“Como emprendedor hay que soñar, pero subir por las escaleras y no por ascensor”

Amigos y conocidos le dicen ‘Natán’. Se trata del colombiano Yonatan Bursztyn, gerente general de Totto y quien resultó nominado en los premios Ernst & Young, el equivalente a los 'Óscar' del cine pero en el mundo empresarial. Fue destacado por E&Y como el empresario del país el año pasado. 

El CESA habló de emprendimiento con este ingeniero industrial, de papá polaco y cuyos compromisos lo ponen a viajar la mitad de los días del año.
 

¿Cuál ha sido el truco como emprendedor para estar donde está?

Trucos no hay porque esto no es magia. Ha sido más bien un asunto de trabajo arduo, focalizado y montado a través de una estrategia y un sueño. Es un asunto de construcción de metas claras pero ejecutables.
 

Transcurridos 25 años, con 472 tiendas a nivel global, con presencia en 22 países y en 38 ciudades colombianas, ¿cómo recuerda esa primera tienda?

Con inmenso cariño. Era un punto de fábrica de apenas 20 metros en la Zona Industrial. Tenía un amigo que me entregó el pedazo de una concesión, Ferretería Iserra, para probar lo que era tener contacto directo con el consumidor. Eso me dio la posibilidad de pensar que el detal era un asunto interesante. Entendí que el producto bien exhibido se vende bien.
 

¿Cuál fue el gancho para esos compradores de la primera colección?

Nosotros teníamos unas etiquetas que mostraban la colección que eran diez productos. La gente arrancaba las etiquetas en alguna tienda o donde las encontraran y se venían a la fábrica porque el producto que querían no estaba disponible en ese momento. Como la gente empezaba a venir, dije: ‘voy a montar un punto de fábrica’.
 

¿Con qué palabra definiría el hecho de ser destacado como el empresario del país por una firma como Ernst & Young?

Le diré tres: soñar, constancia y humildad. 

¿Y con qué palabra definiría la manera como superó las circunstancias más difíciles en estos 25 años?

Convencimiento, creer en mi  proyecto.
 

¿Cómo ha navegado Totto en las aguas de la RSE (Responsabilidad Social Empresarial)?

Los que hemos tenido esa oportunidad de que nos vaya bien, tenemos que pensar que esos resultados hay que compartirlos. Un mundo desigual no tiene futuro. Apoyamos programas de varias fundaciones y colegios vinculados con el deporte, principalmente después de la jornada escolar, pero en las mismas instituciones. Estamos apoyando un programa de construcción de viviendas prefabricadas para familias de bajos recursos y venimos patrocinando al equipo olímpico colombiano.
 

Totto fijó oficina en Hong Kong en 2006. ¿Qué lecciones le han quedado en estos seis años?

Nos conectamos con oriente desde 1993. De lo que se ha tratado es que cada uno debe especializarse en lo que sabe hacer y en lo que puede hacer mejor porque allá hay mucha más gama y elección de materias primas y accesorios. Entonces hemos comprendido que nuestro negocio es la marca. Con el enfoque de convertirla en un referente global, hemos importado materia prima, pero al mismo tiempo tratando de no manufacturar únicamente en Colombia.
 

¿A qué otros dos ó tres rincones del país llegará Totto al finalizar el año?

Queremos seguir creciendo en ciudades intermedias donde ya estamos, pero hay que advertir que el país está bastante bien cubierto.
 

Y cuando llegue el 31 de diciembre, ¿dónde va a estar la novedad más allá de las fronteras?

No hay apertura por lo menos para este año. Estamos muy enfocados en crecer en México, Chile, Portugal y España. Aquí la competencia y el mercado es mucho más complejo que en otros países donde estamos.
 

¿Qué sorpresa hay para los fans de Totto?

Estamos muy integrados con tecnología, innovación y moda. Así, vamos a tener para fin de año el Bunker Pack, un morral diseñado para que ese viajero urbano se sienta muy cómodo y por sobre todo seguro cuando viaja en el transporte público, en TransMilenio, por ejemplo. El viajero tendrá todo muy bien protegido para los amigos de lo ajeno. Hay diseños muy lindos, nuevos materiales, incorpora algo de luces de seguridad. Será una grata sorpresa.
 

¿Cuál es el mensaje para quienes hoy deshojan margaritas para ver si hacen o no empresa?

Que las cosas se consiguen. El tema financiero influye, pero lo principal es buscar el camino. Hoy, una de las adversidades en contra del emprendedor es que se ha relegado un poco el sacrificio. El que está convencido tiene que hacerle, pero subir por escaleras y no por ascensor. Ir paso a paso. Peldaño a peldaño. En ascensor uno se marea y se cae.