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Cambio climático, energías limpias y reflexiones

Hace apenas dos semanas, Barack Obama se invistió como Presidente de los Estados Unidos por segunda vez. Durante su discurso de imposición presidencial, que analistas calificaron como ‘progresista’, el gobernante del país más poderoso del planeta dedicó un segmento de su intervención al cambio climático y a las energías limpias como fuente de sostenibilidad económica y de desarrollo.

“Responderemos a la amenaza del cambio climático, sabiendo que dejar de hacerlo traicionaría a nuestros hijos y a las futuras generaciones”… Y más adelante expresó: “El camino hacia las fuentes de energía sostenible será largo y algunas veces difícil. Pero Estados Unidos no puede resistirse a esta transición, debe liderarla. No podemos ceder a otras naciones la tecnología que impulsará nuevos trabajos y nuevas industrias –debemos reclamar este derecho–”...

Y es que su intervención se inscribe dentro de los grandes desafíos de toda la humanidad, que sin embargo siguen siendo motivo de discusión por la manera como crecimiento económico y desarrollo industrial podrían ir de la mano con un planeta ambientalmente sostenible y protegido.

En pasados días, se debatía sobre el papel de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA, por sus siglas en inglés), entidad que está ejerciendo un liderazgo alrededor del tema de la sostenibilidad, y que está siendo vista con cierto recelo dado el papel fiscalizador y vigilante al que no puede renunciar.

En efecto, según Lisa Jackson, su titular, es posible que haya diversas políticas (de negocios, energética, de agua) que no son lo mejor para el crecimiento de muchas empresas, pero que lo importante es escucharlas y “asegurarnos de que no estamos involuntariamente causando más contaminación en un medio u otro (crecimiento vs. Sostenibilidad), o de ser causa para inhibir la innovación”1. Y es que para la máxima cabeza de EPA, aún se sigue considerando –equivocadamente– que para que haya progreso se debe pagar un alto precio en otros términos. “Todo lo que se necesita es la voluntad de enmarcar el problema y decir: ‘Yo quiero ambas cosas’”, agrega.

Energías alternativas

El hecho concreto es que ahora más que nunca el sector público y cualquier modelo de negocio, independientemente de la industria, debe estar enfocado a buscar su crecimiento con actividades sostenibles que sirvan para contrarrestar el calentamiento global y ayuden a la eficiencia energética.

Para Barack Omaba, la única manera de ganar el futuro es a través de la inversión en tecnologías innovadoras de energía limpias. La meta es duplicar la cuota de electricidad procedente de fuentes de energía limpia en 2035. De allí que uno de los principios sea invertir esfuerzos en alejarse paulatinamente de la explotación de combustibles fósiles, dadas las cantidades de carbono que genera su combustión y que influyen en el calentamiento.

 

Energía surgida en ‘VAS’

En 2008, el vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, sugirió esfuerzos para que en la década del 2030 el planeta pudiera proveerse en su totalidad de energía con tecnologías eólica, hidráulica y solar. Según un artículo aparecido en el número 400 de la revista Investigación y Ciencia (Barcelona, 2010), escrito por Mark Jacobson y Mark Delucchi, “la idea implica el despliegue masivo de opciones renovables, abreviadas VAS (viento, agua y sol): energía eólica, solar, geotérmica, mareas, geotérmica e hidroeléctrica. La nuclear, el carbón y otras contaminantes, a corto o largo plazo, quedan descartadas”. En este orden de ideas –resaltan los autores– para cubrir las necesidades energéticas se requerirán:

  • 1.700.000.000 sistemas fotovoltaicos de tejado
  • 3.800.000 turbinas eólicas
  • 720.000 convertidores de olas
  • 490.000 turbinas mareales
  • 49.000 centrales de energía solar concentrada
  • 40.000 centrales fotovoltaicas
  • 5.000 centrales geotérmicas
  • 900 centrales hidroeléctricas

 

Uno de los primeros blancos a ‘atacar’ es el consumo energético en los edificios. Según el ingeniero alemán André Weiss, el 30 por ciento de la energía mundial es demandada por este tipo de edificaciones. En sólo EE. UU., este porcentaje del consumo energético de los edificios comerciales corresponde al 20 por ciento.

Con el uso de fuentes alternativas de energía, la llamada iniciativa ‘Better Buildings’ de la Casa Blanca prevé varias oportunidades de ahorro que redundarán en beneficios tanto ambientales como sociales.

Se mejorará en un 20 por ciento la eficiencia energética a 2020. En cerca de 40 millones de dólares se reducirá el total el valor de las facturas de energía cada año. Ese monto, sostiene el Gobierno Obama, se puede “usar para la contratación de más trabajadores, la invención de nuevos productos y la creación de valor para los accionistas”2.

Así mismo, el Gobierno le apunta a una reforma en los impuestos que alienten al sector privado a hacer parte del objetivo de ahorro energético.

Calentamiento, tema sensible

Claro es para los ambientalistas, científicos y quizás comunidad en general que la quema de combustibles fósiles está calentando el planeta.

En ese contexto, un par de investigadores se dieron a la tarea de hacer calentamiento controlado, para explorar qué tipo de incidencias puede haber en los bosques y pastizales. En esencia, encontraron múltiples pistas sobre los catastróficos efectos del cambio climático.

En un mundo cuya población va en aumento (se prevé que 9 mil millones de personas poblarán la tierra e 2050) y que necesitará más alimentos, los investigadores encontraron que podía existir una alteración engañosa con algunos productos que da la tierra.

Según los biólogos Stan Wullschleger y Maya Strahl, una mayor concentración de CO2 mejora las cosechas de trigo, arroz, cebada, algodón, entre otros productos. Sin embargo, “un calentamiento simultáneo y la contaminación por ozono anulan el efecto fertilizante del dióxido de carbono. El cambio climático alterará las interacciones entre cosechas, malas hierbas, patógenos e insectos, pugna que seguramente ganarán las plagas”3. De hecho, en el caso de la soja, esta creció más rápido pero resultó atacada con más violencia por el escarabajo japonés.

El calentamiento global y el aumento de las concentraciones de CO2 propiciarán la invasión de malas hierbas. Experimentos hechos por Stan Smith en el desierto de Mojave, en las inmediaciones de Nevada, California y Arizona, dieron cuenta de que “una elevada concentración de dióxido redujo la diversidad vegetal y acrecentó el riesgo de incendios”. Así mismo, “las concentraciones futuras de CO2 afectarán a las plantas de modo que repercutirán en la salud pública: aumentará la producción de pólenes alergénicos y el desarrollo y la toxicidad de especies invasoras como la hiedra venenosa”.

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1Makover, J. (2013). Lisa Jackson's sustainability visión. Recuperado el 24 de enero de 2013 de http://www.greenbiz.com/blog/2013/01/22/joel-makower-conversation-epa-administrator-lisa-jackson

2The White House. (2011). President Obama’s Plan to Win the Future by Making American Businesses More Energy Efficient through the “Better Buildings Initiative”. Recuperado el 24 de enero de 2013 de http://www.whitehouse.gov/the-press-office/2011/02/03/president-obama-s-plan-win-future-making-american-businesses-more-energy

3Wullschleger, S. y Strahl M. (2010). Cambio climático: un experimento controlado. Investigación y Ciencia, (404), 62 – 67.

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