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Reforma Tributaria le da la bienvenida al 2013

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Con un total de 214 artículos para ser ratificados, se llevó a cabo la votación de la conciliación final de la Reforma Tributaria, reforma que el Gobierno presentó como una alternativa para impulsar la equidad y proporcionalidad en el país en materia de impuestos, y que redundaría en beneficio de la creación y formalización de empleos en Colombia.

Mientras que a mediados de 2012 el país se sorprendió con una polémica reforma a la justicia que pretendía ser aprobada sin ni siquiera ser leída por varios de los actores del legislativo, la de hoy, la tributaria, “es el resultado de un control serio y riguroso en el que se dice hasta cómo votaron los diferentes conciliadores en los artículos en los que hubo diferencia, y en donde cada quien defenderá lo que votó”, afirmó para el CESA el senador liberal y uno de los coordinadores ponentes, Camilo Sánchez Ortega.

Pese a ello, no son pocas las voces altisonantes en relación con esta reforma. Para algunos, la reforma guarda sofismas y no se constituye en una solución estructural para las necesidades del país en materia macroeconómica.

Uno de los grandes espíritus de la reforma es que sobre ella se apalanque la generación y formalización del empleo, como consecuencia de los incentivos en materia tributaria para las empresas, expresó el senador Germán Hoyos, otro de los coordinadores ponentes. Y es que para el Gobierno la eliminación de los parafiscales, una de las medidas que prevé la reforma, tiene como consecuencia inmediata y lógica la generación de trabajo.

Según el senador Sánchez, con esta reforma no sólo se va a ayudar a bajar aún más ese dígito en el cual está el desempleo en el país, sino que también se disminuirá la informalidad. Y aunque el Gobierno ha hablado de la generación de un millón de empleos, con la reforma “el Estado tendrá la posibilidad de generar entre 400 mil y 600 mil nuevos puestos de trabajo para los colombianos”, opinó.

Por su parte, el senador de la U Milton Rodríguez destacó que la reforma es bien intencionada pues tiene como naturaleza premiar el fomento del empleo y –al mismo tiempo– castigar los capitales ociosos.

Rodríguez afirma que un empleado en Colombia que gane más de 3,3 millones de pesos (después de los 3,7 millones el empleado pagará tarifas progresivas en función de su salario y se endurecerán después de los 6 millones mensuales) “es un empleado que ya comienza a tener una buena capacidad de pago”. Y sostiene que la cuestión es cambiar la cultura de la tributación existente en el país, donde hay un alto nivel de evasión, y en donde “resulta necesario que la clase media tribute, como sucede en países desarrollados, para que haya una auténtica redistribución del ingreso”.

Mientras que otras reformas habían sido “fiscalistas” porque sólo pretendían incrementar el tributo, esta, en concepto del senador Milton Rodríguez, sí tiene cierta dosis estructural porque “favorece al que genera empleo y al mismo tiempo castiga al que es únicamente intensivo en capital y abundante en utilidades”.

Los defensores de la reforma sostienen que el legislativo hizo cambios extremos en materia tributaria y rescatan varios puntos: celebran que no se haya tocado la canasta familiar; el sector agropecuario quedó con un IVA máximo del 5 por ciento, la medicina prepagada bajó del 10 por ciento al 5 por ciento, quienes devengan menos de 3,7 millones de pesos no pagan renta, los que están por honorarios no se les va a hacer retención. Los morosos que paguen –de contado– en 2013 sus obligaciones atrasadas tendrán un ‘perdón’ de hasta el 80 por ciento de los intereses adeudados a la DIAN, afirmó su máximo titular, Juan Ricardo Ortega. Además, agrega el senador Camilo Sánchez, es un gran aliciente para el emprendimiento y la competitividad.

Una opinión contraria es la del senador del Polo Mauricio Ospina. Criticó la reforma por no haberse evidenciado en los debates que antecedieron su aprobación los impactos económicos de a quienes se les subían y bajaban los impuestos.

Según él, este modelo de tributación incentiva a que el país se enfoque en la gran minería como la que va a sostener las grandes políticas sociales de Colombia. Agregó que “todos los años vamos a estar esperando a que hayan muchas Drummond, muchas Pacific Rubiales, haciendo mucha exploración para pagar Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y SENA”.

Para Ospina hay un sofisma detrás de la reforma. Y es que si bien se van a favorecer muchos empresarios, las utilidades de las empresas que son las grandes responsables de mover la economía del país son las que se van a desgravar. “Habríamos podido hacer algo mixto, progresivo: toda la empresa pequeña cero impuestos; la mediana, bajémoslos al 25 por ciento o al 20 por ciento si se quiere, pero deje a la grande en lo que tiene que estar”, expresó.

En todo caso, una de las mayores preocupaciones es el hueco fiscal para el país. Por bien intencionada que sea la reforma, esta no parece ser una solución estructural a dicho problema como lo anotó para Caracol Radio el rector del Colegio de Estudios Superiores de Administración, José Manuel Retrepo Abondano. Según Restrepo, “(hay) un hueco fiscal entre 500.000 millones y un billón de pesos que la reforma no fue capaz de solucionar”.


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