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Grecia. Ayer y hoy...
Por: Pedro Vargas Gallo

  • La actitud mental del pueblo es derrotista.
  • La situación económica es peor de lo que piensan los analistas. Las cifras oficiales son contradictorias y sugieren falsificación, fraude y despilfarro.
  • El binomio "Economía de mercado con instituciones fuertes y transparentes" se consolida como inseparable.

La primera vez que visité Grecia, fue antes de los Juegos Olímpicos del 2004 que coincidió también con su ingreso a la zona Euro (año 2000). Acabo de regresar de mi segundo viaje realizado por interés personal de observar en el propio terreno lo que está sucediendo y compararlo con la información recibida a través de los medios de comunicación.

El primer impacto y diría yo "gran impacto", fue la actitud pesimista generalizada percibida en la comunidad. Me hospedé en uno de los mejores hoteles de Atenas y para mi sorpresa, me informaron que a pesar de estar full, el hotel había decidido prestar el servicio de restaurante solo al desayuno. A la hora del almuerzo y de la cena, permanecería cerrado. Esto debido a la situación económica que se estaba viviendo, obligándolos a despedir gran parte de los empleados. Se les olvida que todavía están recibiendo entre 15 y 20 millones de turistas al año, una cifra espectacular envidiable por cualquier país.

El pesimismo griego de hoy no puede dejar de aprovechar lo que constituye uno de los grandes patrimonios de la humanidad como oferta turística. Esta actitud mental pesimista se ha extendido no solo a los restaurantes, sino también al comercio en general, donde la falta de personal agrava la situación del desempleo. Todos piensan que la situación tiende a empeorar expandiendo así la onda explosiva de la desaceleración.

El turismo ha sido una de las principales fuentes de recursos externos de la economía y no solo ayer, sino hoy constituye aún más un refugio y una palanca invaluable para apoyar la recuperación. Grecia tiene todo lo que un país turístico necesita. Los monumentos históricos para ilustrar a la humanidad y una serie de islas que por sí solas constituyen un enorme atractivo para los visitantes. Una infraestructura hotelera y de transporte renovada, que incluye un moderno metro que une la Atenas de ayer con la moderna Atenas de hoy. Centros comerciales de última generación, etc., herencia dejada por los Juegos Olímpicos 2004.


Cifras contradictorias de la economía


Permítanme hacer un simil entre la situación económica de un país y el clima. La temperatura que marca un termometro en un momento dado debe tener alguna relación con lo que se denomina la sensación térmica. Si bien pueden diferir, la diferencia debe ser algo razonable.

En economía pasa igual. Cuando a usted le dicen que el ingreso per cápita de Grecia es del orden de USD 30.000 año, igual al de Korea del Sur, igual al de España y muy parecido al de Francia, uno espera que esa sensación térmica, sea comparable a la de esos otros países calificados en nivel similar en el ranking mundial. Nada más alejado de la realidad. En un cortísimo lapso de tiempo tuve la oportunidad de estar en estos cuatro países y lo que se puede captar en el día a día, es muy diferente. Es tal y tan abismal la diferencia, que por muchos defectos que tenga la metodología de configuración del PIB, se tiene que concluir que algo anda mal en Grecia. Solo aplicando el sentido común, no puede ser que Korea del Sur, uno de los países de mejor desempeño económico actual, tenga el mismo PIB per cápita de Grecia. El PIB total de este país debe estar mal calculado.

Debemos reconocer que la disponibilidad de cifras oficiales es muy limitada. Después de buscar en diferentes fuentes de información en Atenas pude encontrar un libro publicado en 2012 denominado Economy of Greece cuyos autores son Jesse Russell y Ronald Cohn. Una recopilación de centenares de artículos extraídos de Wikipedia. Algunos de mis comentarios están basados en él.

