para plantas utilizando cabello humano como materia prima? ¿Quién iba a pensar que a partir de la cascarilla de arroz puede lograrse un material sintético que puede suplir usos de la madera? ¿Cómo puede ser negocio desarrollar tecnologías para desactivar minas antipersonales? ¿Es posible fabricar materiales para construcción a partir de los residuos de empresas papeleras? ¿Sabían los conductores de motocicleta que existen para ellos chaquetas con airbags incorporados?

Las anteriores son ideas viables de emprendedores colombianos que fueron premiadas en 2009 y 2010 por VENTURES, uno de los concursos que existen en el país para apoyar la generación de proyectos que puedan convertirse en negocio y que a su vez sean capaces de generar empleo. Convocatorias similares son las de Destapa Futuro, de Bavaria; el Premio Santander de Emprendimiento; el Premio ANDI a la creación de empresa, y el Programa Emprendedores Colombia, del Ministerio de Comercio Industria y Turismo.

En el CESA, el encargado de potenciar y de llevar al éxito las ideas de los estudiantes es el CLE. Una condición fundamental de los proyectos que impulsa es que tengan un sólido componente de responsabilidad social. ¿Puede una idea tener impacto social al tiempo que genera millonarios beneficios económicos? Hay un ejemplo de relevancia nacional que vale la pena mencionar:

Hace 17 años Haidy Duque llegó a Bogotá desde Montería en situación de desplazamiento. Para sobrevivir, empezó a hacer cometas junto con otras 30 mujeres. Vivían un entorno de violencia intrafamiliar, delincuencia común, y desempleo. Un entorno de baja autoestima, de viviendas derruidas. Haidy Duque pensó que todo sería muy distinto si la gente tuviera por lo menos tejados, baños y pisos dignos. Y decidió buscar una alianza —no una donación— con Corona, una de las la empresas de materiales para construcción más grandes de Colombia.

Cinco años después, más de 30.000 familias se han visto beneficiadas en siete ciudades de Colombia. Y la empresa ha descubierto un inmenso mercado al suplir con sus materias miles de casas en sectores populares.

La imagen que Óscar Bravo emplea para concluir su exposición sobre el emprendimiento es una mano que alza un trofeo de plata brillando al sol. Ideas buenas hay miles, pero, como dice el refrán popular, del dicho al hecho hay mucho trecho. ¿Qué hacer para que una idea, por imposible que parezca, logre concertarse? Lo que recomienda el CLE es hacer un buen plan de negocios.

El plan de negocios es como el mapa de navegación para el aventurero que emprende un viaje. En la práctica, ayuda a descubrir el concepto capaz de sostener una idea y tiene la cualidad de obligar al futuro emprendedor a poner los pies en la Tierra. Si la idea no satisface las necesidades de nadie, mejor olvidarla. Pero si hay clientes, estará bien seguir para visualizar, en el papel, las barreras que habrá que superar. Sirve para medir fuerzas (“¿Estoy dispuesto a dar esta batalla?”).

Además de trabajar primero en un plan de negocios, Óscar hace énfasis en la necesidad de capacitarse, idealmente en gerencia, marketing o finanzas. “Los fracasos normalmente tienen que ver con el uso inadecuado de los recursos”. Para ejemplificarlo, cuenta el caso de un hombre que recibió un subsidio importante para su empresa pero lo “invirtió” en una lujosa camioneta que lo hacía ver muy bien pero que a la empresa no le servía ni siquiera para transportar mercancía.

En las definiciones de emprendimiento, como hemos visto, hay un componente de riesgo. Pues bien: un buen plan de negocios no asegura éxito, sigue siendo una idea. No hay un plan infalible ni uno indispensable. Tampoco existe el plan de negocios perfecto. El entorno es enorme y variable, así que para el emprendedor siempre seguirán jugando un papel importante el olfato, y el sentido de oportunidad. Su única opción, después de haber seguido este paso recomendado, es lanzarse. Ya dirá el mercado si es capaz de levantar vuelo, como el águila.

 
 

Links de Interés

DIGA.jpg

Convocatoria GBO

thb-emprendimiento.jpg Esta oportunidad es para ti. 

Inscríbete hasta el 7 de mayo y participa en el GLOBAL BUSINESS OPPORTUNITIES 2012 - REINO UNIDO, un programa dirigido a jóvenes emprendedores con interés de iniciar su propio negocio.

Ver más

Convenios