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El Coaching o el arte para brillar en la vida y los negocios

¿Qué es el Coaching?, ¿qué clases de Coaching existen?, ¿cuáles son las características del Coach?, ¿cuál es el objetivo de esta profesión que primero empezó a ser útil para los deportistas y hoy es una herramienta más del emprendimiento empresarial?, son algunos de los aspectos que toca en la siguiente entrevista Claudia Gil, administradora de empresas del CESA, Coaching certificada de la Academia Interamericana de Coaching de México y consultora de varias empresas en el país y en el exterior.

¿Qué es un Coach?

Es un profesional que se prepara en esta estructura (Coaching) para acompañar a las personas y a los clientes que quieran evolucionar.

¿Y quiénes son los que desean evolucionar?

Los que usualmente no se ponen límites ni techos, que tienen la actitud de ir más allá, de disfrutar más la vida, de sacar más provecho y de dar una luz al mundo. Esas personas están siempre abiertas a un cambio en un mundo que, como sabemos, está en una transformación permanente y acelerada.

¿Cuándo nace el Coaching?

Podría remontarse a la Grecia de Sócrates. A través de la Mayéutica, él hacía que la persona para sí misma se cuestionara y encontrara sus propias respuestas, su camino. Pese a que desde hace más de dos décadas se viene hablando de Coaching empresarial.

¿Cómo nace para el mundo empresarial?

Los Coach empezaron a acompañar a los deportistas para que tuvieran unas fortalezas adicionales. Ese acompañamiento sirvió para que ellos fueran más fuertes en su desempeño y sin descuidar otros aspectos como sus emociones, sus pensamientos, su estructura física e incluso su parte espiritual. Eso hizo que además de ser los mejores se sintieran mejor.

¿Cuál es el objetivo del Coaching?

Potenciar al ‘cliente’ o ‘coachee’ a buscar y encontrar su propia esencia, lo hace evolucionar no en lo que le falta sino en sus propias fortalezas, en lo que ya tiene; una vez lo sintoniza con su talento, saca lo mejor de él para alcanzar sus objetivos y metas.

¿Qué tipos de Coaching existen? ¿Cuáles son?

Muchos, y cada vez surgen más. Hoy estoy haciendo Coaching de emprendimiento para acompañar a líderes. Pero hay quienes trabajan el sistémico, ver el mundo como un todo. Hay Coaching familiar, personal, empresarial, emocional y de propósitos.

¿Cómo funciona el Coaching de propósitos por ejemplo?

En este caso el Coach trabaja para que la persona se pregunte qué quiere en su vida. En ocasiones llega un momento en el que la persona apela a la sensatez, se sincera a sí misma y dice: ‘No, esto que estoy haciendo no me gusta. Para en seco y dice: ‘voy a descubrir qué quiero hacer a futuro’. Vuelve a estructurar un plan de vida y allí es cuando encuentra su propósito en ella. El resultado: la gente siempre está feliz porque descubre aspectos que no había desarrollado.

Einstein decía que más importante que tener éxito es gozar de valor. ¿A qué le apunta más el Coaching?

Lo más importante es identificar quién eres tú. Así como las empresas definen su misión y su visión, el tema de los valores es trascendental. Una persona debe descubrir cuál es su misión, por qué está aquí, y la visión son los sueños a futuro. Entonces la persona, teniendo en cuenta sus valores, va evolucionando.

¿Es posible que en medio de cambios profundos o evolutivos a través del Coaching, eventualmente se modifiquen valores?

Los valores son personales y no negociables. Uno mismo puede evolucionar dentro de sus valores y afinar aquí y acá, y darse cuenta de qué es lo que más le importa.

¿Cómo trabajan ustedes los expertos?

Un Coach necesita ser una persona estructurada, tener mucha empatía con su cliente o Coachee. Este cliente a veces no sabe qué le pasa, qué quiere ni qué tiene, y el Coach tiene que tener la habilidad de acompañarlo y ayudarlo a descubrir para dónde va y por dónde puede evolucionar. Es como cuando uno se sube a un carro y tiene pensado a dónde quiero llegar. Prendo el carro, miro si tiene gasolina, pienso por cuáles vías puedo llegar; si me cierran una vía, pensar qué vía alterna puedo tomar, si por la que tomé fue cerrada ser capaz de tener la disposición de bajarme e ir caminando. El Coach hace que el cliente visualice alternativas y encuentre soluciones.

¿No resulta arriesgado servir tanto hasta el punto de caer en el síndrome del perro San Bernardo?: Ayuda a todo el mundo a escapar de la nieve y termina malacostumbrando a la persona que después no quiere salvarse por sí misma de la avalancha…

El Coach nunca está cambiando a los demás. Incentiva a que el otro cambie, que es diferente. Sucede, si, que cuando uno mismo cambia y empieza a florecer, es una luz para otros. Yo como Coach acompaño a las personas a que evolucionen al ritmo que ellas quieran, si no consideran que deben cambiar, yo como Coach siempre respeto ese límite. A la persona hay que prepararla tanto al punto que no tenga que depender de un Coach.

¿Qué se necesita  para ser un buen coach?

  • Equilibrio en cuatro pilares (cuerpo, mente, emoción y espíritu): para mantenerse centrado, ser capaz de afrontar situaciones de toda índole, ser congruente.
  • Actitud positiva: encontrar  el regalo de cada situación por difícil que sea.
  • Enfoque en resultados: aprendiendo a establecer objetivos y la forma como estos se miden.    
  • Fuerza para incentivar la responsabilidad y autonomía del coachee: el coach acompaña al coachee o cliente para que él mismo decida y fije sus propios objetivos a alcanzar.
  • Enfoque al aprendizaje: capitalizando experiencias para usarlas a futuro y ayudar  a encontrar respuestas desde el interior.
  • Capacidad de Escucha: así como habilidades de comunicación y observación en todas las áreas, integrando todo el ser.
  • Sabiduría al preguntar: ayudando a que el coachee encuentre sus propias respuestas.
  • Comunicación asertiva: transmitir conocimientos y experiencias que complementen el aprendizaje.
  • Empatía: situarse en los zapatos del otro y sensibilidad para entender los pensamientos, sentimientos, corporalidad e intuición particular de cada persona.
  • Respeto: acompañar sin imponer. Aceptar otras formas de pensar y actuar, incentivar la voluntad y congruencia, usar la información del cliente solo para él, invitarlo a decidir, a actuar, a comprometerse y permitirle seguir su propio ritmo.
  • Capacidad de revelarle al cliente su propia grandeza: su propio poder, sus valores, potenciar el uso de sus propios recursos.
  • Cultura de Servicio: gusto por ayudar a otros.
  • Adaptación al cambio: en un mundo en constante movimiento, ajustarse con velocidad sin perder el equilibrio.
  • Innovador: creatividad y adaptación de herramientas según necesidades de cada cliente.
  • Proactivo: más que reactivo.
  • Buen observador de todos los aspectos: integrando diferentes posibilidades.
  • Establecer límites: trabajando en los campos de su experiencia (otras necesidades  deben ser cubiertas por otros expertos; por ejemplo: necesidad de atención en psiquiatría).
  • Pasión: amor por la vida, considerar a cada persona única.