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Logística para la competitividad industrial

“La logística es fundamental para la competitividad en la internacionalización”

 

Por: Rogelio Gutiérrez P. – M.B.A. cDBA
Consultor internacional en SCM
Profesor del CESA 
rgutierrez@cesa.edu.co

 

En vigencia los Tratados de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos, a meses de la firma del TLC con la Unión Europea y en la mira de consolidar los de Corea y Japón para los próximos años, vale la pena insistir en esta reflexión:
 

¿Realmente estamos creciendo nuestra oferta exportadora, o simplemente estamos ampliando las demandas potenciales?

Porque debemos trascender del tema de la igualación de ventajas comparativas con otros países, para anteponer una justificación a los problemas de competitividad de nuestro país; de lo contrario nos precipitaremos a una confrontación de realidades que puede dejar maltrecha nuestra estructura socioeconómica, al tratar de igualar variables con países, no solo con sus mercados “híper-ofertados”, sino con proveedores dotados de altísimos grados de competitividad frente a los nuestros.

En un mundo que velozmente se desregulariza en materia arancelaria, desde luego que siempre será mejor no cargar al comprador los sobrecostos impositivos resultantes de la internación del producto a un mercado, pero son otros accionadores los que tienen un mayor peso relativo en la decisión de compra, no solo del consumidor o usuario final, sino de las redes de suministro que hacen llegar a ellos sus productos y servicios. Para ser competitivas, el desarrollo de estrategias de bajo costo por ejemplo, necesita ir acompañado de otras dos “prioridades competitivas” básicas como lo son la calidad consistente y la entrega oportuna. Ni hablar de las estrategias de diferenciación y focalización, en donde las variables del servicio (flexibilidad y tiempo, además de la innovación), son determinantes.

Es ahí donde el tema del desarrollo industrial y de las capacidades logísticas resulta ineludible para la reflexión propuesta, porque conduce a la necesidad de revisar las acciones y estrategias con las que en nuestro país se ha asumido el reto de los tratados comerciales internacionales. Hemos venido insistiendo hace buen tiempo, que frente al problema de la mediterraneidad de nuestros polos industriales y comerciales, agravado por la deficiente infraestructura vial y las pésimas prácticas colaboracionistas entre los generadores de carga y los transportadores (al punto que el flete interno supera al transoceánico), deteriorando la competitividad internacional de nuestra oferta exportable en materia de costos, tiempos y preservación de la mercancía nacional, es necesario el rediseño de las políticas y estrategias para la configuración e integración de las redes de suministro de las empresas nacionales.

Para no caer en eufemismos, digamos claramente que no existió una política industrial en la nación para afrontar los desafíos e impactos de la internacionalización propuesta. Eso se refleja no solo en el bajo peso relativo de crecimiento de las exportaciones de bienes (frente a los commodities), sino en las precarias condiciones de la infraestructura nacional para la movilización de carga urbana e intermodal y en el incipiente desarrollo asociativo de las Mipymes manufactureras.

Claro, no podemos descargar exclusivamente en el estado, el bajo desempeño y potencialidad de los factores productivos para la competitividad de nuestra oferta exportable. El problema es que mientras en las empresas sigamos ejecutando micro logística (orientada a los factores operativos focalizados en el bajo costo) y no influyendo las variables de valor a partir de la gestión integral de cadenas de abastecimiento, vamos a terminar accediendo a los mercados menos rentables de los países con los que se firman los tratados comerciales, y por el contrario, abriendo grandes boquetes para que sus empresas penetren nuestros mercados a expensas del debilitamiento de las nuestras. En ese orden de ideas, la academia también ha contribuido al atraso competitivo de nuestro país; basta con observar algunos derroteros y programas de postgrado en gestión, en los que no figuran los temas relacionados con la gestión de redes de valor, operaciones diferenciadoras, personalización masiva y logística geoestratégica, por ejemplo, es decir, la gestión de la logística y operaciones para generar riqueza, no para ahorrar centavos.

Pero como no debemos reincidir solo en el diagnóstico, es preciso proponer la puesta en marcha de un esfuerzo conjunto entre los entes gubernamentales, el sector empresarial y la academia en torno a los factores competitivos tratados.

Y como lo que nos compete desde este artículo es la participación propositiva de la academia, resulta prioritario:

1. Involucrar los temas de la Logística Integral competitiva, en los diferentes programas de gestión en educación formal y de formación ejecutiva.

2. Formular y ofertar programas de formación y actualización en gestión Logística y operaciones de cadenas de valor.

3. Impulsar y fomentar los diferentes procesos de transferencia de conocimiento, representados en investigaciones y publicaciones en logística.

4. Promoción y apoyo de iniciativas publico-privadas y encuentros tripartitos: Gobierno, Gremios, Empresarias y académicos sobre los puntos mencionados.

 

5. Facilitar y promover la realización de prácticas profesionales optativas para el grado, en empresas del sector real sobre los temas descritos. (¡Basta de tanta “tesis” y proyecto de grado inútil, para archivar!)

Todo esto tendrá sentido en la medida que también se desarrollen iniciativas empresariales en torno a vínculos colaborativos y competitivos en el ámbito logístico, y desde luego que estén alineadas con las políticas y los gobiernos local, regional y nacional.

¡La logística es fundamental para la competitividad en la internacionalización!

 

 

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