Si hoy las estimaciones hablan de un 25% de desempleo, lo que se siente es una cifra bastante mayor al entrar en contacto con la población común y corriente. El millón doscientos cincuenta mil desempleados, es probable que sea mucho mayor. Aunque tienen un subsidio de 6 meses por parte del Gobierno, seguramente muchos de ellos ya habrán superado este período. La fuerza laboral activa se calcula en 5.0 millones de personas de una población total de 11.0 millones. Los empleados oficiales hoy son 1.0 millón, el 20% de la población activa, lo cual empieza a explicar el tamaño del estado que es una causa importante de la situación económica actual, con despilfarro burocrático e ineficiencia. Las posibilidades de disminución del gasto público son pocas dada la influencia de seis partidos políticos, ninguno con mayoría preponderante, lo cual hace que tengan que convivir, pactar y encubrirse entre sí.

Todo parece sugerir que no podemos creer en las cifras del Gobierno y que lo único cierto es la manipulación de ellas o simplemente su falsificación con miras a maquillar las estadísticas para justificar las aprobaciones de los abultados préstamos obtenidos, tanto públicos como privados, que han llevado a colocar a Grecia como el país más endeudado del mundo, tomando la proporción deuda/PIB. USD 532.9 billones/USD 312.0 billones (ver cuadros N.o 1 y 3). Pero como lo estoy sugiriendo, el PIB (real) debe ser bastante menos cuando las cifras se auditen. Entonces ese 175% de hoy seguramente se convertirá en muchísimo más, haciendo su deuda sencillamente impagable. Y ¿qué hicieron con el dinero? Afortunadamente parte quedó en infraestructura. Otra parte importante se orientó a financiar los enormes deficits comerciales de los últimos años (ver cuadro N.o 2) adicionalmente se vieron obligados a financiar el gasto público desproporcionado y por supuesto todo parece indicar que la corrupción se llevó su buena tajada, aprovechando la distorsión intencionada de las estadísticas oficiales. Mientras no se sinceren las cifras presionados por los organismos internacionales, ninguna fórmula de salvamento podrá funcionar, incluyendo un plan Marshall o un perdón total de la deuda por parte de los acreedores.

El hueco de la corrupción hay que taparlo como primer paso, porque de lo contrario las fuertes medidas de austeridad que se han tomado, no tendrán ningún efecto. El país hoy sufre de: corrupción, falsificación, despilfarro e ineficiencia. 

Podemos notar que Moody’s a comienzos del 2012, ya calificaba a Grecia como la más endeudada del mundo y solo estimaba en 132.4% la relación deuda/PIB. Como hemos visto hoy esta se calcula en 175%.
 

 

 


¿Y cuándo comenzó el problema?
 

Todo parece indicar que alrededor del año 2000 Grecia inició la manipulación de las cifras oficiales (inflación, déficit, deuda externa, tasa de cambio) con el fin de ajustarlas a los requerimientos de la Comunidad Europea y así aparentar ser un candidato optimo para ser aceptado como realmente ocurrió. Un déficit del 3% sobre el PIB dado como cierto en el año 2000, empezó a ser cuestionado de inmediato por el grupo auditor de la Troika para terminar hoy estimado en un 15%.

Luego vinieron los Juegos Olímpicos 2004 cuyo manejo presupuestal dejó más sombras que luces agravando la situación económica del país en los frentes del déficit y la deuda externa. Hasta hoy no se han podido clarificar las cuentas. Solo se sabe que los gastos fueron del orden de 20 billones de Euros, varias veces el presupuesto aprobado. Por las razones anteriores fijo el ayer en el año 2000 como punto de referencia.

Esto nos permite pensar que si bien la economía de mercado es la piedra angular del desarrollo de un país, esta tiene que ir amarrada a unas instituciones fuertes y trasparentes condición sine qua non, formando así un binomio blindado inseparable. Tenemos que mirar con más interés lo que sucede en Dinamarca y los países escandinavos vecinos, buscando una fuente de inspiración que nos permita establecer un modelo de desarrollo exitoso que se impulse desde la academia e impregne los diferentes estamentos políticos para que nuestra democracia no peligre y se pueda orientar a buscar el mejor estar de la humanidad.


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