CESA
 

¡Súbete a la alegría de nuestro tren de la Navidad!

Se escucha ya cercano el sonido perseverante de la locomotora del tren de la Navidad. Un tren que representa poder colectivo, trabajo en equipo, unión con los que amamos y que viene para llevarnos hacia la felicidad, el reencuentro y la alegría.

En la historia de la literatura, y sobre todo durante la época del vanguardismo, el simbolismo de los trenes ha estado presente como un lugar donde la gente se conoce, y se toma el tiempo para pensar y descansar. El tren ha sido símbolo de modernidad, de la nueva era, de los nuevos tiempos, de prosperidad y del progreso de un pueblo.

Los trenes han estado transportando pasajeros y carga desde los años 1500, pero el tren de la Navidad no se mueve solo en el espacio, sino también en el tiempo. Nos lleva al pasado, a la época de nuestra infancia y nos muestra buenos recuerdos para ayudarnos a reconectar con nuestras tradiciones y nuestras raíces, y así traerlas de nuevo con nosotros al presente y pasarlas a las generaciones del futuro.

El tren es un mensajero, y puede transportar todo tipo de cargamento de un lugar a otro si todas sus partes trabajan juntas en armonía. ¡Subámonos al tren de la Navidad, salgamos de la estación de las viejas rutinas y transportemos buenos deseos, innovación, progreso y nuevas ideas!

Permitamos que el tren de la Navidad nos una con los otros y nos guíe por el camino de la prosperidad.