Universidad reacciona ante crisis española

 

La crisis de la zona Euro y en particular la de España, país con niveles de desempleo que van en aumento y a su propio Jefe de Gobierno cuestionado por corrupción, parece estar moviendo a la academia a crear currículos para enfrentar esa lucha.

Ese es el caso de la Universidad de Valencia, que acaba de lanzar un diplomado contra la corrupción política.

Desde hace un par de años España experimenta una profunda crisis. El desempleo llegó a un porcentaje histórico del 26 por ciento, con 5’965.400 desocupados. Sólo el año pasado se perdieron 850.500 plazas laborales.

De otro lado, la sombra de la corrupción parece estar al acecho del propio Jefe de Gobierno, Mariano Rajoy, por una oscura contabilidad del ex tesorero de su partido. Mientras que algunos sostienen que ‘los indicios de corrupción son evidentes’, lo cierto es que en España ya esta en marcha un andamiaje de firmas para que se produzca su dimisión.

Bajo este entorno la academia reacciona. Las directivas de la universidad sostienen que el diplomado es pionero y único en el país.

La abogada penalista Ángela Matallín, su directora, conceptúa que la crisis a concienciado más a la sociedad española, que ahora advierte cómo delitos económicos pueden influir en su situación. Se implica más y reacciona frente a estas formas de delincuencia y, asegura, “se investiga y se persigue más”.

Matallín detalla que el objetivo es abordar de manera completa y compleja delitos como cohecho, prevaricato, malversación de fondos, así como la delincuencia conexa: lavado de dinero, falsedad y estafa. La cuestión –agrega– es que para estos delitos se requiere una formación especializada y que en realidad no hay un suficiente “número de jueces dedicados a estas conductas delictivas”, muy a pesar de que ocupen un lugar destacado en la lucha contra la criminalidad.

Y Colombia, ¿qué?

Relacionado como una respuesta –en parte– a la crisis española, las estrategias académicas se convierten en un llamado a la reflexión sobre qué se necesita y a qué tipo de temáticas de posgrado o formación continuada deben apuntarle las universidades –y la educación en general– para el desarrollo social.

Las instituciones de educación superior colombianas no pueden ser ajenas a esa tendencia, y mucho menos si de estrategias contra la corrupción se trata.

Y es que uno de los mayores ‘cánceres’ del país –si no el mayor– es la corrupción. El ranking reciente sobre transparencia, sugiere que el panorama empeora, y Colombia parece haberse acostumbrado tanto al fenómeno, al punto de moldear la idea de que el actuar con rigurosidad contra la corrupción puede –eventualmente– hacer perder competitividad. Hace exactamente dos meses, el 5 de diciembre pasado, Transparencia Internacional reveló en Berlín el escalafón de los países más y menos corruptos. Colombia no sólo no pasó el examen, sino que además la percepción de corrupción empeoró.

En efecto, entre 176 países evaluados, Colombia ocupó el puesto 96. Estaba en el 80. Sacó 36 puntos sobre 100. Los países que estuvieron más cerca al máximo puntaje; es decir, los menos corruptos, fueron Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda. Obtuvieron calificación de 90. En el continente ese honor lo tienen en su orden Canadá, Barbados y Estados Unidos, y en el vecindario de Colombia se destacan por transparencia Chile y Uruguay.

Y sigue siendo el legislativo en Colombia, específicamente el Senado, la institución sobre la cual recae la mayor percepción de que hay corrupción.

Es en ese contexto en el que la educación superior colombiana podría plantearse nuevos desafíos en formación continuada o posgrados relacionados con el tema.

En un pasado reciente, el Externado puso en marcha la Especialización en Auditoría Forense.

Tenía razones para ello.

En un evento sobre mercado de capitales hace seis meses, y en el que Ricardo Ávila, director del diario Portafolio, reflexionaba sobre atacar la corrupción, el periodista y economista afirmaba que las autoridades que perseguían a los responsables del desfalco a la salud debían analizar, entre otras cosas, 20 teras de información. Claro es que, independientemente del país o las crisis, la corrupción tiene formas complejas.

No sólo corrupción

Pero la corrupción es sólo una de las temáticas a las que, como la Universidad Española, podría dársele más despliegue académico.

La recientemente aprobada reforma tributaria en Colombia podría ejemplificar desafíos para la educación.

Y es que aunque se concibió con un espíritu de equidad, el estatuto está, para muchos, lejos de haberse convertido en la reforma estructural que necesita el país.

Horacio Ayala, ex director de la DIAN y quien ha sido asesor en materia tributaria de instituciones como el Ministerio de Hacienda, el BID o el Banco Mundial, sostenía recientemente –en un evento en la Universidad de los Andes– que la educación debía preocuparse en formar en materia tributaria desde años incipientes. De la misma manera que se están planteando materias como medio ambiente y educación sexual obligatoria, debe pensarse en la materia de tributación y su importancia para el sostenimiento económico. Sólo así, comentaba, podría lograrse un auténtico cambio estructural del tema tributario en el país.



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