CESA
 

Reflexión hacia la paz

Está  de moda hablar de la paz en nuestro país. Dicen unos que hay que negociar  la paz a toda costa. Que hay que recurrir al combate y ablandar al enemigo para luego negociar con él, dicen otros. Tampoco faltan los que opinan que la paz es un montaje publicitario y un show mediático de alguien que quiere pasar a la historia. Muchos, cansados del cuento de la paz, ya no creen en su libreto. Otros cansados pero perseverando en ella, porque la paz, sea cual sea, es preferible a todos los males de nuestro presente.

Sin embargo, ya no se sabe qué decir sobre la paz verdaderamente y con palabras que tengan efectos reales luego de pintar palomas, levantar banderas blancas, escuchar discursos, caminar, marchar, correr y usar cintas verdes en la solapa.

¿Se estará confundiendo la paz que tanto anhela, pero no posee la sociedad colombiana, con las imágenes, el discurso y los signos?

Tal vez hace falta pensar un poco más en nuestras expresiones sobre la paz y el origen de los sentimientos que ellas reflejan.  Cuando la violencia nos toca a nosotros o a alguno de los nuestros, hablamos con comprensible resentimiento, con explicable indignación e incluso con culpa “¿qué he hecho yo por la paz?”, pero a veces se nos olvida que estos sentimientos son posibles si aceptamos que hay un pacto social violado.

Nuestros sentimientos y expresiones de resentimiento, indignación o culpa, son el resultado de la ruptura de un vínculo social, unos acuerdos previos que  hacían posible la convivencia. Si aceptamos la necesidad de ese vínculo, la conversación se orientaría únicamente a reparar el vínculo roto. Pasaríamos del escenario de una comunicación manipulada y subjetiva al de una ética comunicativa con el propósito honesto de reconstruir ese vínculo social, basado en acuerdos mínimos que hagan legítima una sociedad que acepta sus diferencias.

El camino hacia la paz es exigente y requiere que todos nos convirtamos en actores de una historia verdadera que se construye en cada uno de nuestros espacios y no solo en la pantalla del televisor.