CESA

David Gómez le cuenta a la comunidad CESA, todo sobre su experiencia en Israel

 

Rompiendo esquemas en Israel

Devolviéndome un poco en el tiempo, quisiera reflexionar sobre cómo llegué a un lugar como este. A mitad de carrera en el CESA, apliqué a una pasantía en la Cámara de Comercio Colombo-China, animado por un pleno convencimiento de hacer las cosas de una manera diferente para empezar a salirme de los esquemas establecidos. Dos años después, ante una nueva posibilidad que se me presentó, decidí trasladarme a la universidad de La Florida, a un programa de doble titulación con el apoyo de las directivas de la universidad que siempre han estado atentos a las nuevas ideas, sin embargo, por motivos de falta de compatibilidad de los pensums, no fue posible concretar el programa. Encontramos como salida realizar un semestre de intercambio, siempre tratando de encontrar las oportunidades y los aprendizajes en cada proceso. Por esta razón, regresé a Colombia en octubre de 2012.

Aproximadamente el 20 de octubre, vi en Facebook que era el último día para aplicar a unas becas que estaba ofreciendo el CESA para estudiar en el exterior, para ello pedían tres requisitos de los cuales yo no cumplía dos, pero estaba seguro de que podía hacer el tercero de la mejor manera y decidí escribir el ensayo requerido. Apliqué a esta convocatoria de intercambio sin saber a dónde me podían mandar. Me ofrecieron irme al IDC de Herzliya en Israel, posibilidad que en ese momento me parecía absurda, pues nunca había considerado ir a un lugar así de extraño para mí.

En ese entonces las noticias solo mostraban los misiles que habían caído en noviembre en Tel Aviv provenientes de la Franja de Gaza. Mi razonamiento fue: “nosotros sabemos lo que muestran los medios de comunicación sobre Colombia al resto del mundo, y sabemos hasta qué punto es verdad o no, por lo tanto, debemos ser objetivos a la hora de ver las noticias internacionales que llegan aquí, e investigar la fuente de las mismas”.

Así pues, el 17 de febrero del presente año, aterricé en el Aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, donde se me abrían las puertas a un universo incalculable. Tratar de describir un país con palabras siempre tiene limitaciones, y más aún cuando estás en el lugar donde se ha construido la historia del mundo, desde las primeras civilizaciones, el imperio romano, los primeros asentamientos judíos, Jesucristo y el origen del cristianismo y la invasión árabe, hasta llegar a lo que hoy se encuentra dividido en Israel y territorios Palestinos, los segundos comprenden la Franja de Gaza y Cisjordania.


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Los paisajes de este pequeño pedazo de la denominada tierra prometida, van desde el seco desierto del Negev, hasta las montañas del Golán hacia la frontera con Siria. Israel es el país con mayor número de reservas naturales por kilometro cuadrado, y es posible encontrarse con tramos del camino recorrido por Jesús y el Rey David. Fundamentado en sus creencias religiosas, el país genera una estructura mental y comportamental única. Los Judíos y el pueblo israelí, han focalizado esfuerzos para disminuir la importancia de aspectos que consideran no la merece, y agregársela a otros, un ejemplo de lo anterior es la informalidad que se maneja en el mundo empresarial.

Por otro lado, Israel es considerado hoy como un país líder en emprendimiento, y uno de los más educados del mundo por número de habitantes. Es el segundo ecosistema de “start-ups” más potente del mundo, por detrás de Silicon Valley. El pueblo Israelí valora las ideas, las desarrolla, y las compra. La universidad de Jerusalén cuenta con más de mil patentes que protegen la producción intelectual de sus estudiantes.

El IDC la escuela con la que el CESA tiene convenio, es el lugar donde se encuentran las familias más adineradas de Israel, dueñas de algunas de las principales empresas del país. Otro escenario más para desarrollar un networking empresarial alrededor del mundo.

Mi propósito al escribir este artículo, es mostrarles todas las posibilidades que tenemos si tan solo nos atrevemos un poco a salirnos de la caja, a intentar cosas nuevas y a dejar de pensar que todo es difícil. Conseguir una beca es muy difícil si no aplicas a ella. Hay que intentar las cosas, hay que arriesgarse y no tenerle miedo a lo desconocido. En Herzliya no podían creer que nosotros contábamos con un cupo adicional allí y nadie del CESA lo tomó, cuando los estudiantes de Singapur, de la India, de Alemania y de todo el mundo, se pelean por una oportunidad como esta. Finalmente, lo más importante de todo esto, además de las experiencias personales que son incontables, es ser embajadores. Como decía un gran amigo Israelí, Alik Firedman: “ustedes son los mejores embajadores de sus países, y deben volver a casa a ser embajadores de Israel”. Somos los llamados a traer todo el conocimiento posible para aplicarlo en el mundo empresarial colombiano, y así seguir ubicando a Colombia en posiciones competitivas en el mercado global.

Shalom
David Gómez Osorio
Estudiante del CESA

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