Los desafíos para los exportadores colombianos
de alimentos


El pasado 4 de enero, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) propuso dos nuevas normas de seguridad alimentaria que, además de constituirse en una ‘herramienta’ para prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos, plantean enormes desafíos a la franja de exportadores colombianos que quieren  entrar al mercado estadounidense con estos productos.

Aunque en EE. UU. la FDA ha instado a la sociedad a debatir y aportar a la normatividad en los siguientes tres meses, desde ya se advierte cómo serán las ‘reglas del juego’ para que los empresarios colombianos, que exporten alimentos, tengan las mejores oportunidades de crecimiento y competitividad con el TLC que está en marcha con ese país.

Sobre este tema habló Édgar J. Asebey, director de la sección de comercio internacional de Sandler, consultora que asesora para el cumplimiento de parámetros FDA, durante un evento organizado por la Cámara de Comercio Colombo Americana.

En términos generales, la FDA es la entidad en EE. UU. que supervisa que los alimentos y medicamentos que se venden en el país sean seguros, saludables y estén etiquetados apropiadamente.

Las dos nuevas normas están contenidas bajo los títulos sección 103 y sección 105 del marco general que regula el tema.

La primera versa sobre el cumplimiento que productores de alimentos deben tener de unos protocolos –de alta calidad–, que garanticen que todas sus fases van en sintonía con el propósito de prevenir enfermedades. La segunda, sobre obligaciones en materia de seguridad para la producción y cosecha de productos agrícolas. En otras palabras, es para ser aplicada para alimentos frescos como frutas o vegetales.

La cuestión es que con la nueva normatividad aumentan los controles, pero además –como lo explica Asebey– se abre el espectro de vigilancia para todo tipo de comestibles, que sólo aplicaba para tres categorías de alimentos.

La ‘fotografía’ del consumo de alimentos en Estados Unidos, da cuenta de que el 15 por ciento de estos proviene del exterior. La mitad de las frutas consumidas llega de afuera; de las verduras consumidas el 20 por ciento provienen del exterior, así como el 80 por ciento de los mariscos.

Los ajustes que hace la FDA surgen de una preocupación que no es de poca relevancia. Y es que según la propia agencia, “uno de cada seis estadounidenses sufre de una enfermedad transmitida por alimentos cada año. De ellos, casi 130.000 son hospitalizados y 3.000 mueren a causa de la enfermedad”1. La apuesta de la FDA es la de mejorar la salud pública y reducir paralelamente los costos en atención médica. Así mismo, desde el 2002 los Estados Unidos consideran vital el tema del bioterrorismo.

Una auditoría hace apenas tres años concluyó que el 30 por ciento de la base de datos de la agencia estaba desactualizada.

De las 245.000 plantas bajo la lupa de la FDA en 2010 –incluidas tanto las que empacan alimentos como las que los almacenan–, 357 lugares fueron supervisados.

Desde entonces, la preocupación es latente y con la reglamentación se prevé trabajar más en prevención que en reacción. En 2011, de 600 lugares por inspeccionar, la agencia inspeccionó casi 50 por ciento más, 995. Para 2015, la meta es tener cobertura en por lo menos 9.600 plantas que embalan o almacenan alimentos.
 

Emprendedores colombianos, a enfocarse

Con el TLC en marcha con EE. UU., los empresarios colombianos interesados en exportar alimentos al país del norte tienen un inmenso desafío por delante.

La redacción de ‘decretos reglamentarios’ se realizará en los próximos 3 ó 4 años. En el entre tanto, los que exportan alimentos a EE. UU. deben empezar a familiarizarse con:

  • Toda ‘planta’ (establecimiento) debe estar registrada ante la FDA.
  • Debe renovar su registro cada dos años.
  • La notificación de inspección llega tanto a la planta como al agente o representante importador.
  •  Si en cinco días no se responde el recibido, la FDA considera como un hecho que la empresa se niega a la inspección.

Si una empresa productora envía los alimentos a otra para el empaquetado o embalaje, ambas deben estar registradas ante la FDA. Si la productora le compra los materiales para el empaquetado a otra, esta última no necesita registrarse ante la agencia.

En sus inspecciones, la FDA hace observaciones para que los productores de alimentos cambien o ajusten algunos de sus procesos. En esencia, el plan de seguridad ‘maestro’ encierra seis aspectos: análisis de peligros, controles preventivos, controles a procesos de monitoreo, controles a procesos de verificación y control a los indicadores de medición.
 

Etiquetado, otro desafío

El etiquetado no es un factor menos importante frente a las determinaciones que tomó la FDA hace seis semanas.

En efecto, el 41 por ciento de ‘captura’ de alimentos obedece a irregularidades en el etiquetado. Variables como el tamaño de la letra, la falta de orden riguroso de las propiedades del producto, la inclusión de mensajes entre párrafos de la información nutricional, el débil contraste del color de las propiedades frente al del empaque, el nombre genérico NO paralelo a la base y hasta la falta de cuidado en el lenguaje de ‘los atributos’ inciden en ese porcentaje de ‘decomisos’.

Los atributos, por ejemplo, sólo pueden expresarse en término de un apoyo a una función natural del cuerpo. Por vía de ejemplo, un alimento X puede decir ‘apoya a la circulación’, más no ‘evita el colesterol’. La inscripción de un genérico que, por ejemplo, vaya diagonal a la base del empaque, frasco o recipiente, no resulta admisible en el etiquetado, por muy creativo que sea el diseño. Contrario a lo que piensan los fabricantes u oferentes, el marketing es lo menos importante para la FDA.

El asunto del etiquetado es más complejo, si se tiene en cuenta que las páginas web de las marcas son una extensión de la etiqueta. “Son muchos los casos en los que la etiqueta cumple con todos los parámetros; pero un agente puede introducirse a la página web de esa marca y si allí están cosas que van en contravía con la reglamentación, el producto no pasa”, detalla Asebey.

Cuando hay ‘captura’ de productos por etiquetado, hay tres alternativas:

  1. Volver a etiquetar cada una de las unidades del lote
  2. Hacer una nueva exportación
  3. Destruir

Sin embargo, al requerirse una nueva revisión o inspección, el productor debe cancelar la suma de USD 221 dólares.

Para Asebey, las empresas que se adapten a esta normatividad serán más competitivas y tendrán las mejores oportunidades durante el TLC.

En ese orden de ideas, –concluye Asebey– la asesoría y el acompañamiento a estas empresas será trascendental y el papel de la academia en la formación de expertos para encarar los nuevos retos será clave. La acuicultura, la ingeniería de alimentos (relativamente posicionada), la agricultura, entre otras, serán disciplinas a tener en cuenta frente a la época que se avecina. Que ya llegó.

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1 Food and Drug Administration (2013). FDA proposes new food safety standards for foodborne illness prevention and produce safety. Recuperado el 5 de febrero de 2013 de http://www.fda.gov/newsevents/newsroom/pressannouncements/ucm334156.htm