La Atención Consciente en el Trabajo

Ellen Langer, profesora de la universidad de Harvard, ha estudiado mindfulness o la atención consciente por más de 35 años; es autora de 12 libros y más de 200 artículos sobre el tema.

Su investigación ha influenciado varias áreas del conocimiento, desde la economía hasta la psicología positiva. Revelan sus estudios que la atención consciente (ponerle atención y darse cuenta cada vez más de las cosas que suceden a nuestro alrededor y en nuestro interior), en vez de operar en “piloto automático” puede reducir el estrés, desbloquear la creatividad y mejorar el rendimiento.

“Mindfulness es el proceso de conscientemente darse cuenta de cosas nuevas. Cuando se hace eso, se está en el presente. Es la esencia del compromiso (engagement), y no consume energía, la aumenta”, dijo Langer en una entrevista con el Harvard Business Review.

La práctica del mindfulness, según Langer, viene con muchos beneficios. Se vuelve más fácil la atención prolongada, mejora la memoria, incrementa la creatividad, la capacidad de tomar provecho de las oportunidades cuando se presentan y las relaciones con las personas.

“Al nivel más alto de cualquier campo - CEO´s de las ‘Fortune 50’, los mejores músicos, los mejores atletas, profesores, mecánicos - se encuentran personas que practican la atención consciente, porque esa es la única forma de llegar allí”, explicó.


Sobre la meditación de atención consciente (pasos para la meditación)

Por: Shinzen Young

Un aspecto de la orientación budista hacia la meditación de manera concisa es el vipashyana, el aumento de la conciencia, sensibilidad y observación, paso a paso.

Un enfoque común en la tradición Theravada es inundar la conciencia con cada vez más información completa y precisa sobre los acontecimientos mentales y físicos. Típicamente, primero se aprende a experimentar este intenso “modo vipashyana” de observar un sólo acontecimiento. Una vez que se aprende, se puede generalizar y aplicar a cualquier aspecto de la experiencia. Con la práctica, se desarrolla un hábito de flexibilidad que permite percibir cada acontecimiento en la corriente de la vida diaria de manera totalmente consciente sin tener que esforzarse.

Veamos, por ejemplo, el acto de caminar. La mayoría de la gente lo lleva a cabo inconscientemente. No hay nada de malo en ello, pero supongamos que quisiéramos aumentar la conciencia del acto de caminar. Empezaríamos por notar mentalmente cuál pie se mueve en cualquier momento determinado. Esto brinda un poco más de información sobre la realidad de caminar que hacerlo inconscientemente. Luego, con respecto a cada pie, trataríamos de notar el instante preciso en que el pie comienza a levantarse y el instante en que de nuevo toca el suelo. Pie izquierdo arriba, pie izquierdo hacia adelante, pie izquierdo hacia abajo, pie derecho arriba, pie derecho arriba, pie derecho hacia adelante...

Para una observación aún más detallada, es útil al principio caminar mucho más despacio que lo normal y hacer pausas entre cada componente del acto de caminar. Notemos el instante en que el talón izquierdo se levanta, la sensación táctil mientras la planta del pie se levanta lejos del suelo. Notemos el momento en que los dedos de los pies dejan el suelo, el principio del movimiento hacia adelante, el movimiento mismo, el final del movimiento, el comienzo del movimiento hacia abajo, el movimiento hacia abajo, el instante en que el pie toca el suelo, de nuevo la sensación táctil y el instante en que el pie ha regresado completamente al suelo. Hagamos una pausa. Notemos cuándo surge la voluntad de mover el pie derecho. Comencemos a mover el pie derecho, observando nuevamente cada componente del acto de caminar.

Lo importante es el aumento en la claridad sobre el proceso. Después de aumentar la práctica, es posible aplicar un análisis aún más refinado. Dentro de cada componente del movimiento (levantar, mover hacia adelante, bajar, etc.), se pueden distinguir muchos subcomponentes: pequeños movimientos con puntos de inicio y terminación, cada uno precedido por una voluntad separada para llevarlos a cabo.

Si se sostiene este tipo de observación refinada, empiezan a surgir alteraciones en la percepción. El acontecimiento parece marchar más despacio y ello es una sensación subjetiva, independientemente de cualquier reducción en la velocidad física. Cada componente del acontecimiento parece contener vastas extensiones de tiempo y espacio dentro de las cuales es posible percibir información sin prisa alguna.

Pero detengámonos un momento. Cuanto más plena la información sobre nuestro pie, ¡tanto menos parece estar ahí! El pie se expande, se contrae, se vuelve ligero y vacío, se fusiona con las cosas, desaparece y reaparece. Sin dejarnos seducir y sin alarmarnos, sigamos notando la simple realidad del movimiento del pie de momento a momento.

Este “modo vipashyana” de atención consciente puede aplicarse a todo tipo de experiencia. Podemos mover el ojo suavemente sobre un objeto, absorbiendo información sobre el mismo tan rápida y plenamente que la conciencia no tiene tiempo de solidificarse y limitar el objeto. Lo mismo sucede con los demás sentidos de gustar, oler, oír, tocar, etc. Esta es la paradoja fundamental de la meditación: cuando se ve algo plenamente se vuelve transparente; cuando se oye algo plenamente hay silencio. La sensación de solidez y separación de los objetos, que la mayoría de la gente da por sentado, resulta ser un mero efecto secundario, tóxico e innecesario del proceso de percepción que obstaculiza el fluir de la corriente de vida. Podemos funcionar bien sin ella.

El ejercicio más difícil y a la vez más productivo de todos consiste en aplicar este modo total de percatación a las emociones, a los conceptos y a las imágenes mentales. El flujo de los pensamientos y las emociones de una persona es tan impredecible y absorbente... ¡bien distinto de levantar y bajar un pie! Sin embargo, con el desapego y la concentración que confiere el shamatha, podemos detectar un pensamiento en sus inicios y notar cada una de sus diminutas permutaciones hasta el final, con percatación lenta, completa y sin solidificación.

Quienes pueden aplicar este modo de atención consciente a las imágenes más profundas de su ser, entrarán a un mundo nuevo y refrescante.



Beard, A. 2014. Mindfulness in the Age of Complexity. Recuperado el 4 de julio de 2014 de Harvard Business Review: http://hbr.org/2014/03/mindfulness-in-the-age-of-complexity/ar/1