152_alumnos_se_suma_a_la_familia_CESA
 

Nuevos alumnos se suman a la familia CESA

El martes pasado, nuevos estudiantes iniciaron el sueño de convertirse en los futuros empresarios del país.

Se trató del primer día de los nuevos universitarios del Colegio de Estudios Superiores de Administración, quienes durante casi ocho horas se acercaron al entorno de lo que significa hacer parte de la familia CESA.

En efecto, a través de diversos juegos, retos y competencias al aire libre, los universitarios, que hace apenas un par de meses lanzaban sus birretes de colegio al aire, se acercaron a las actitudes y valores de lo que significa estudiar en la institución: el liderazgo, la tenacidad, la creatividad, la perseverancia, el trabajo en equipo y la ética.

La jornada contó con actividades que iban desde armar una carretilla hasta comer algunos alimentos sin usar las manos, pasando por carreras de parejas envueltas en sacos.

Pese a que se trató de actividades lúdicas, la jornada fue un acercamiento a lo que estos jóvenes, en el mundo de la administración y la vida misma, tendrán que vivir en pocos años. Dejar los miedos, arriesgarse, untarse de las dificultades del día a día para un empresario o un no empresario, y –sobre todo– construir colectivamente. Además, como ocurre cuando se quiere crecer de manera auténtica, fue una jornada de jugar a ganar y de ganar cumpliendo reglas.

Más allá del puntaje, lo que quedó para cada uno de los jóvenes fue la experiencia de haberse empeñado. De haber emprendido.

“No hay que hacer lo que sea, pero sí hacer muchos sacrificios, para lograr lo que uno quiere”, expresó casi murmurando Natalia Rojas, joven caleña cuyo sueño es tener un negocio de servicio relacionado con el transporte. Unos minutos antes había devorado con suplicio una cebolla morada. “No la boté porque sabía que no podía rendirme. Y así va a tocar siempre”, añadió mientras se enjugaba unas lágrimas.

El día de inducción también puso de relieve la importancia y trascendencia del intercambio académico. Antoine Engasser, francés, y Teka Francis, canadiense, dieron cuenta de ello.

Llegaron al CESA como parte de los convenios que tiene la institución con algunas otras, y que están permitiendo la internacionalización del estudiantado y su contacto con un mundo globalizado.

Antoine, que por primera vez llegó a Colombia promediando enero, es la radiografía de ello. En ESCE de París (Escuela Superior de Comercio Exterior) cursa séptimo semestre. Sin embargo, por las necesidades académicas, su anhelo de venir a Colombia y al CESA tuvo que ver con la oportunidad de mejorar su español. En Francia lo dictan desde los 14 años. Antoine cree que, a futuro, hay muy buenas oportunidades de negocio en América Latina (AL).

Teka, por su parte, que quiere profundizar en el área de marketing en AL, reconoce sentirse “encantada” por la cultura y el ambiente de Colombia.

Mirando a Oriente

Laura Durán, nueva alumna del CESA, quiere prepararse para observar con más sensatez las oportunidades en otras latitudes.

Y es que esta bogotana estuvo seis meses en China, gracias a una beca para aprender mandarín. No obstante, es consciente que debe formarse con rigurosidad, pese a la experiencia que le dejó su estadía en el gigante asiático.

Para ella, el CESA le dará herramientas definitivas para abrirse un camino empresarial. Ya sea en el país, ya sea en las emblemáticas Shanghai y Hong Kong, al otro lado del mundo.

 

Suscríbase al Newsletter del CESA.


Clic aquí