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Pensiones en Colombia, el difícil camino por recorrer

 

Desde hace casi dos meses, exactamente el 1 de octubre, empezó a funcionar Colpensiones, entidad que sustituyó a la institución que durante años y con muchas complejidades manejó el régimen pensional colombiano: el Seguro Social (ISS).

En medio de todas las circunstancias que rodearon la extinción paulatina y por años del ISS, aparecieron concomitantemente los llamados fondos privados de pensiones. Muchos colombianos, en medio de la incertidumbre por la suerte del Seguro Social, migraron con sus historias laborales a ellos.

Es en este contexto donde ha surgido la incertidumbre alrededor de uno de los asuntos que preocupa a todo colombiano, incerto o no en la formalidad, dado que se trata de la estructura con la que se encara la vejez, situación que en teoría todo ser humano tiene que enfrentar.

Expertos en la materia se reunieron en días pasados en el colegio San Bartolomé la Merced para echar un vistazo a cómo está el sistema pensional en Colombia; qué recibió y cómo gestiona el nuevo Colpensiones, y los grandes desafíos que tiene el país por delante para garantizar a cada jubilado del país mesadas que le permitan vivir con dignidad lo que le queda de existencia.

La edad de jubilación en Colombia está en 55 y 60 años para mujeres y hombres respectivamente. A partir del 2014, las mujeres podrán acceder a una pensión a los 57 años y los hombres a los 62.

Con 46,3 millones de habitantes, Colombia tiene –según cifras manejadas por Asofondos– una población económicamente activa de 35 millones de personas, con cerca de 23 millones de personas en edad de trabajar. Aproximadamente 20,5 millones de personas tienen alguna ocupación y 6,5 millones de colombianos cotizan con mediana regularidad (sólo 2 millones cotizaron en los últimos seis meses). El grueso de la cifra indica que cerca de 14 millones de personas es independiente o está en la informalidad.

Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, manifiesta que tres son las grandes problemáticas en materia pensional. Falta de cobertura, la insostenibilidad fiscal y la inequidad.

Lo que explica Montenegro es que son muy pocos los que cotizan. Hay una mayoría que cotiza poco o simplemente no lo hace, en buena parte porque está en la informalidad. Y es que mientras en países como Chile la informalidad es del 30 por ciento, en Colombia seis de cada diez colombianos tienen esta condición.

Así mismo, afirma el presidente de Asofondos, el Estado está asumiendo una carga considerable para cubrir aquellas falencias del sistema, hecho que impacta lo fiscal. Son, explica, 25 billones de pesos que se destinan anualmente para cubrir el vacío pensional a 1,4 millones de pesionados. “ANIF calcula las obligaciones traídas a valor presente en un 160 por ciento en pensiones, y la deuda en salud está calculada en 97 por ciento”, señala Montenegro.

Y por último, proporcionalmente se jubilan pocas personas con subsidios inmensos.

Así las cosas, claro es que el mayor desafío que viene por delante es el cambio de la estructura laboral, que permita reducir la informalidad. Y el primer paso para lograrlo es consolidar la educación.

En efecto, acceder a la educación superior (engranar los currículums a las necesidades de hoy: los idiomas y la formación en TIC serán clave), si bien no es la solución definitiva a la problemática, sí es el primer paso para tener más posibilidades de ingresar al mercado laboral, reactivar la economía y estabilizar la deuda pública.

La cuestión es que no crear las bases sólidas para fomentar el trabajo formal hará que las generaciones de hoy se enfrenten a un panorama extremadamente complejo: trabajar en la deuda o déficit fiscal por los compromisos con las generaciones anteriores, ahorrar para la propia pensión y en muchos casos sostener a sus propios padres.

 

Del ISS a Colpensiones

Colpensiones, que se estrenó este año, heredó todo el manejo pensional que estaba en manos del Instituto de los Seguros Sociales. En la actualidad hace presencia en 49 ciudades colombianas con 65 puntos de atención.

Según su presidente, Pedro Nel Ospina, en el ISS había un rezago tecnológico. Un híbrido con parte del archivo sistematizado y otra no, pero sobre todo una entidad que parecía operar más para la simple radicación de documentación que para dar respuesta a las expectativas del ciudadano jubilado o ad portas de la jubilación.

El ISS dejó un cúmulo de 120 mil pensiones por resolver, cerca de 140 mil solicitudes de estudios de historia laboral, 50 mil tutelas, 40 mil de las cuales tienen el rótulo de desacato; y quedaron 60 mil demandas en curso.

Con una planta de personal de 1.122 funcionarios (el ISS tenía 4 mil), Colpensiones está resolviendo en todo el país dichas complejidades y las 120 mil tutelas según el nivel crítico que expongan.

Así, explica su máximo funcionario, la prioridad de actuación es primero con los que tienen derecho pensional por invalidez, después las solicitudes más antiguas, un tercer nivel de prioridad lo ocupan las personas que tengan derecho pensional por viudez o fallecimiento de su cónyuge pensionado y por último, las solicitudes por primera vez.

En el primer mes de funciones, Colpensiones atendió a 860 mil personas por los distintos medios (oficina: 120 mil, Internet: 570 mil, los demás por otros medios). Y más de la mitad de los requerimientos, el 60 por ciento, se relacionaron con la inquietud de los ciudadanos para saber si sus datos pasaron de un lado a otro, durante la transición del ISS a un régimen privado o de un fondo privado a Colpensiones. “Hoy ya sabemos la primera solicitud que llegó, dónde está, quién la está contestando, si se respondió a tiempo o si no”, explica Ospina, sobre los cambios que llegaron a hacerse ‘al viejo seguro social’.



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