20 años con la misma inversión en defensa en caso de conseguir la paz


La financiación del costo militar para encarar el conflicto colombiano, que lleva medio siglo de historia, podría prolongarse dos décadas aun después de haberse culminado.

Así lo conceptúan la Corporación Bienestar y Raddar, este último uno de los más importantes referentes sobre los análisis del consumidor en el país, que realizaron un estudio -con el apoyo del CESA- cuyos resultados totales se conocerán dentro de un par de meses

El estudio, denominado ‘El costo fiscal del posconflicto en Colombia’, llama la atención fundamentalmente en los impactos económicos que supone el fin de la confrontación armada en el país y en el verdadero costo de este proceso.

En esencia, plantean estas instituciones expertas, si se llega al final del conflicto, una inversión similar a la que en la actualidad se destina en seguridad y en defensa sería constante durante los 20 años siguientes a dicha culminación.

El asunto medular es que además de la inversión que supone lograr la paz –cuyos primeros pasos volvieron a tener una reedición a comienzos de este mes con el anuncio de nuevos diálogos–, también se requiere una inversión considerable para hacer sostenible ‘esa seguridad conseguida’. Las expertas sostienen que si bien se gasta más en defensa que en reparación, el mantenimiento no es considerablemente inferior.

“Es fundamental que la sociedad colombiana comprenda que el gasto en defensa y seguridad no será un gasto de guerra sino un gasto de aseguramiento de la condición lograda, y este debe ser pensado por un largo período de tiempo”, explica Raddar.

La ecuación, que ahora tiene entre sus variables unas fuerzas armadas de combate, tendría que mutar a unas fuerzas de aseguramiento. Incluso, advierten, el pie de fuerza para dicha consolidación podría ser superior al de hoy.

En otras latitudes, dice Raddar, ha sido costoso mantener la seguridad lograda tras el conflicto. En el caso colombiano, contener la creación de las bandas criminales –alimentadas por el negocio del narcotráfico– podría ser quizás más costoso que el enfrentamiento mismo, ya que requiere un mayor pie de fuerza para garantizar la presencia del Estado y grandes inversiones en términos de seguridad urbana.

En la actualidad, la inversión en seguridad y defensa es de aproximadamente 22 billones de pesos. Esta cifra representa el 13 por ciento del presupuesto general de la nación. La semana pasada fue aprobado el presupuesto general de la nación para el 2013 por un monto de 185,5 billones de pesos.

Cifras recientes publicadas por el periódico El Tiempo dan cuenta que el pie de fuerza de las  FF. MM. está por el orden de los 465.000 hombres y mujeres distribuidos entre el Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada y la Policía. Las cuentas sobre las Farc van por el orden de los 9.000 combatientes.

La superación de la confrontación –dice Raddar y Bienestar– exige unos costos fiscales y socio-políticos considerables que deben ser asumidos. Estos estarían relacionados, en principio, con seis áreas: el desarme, la desmovilización, la reinserción, la reparación, la restitución de tierras y –en todo caso– el mantenimiento de las Fuerzas Armadas.

Según el Conpes 3712, se invertirán 6,1 billones de pesos para la reparación de víctimas del conflicto a partir del 2013, y a esta cifra debe sumarse la correspondiente a la restitución de tierras. El informe preliminar del estudio destaca que es imposible que una víctima pueda volver a su tierra sin la garantía de la presencia del Estado. Así las cosas, “los costos del posconflicto serán importantes en la futura planeación fiscal del país”.

Con los resultados obtenidos en el estudio, Raddar y la Corporación Bienestar estiman que el costo del proceso oscila entre el 18 por ciento y 20 por ciento del presupuesto nacional en los 20 años posteriores al fin de la confrontación armada, dado que “la reparación y reinserción requieren por lo menos una generación para que se consolide”.

Bajo este contexto, parece resultar claro que aun con el fin de la confrontación, la inversión posconflicto tendrá sin duda efectos colaterales tanto para el PIB del país como para la proyección de presupuestos cada año.

*Con información de Raddar


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