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7 tendencias en educación superior

El bilingüismo como condición esencial dentro de un proceso de internacionalización que reclama la educación colombiana, la necesidad de una articulación sólida universidad-empresa-Estado, una actitud de mercado para asegurar recursos en y para la educación superior, entre otras, hacen parte de las tendencias del sector educativo en el mundo, y que fueron centro de reflexión durante un panel que reunió en la Universidad Javeriana a varios expertos para reflexionar alrededor de esta temática.

Se trató de una jornada que sirvió para debatir sobre aquellas soluciones, cambios y dinámicas que está poniendo en marcha la educación en diversas latitudes, en medio de un entorno de múltiples desafíos, pero también de grandes oportunidades para uno de los mayores protagonistas del desarrollo de la sociedad: las universidades.

Hoy por hoy, la universidad está enfrentada quizás a corregir viejas y latentes problemáticas del sector educativo. Y lo debe hacer en medio de un entorno de cambios acelerados que dejan poco margen para hacer dichos ajustes, cuando debe insertarse en las exigencias académicas, tecnológicas y hasta administrativas que requiere cualquier institución en la actualidad.

Deserción y analfabetismo funcional

Débiles capacidades académicas, ausencia de recursos y nula afinidad con la carrera elegida siguen siendo las variables que priman en la deserción universitaria. Esta ocurre en los primeros tres semestres. Las cifras hablan de que uno de cada dos universitarios abandona en este rango de tiempo por estas y también otras causas. Observadas con una visión facilista, las fisuras podrían adjudicarse a la enseñanza en años incipientes como en el pre-escolar e incluso la familia.

Las pruebas PISA (Program for International Student Assessment) dejaron en evidencia que 6 de cada 10 niños de entre cuarto y sexto grado, aunque leen, nada entienden. Se conoce como analfabetismo funcional.

Claro está, desde hace varios años, que el engranaje tecnología-academia es una acción estratégica dentro de las pautas misionales. Aun así, los cambios están ocurriendo de manera acelerada y lo actual podría estar desgastado en apenas 10 años o menos.

La virtualidad y las tecnologías móviles no deben ser la excepción sino la regla. Los cambios demográficos en la universidad también supondrán enormes desafíos, y las políticas de Estado deben leer mejor el tema de la cobertura, dadas las falencias en oportunidades de empleo.

Roberto Enrique Montoya, Vicerrector Académico de la Universidad Javeriana, sostiene que el país está demandando una amplia formación técnica y tecnológica. No obstante, explica, hay un tema de dignificación, relacionado con la falta de reconocimiento social y salarial, que han incidido en el rezago de dicha formación.

Para José Manuel Restrepo, rector del CESA, uno de los desafíos, más que cargar a los jóvenes de conocimiento y técnica, es formarlos con capacidades que les permitan adaptarse a las dificultades y experimentar un auténtico proceso de aprendizaje: “que puedan trabajar en equipo, que tengan una capacidad comunicativa tanto oral como escrita, que tengan una capacidad argumentativa y que tengan el criterio para saber cómo acercarse a la ciencia y al conocimiento”.

7 tendencias marcadas

El rector del CESA refiere por lo menos nueve tendencias, siete de las cuales son perfectamente identificables y dos más comienzan a brotar en el entorno académico.

1. La sociedad de la información y el conocimiento: hoy los estudiantes pueden estar permanentemente consultando el conocimiento a través de bases de datos, recursos electrónicos, redes, un asunto inimaginable hasta hace poco más de una década.

2. Internacionalización: las relaciones entre una y otra institución son cada vez más frecuentes y ello debe acrecentarse. Hoy es mayor el intercambio estudiantil y la capacidad de traer profesores y enviar docentes hacia el exterior. Redes y programas internacionales donde se encuentran científicos y académicos y se descubren entre sí, permiten una transformación mayor en el mundo de la educación superior. Así mismo, está sucediendo un acercamiento de reflexiones en materia curricular de una nación a otra. El bilingüismo, sin embargo, es una condición ‘sine qua non’ para dicha internacionalización.

3. Hacia un sistema masificado: hay nuevos actores en el sistema de educación superior y nuevos proveedores que han incidido en la cobertura educativa. En Colombia, según cifras de la OECD, había una cobertura del 25 por ciento en el 2002 y hoy alcanza el 37,4 por ciento.

4. Interés por el ‘accountability’: cada vez es más frecuente la preocupación de las instituciones respecto de su entorno. Un estudiante perfectamente sabe a qué institución está entrando, qué es lo que le están ofreciendo, cuál es el plan de estudios, cuantos profesores tiene, cómo se comporta esa institución en producción intelectual.

5. Vínculo universidad-sector real: hay una preocupación creciente de cómo la universidad puede lograr una producción de conocimiento para convertirlo en programas o productos de innovación en su entorno.

6. Actitudes de mercado para asegurar financiamiento: hay una tendencia a introducir prácticas tradicionales del sector privado en sectores proveedores de bienes y servicios públicos como es el caso de la educación superior. Esto ha implicado entre otros temas, una forma a través de la cual las Universidades solucionan sus dificultades de financiamiento. De allí surgen derivaciones como la competencia no sólo por el número de alumnos sino por la reputación institucional, quién se lleva los mejores profesores o doctores, cómo atraer y retener el mejor talento, entre otras circunstancias de gestión.

7. Flexibilidad: Hay avances en flexibilidad curricular, administrativa y pedagógica. Se trata de nuevas formas bajo las cuales se están conjugando los saberes, se produce conocimiento y a su vez se entrega ese conocimiento a los estudiantes.

Como tendencias por posicionarse aparecen también

8. Un estudiante más autónomo y crítico: con una preocupación relevante por la crisis ética en el mundo, que impone para las instituciones una relación distinta en la forma como puede administrar para dichos estudiantes. En respuesta a ello, aparece un nuevo orientador:

9. Cambio en el rol de maestro: Aparte de la preocupación por el aprendizaje y por entender al profesor como un tutor en el proceso formativo, se está presenciando el uso masivo de TIC en el aula de clase, situación que debe llevar a las universidades a manejar esta nueva realidad y a incorporar distintas herramientas didácticas y pedagógicas.

 

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