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Hidrocarburos, la radiografía a mirar con atención

Colombia y Canadá acaban de cumplir un año de matrimonio con la argolla del TLC (entró en vigencia el 15 de agosto de 2011) y varios son los interrogantes que se plantean alrededor de uno de los sectores primarios de la economía nacional, que es a su vez el que –por ahora– representa mayor importancia para el país norteamericano: el de hidrocarburos.

Más allá de la balanza comercial por el libre comercio entre los dos países, múltiples son las revisiones que hay que hacer al sector energético y de minas, que lo contiene, dado los grandes desafíos que se plantean por la extracción de los recursos naturales y sus efectos con el medio ambiente.

Preliminarmente, es necesario anotar que en lo que al vínculo binacional se refiere, Canadá le ha sacado más provecho al tratado comercial. Al cierre de la primera mitad del año, las exportaciones de Colombia a Canadá alcanzaron los USD 227,9 millones de dólares, mientras que las ventas canadienses al país llegaron a los USD 455,8 millones de dólares. En relación con el primer semestre de 2011, mientras las exportaciones descendieron 15,9 por ciento, las importaciones desde el país de la hoja de Maple en su bandera aumentaron en un 30 por ciento.

Al margen de ello, la relación con Canadá es de sumo interés, dado que es el principal inversionista extranjero en materia petrolera en Colombia. El país, ocupa el puesto 22 a nivel mundial en producción de petróleo.

En este contexto, mucho es lo que hay que hacer por las posibles disyuntivas que pueden surgir para el país derivadas de este tema.
Y es que de un lado, está el anhelo de superar la producción diaria del millón de barriles de crudo, ratificándose así la importancia en materia comercial del sector de los hidrocarburos; pero por otro, están los riesgos que supone la alta dependencia de este sector.

Aunque hubo un freno en el último mes, pues en julio se llenaron 926.000 barriles por día, en comparación con junio cuando se abastecieron 934.000 barriles; los índices muestran que Colombia muy seguramente llegará a la meta del millón de barriles diarios. De hecho, la producción petrolera se incrementó 0,34 por ciento en comparación con julio del año pasado. Hace 5 años, la producción petrolera por día era de aproximadamente 515.000 barriles y las proyecciones indican que al final de la era Santos podría llegar a 1’150.000 barriles, e incluso –anotan los expertos– podría alcanzar los 2 millones de barriles si se hacen las cosas bien: estudios juiciosos de exploración, trámites efectivos de licencias ambientales, entre otros aspectos.

Sin embargo, está la otra cara de la moneda.

En efecto, el anverso de esta es materia de análisis de María Paula Gómez, directora de La Nota Económica, que en su última edición presenta un especial sobre hidrocarburos, minas y energía.

La carta de la directora versa sobre los riesgos para la economía nacional de la alta dependencia del sector, y presenta estadísticas concluyentes al respecto:

- Más de la mitad de las exportaciones de abril de 2012 corresponden a ventas de crudo. Fueron el 57 por ciento.
- Más del 40 por ciento de inversión extranjera directa estuvo dirigida a este sector el año pasado.
- A abril de 2012, se habían girado $4,7 billones en regalías de petróleo en todo el territorio nacional.

No obstante las estadísticas, expertos hablan de que paulatinamente recursos como el petróleo o el carbón como fuentes energéticas ya han llegado a una curva de desgaste considerable, y de lo que se trata es de buscar y apostarle a energías alternativas.

Aunque un estudio de Harry Burton señala que hay reservas de petróleo de 150.000 millones de barriles de crudos pesados en la cuenca de los llanos (área donde se necesitará alta tecnología para sacar provecho, señalan expertos); Gómez llama la atención advirtiendo que generosos yacimientos como Cupiagua y Cusiana no se han vuelto a descubrir en el país, y que la realidad es que “el país tiene reservas probadas de petróleo para menos de 7 años”.

Según María Paula Gómez, además de que hay una tendencia a la baja en los precios del petróleo, que incluso puede incidir en un presupuesto más austero para el próximo año, puede hacer menos competitivos otros sectores y condenarlos al estancamiento, por concentrar sólo los esfuerzos en el minero-energético.

De ahí el llamado que hacen especialistas y conocedores de la materia, para que, como lo dice Jorge Ramírez, vicerrector académico de la UPB, se consideren como prioritarias la generación de energías alternativas, el uso racional de los hidrocarburos, la reducción del consumo de combustibles y el desarrollo de tecnologías limpias que mitiguen los impactos nocivos de la emisión de contaminantes.


La academia se involucra

Con el fin de acentuar la productividad, la competitividad y por sobre todo la sostenibilidad a través del uso de combustibles y otros energéticos, que hacen parte del sector primario de la economía colombiana, el CESA pone al alcance del estudiantado el Diplomado IIinternacional de Hidrocarburos, dirigido para personas no técnicas.

El curso es un espacio académico ideal para el personal de finanzas, administración, legal, informática, recursos humanos, asuntos públicos, seguridad, higiene y ambiente, adiestramiento, centros de información, protección, control de pérdidas.

El diplomado está compuesto por 7 módulos, distribuidos en 82 horas. Abarca temáticas que van desde la historia del petróleo en Colombia hasta la gerencia de la industria petrolera, pasando por la búsqueda de petróleo desde el espacio, entre otros tópicos.

El diplomado inicia el 3 de septiembre hasta el 31 de octubre. Se dictará lunes, martes y miércoles de 6:00 p.m. a 9:00 p.m. y tiene un costo de $3.780.000. Conozca aquí más información del programa completo.

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