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El futuro colombo-venezolano sin Chávez


Como una moneda al aire cuyo viaje será largo y su caída de imprevisibles consecuencias, podrían retratarse los efectos y el impacto que tendrá el fallecimiento de Hugo Chávez para la economía venezolana y para las relaciones comerciales con Colombia y la región.

En efecto, la partida del carismático ‘militar’ venezolano, que se había instalado en Miraflores hace 14 años, supondrá unas nuevas relaciones de poder y percepciones en Venezuela, que redefinirán el panorama político y consecuentemente las medidas económicas que el Gobierno de turno estime convenientes ante los desafíos por venir.

Pese a las elecciones que se harán en Venezuela el próximo 14 de abril, las opiniones de analistas convergen en que en todo caso habrá ‘chavismo’ sin Chávez. De hecho, opinan que todo cuanto hizo el Gobierno en los últimos meses, desde la ausencia del mandatario el año pasado, fue ganar tiempo para ‘aceitar’ la maquinaria electoral que garantice el continuismo.

De entrada, afirmó al CESA la internacionalista Arlene Thickner, “el voto de tristeza y solidaridad por la memoria de Chávez va a llevar a elegir a Maduro, que es el escenario más probable”.

La política y las políticas económicas evolucionarán según el ritmo que imponga el nuevo inquilino de Miraflores.

Aún con el chavismo, que se prevé siga reinando –por lo menos para las elecciones que se avecinan–, este evidenciará mutaciones por la fractura que hay en su interior. Tal parece que se ha generado lo que se ha empezado a denominar ‘Boliburguesía’, que está nutriendo la corrupción dentro del mismo chavismo. No obstante que las fracturas tenderán a pronunciarse en la era pos Chávez, subraya Thickner, no va a haber pronunciamiento alguno hasta tanto no se garantice la continuidad y eso pasará después de las elecciones. “Se seguirá presentando de forma unida. Una vez pasen las elecciones, empezaremos a ver las diferencias en el chavismo, que es bastante anárquico”.

En el eventual caso de que se instale la oposición, “la lectura ideológica del comercio podría ser más favorable para Colombia”. Sin embargo, los cambios no serían tan abruptos no sólo por los acuerdos ya firmados entre el país y Venezuela, sino también porque el modelo Chávez, si bien puede ser calificado como políticamente distante, ha ofrecido cierta estabilidad en los dos últimos años para Colombia. Imprevisible es lo que pase en materia social en Venezuela, muy a pesar de que Henrique Capriles Radonski, de nuevo el candidato de la oposición, se ha comprometido a no abandonar las políticas sociales con la impronta Chávez.

14 años después de haber asumido el poder, Chávez deja a una Venezuela con un PIB cercano a los 380 mil millones de dólares, derivados exclusivamente del recurso petrolero.

Cuando asumió el poder, en 1999, el ingreso per cápita de los venezolanos frisaba los 8 mil dólares. En la actualidad, es de 12 mil dólares, con una marcada dependencia de las exportaciones del crudo. Produce 2,3 millones de barriles por día (cuando podría producir hasta 6 millones) y tiene reservas probadas de 296.500 millones de barriles. La tasa de desempleo está un punto por debajo de la colombiana (que según el DANE es 9,6 por ciento, pero estructuralmente es de 10,4 por ciento), al alcanzar el 8 por ciento, pero la inflación (que es la tercera en el mundo después de Etiopía y Bielorrusia), el gasto público y la deuda externa están disparados.

Aunque entre Colombia y Venezuela ya hay un tratado establecido, “hay puntos por resolver y la única forma posible de afianzar la integración es con la estabilidad institucional del vecino país”, comenta la Directora de Estudios Económicos de la Cámara Colombo Venezolana, Ana María Camacho.

Independientemente de quién llegue al poder, los cambios económicos que reclama Venezuela son urgentes y los ojos de los empresarios colombianos están desde ya encima de ellos. El déficit fiscal alcanzó el año pasado el 15 por ciento, que analistas califican como preocupante.

Los ajustes que debe hacer Venezuela tendrán sin duda un impacto considerable en el volumen de las exportaciones. Según Camacho, este año Venezuela tiene que hacer erogaciones por concepto de deuda externa de un 25 por ciento más de lo que lo hizo el año pasado. El crecimiento será menor que en 2012 (5,5 por ciento) porque tiene que hacer mayores erogaciones de pagos de deuda pública.

En este contexto, dos son las dimensiones que se mostrarían distintas según el gobernante que llegue a Miraflores. El acceso a divisas y las condiciones para hacer negocios.

En un escenario con el actual régimen “se prevé que haya más dificultades para acceder a divisas para importar bienes de mayor valor agregado, productos terminados, y en general se espera que las importaciones totales de Venezuela tengan una reducción más o menos del 25 por ciento en comparación con las del año anterior”, explica Ana María Camacho. Así las cosas, se restringirá el acceso a divisas para productos de mayor valor agregado y para productos que el Gobierno venezolano no considere prioritarios; es decir, productos distintos a bienes intermedios, materias primas, alimentos y medicinas.

Bajo el mismo escenario chavista, “para quienes tienen inversiones en Venezuela, será difícil acceder a divisas para repatriación de dividendos, las condiciones laborales harán más difícil la producción, la inflación hará complejo tomar decisiones a la hora de invertir y distorsionará los costos, y seguramente se mantendrá la regulación en los márgenes de utilidades en las empresas y en los precios que cobran al consumidor”.

Con un escenario distinto al chavismo, el acceso a divisas seguirá siendo difícil pero en menor medida. Y es que –opina la experta– existen unas condiciones estructurales que, aún con un cambio en el modelo económico, Venezuela no tiene suficiente margen de maniobra para cambiar de manera radical en la materia. Sin embargo, “se mejoraría el ambiente de negocios y la claridad en las reglas del juego para quien llega a invertir a ese país.

De otro lado, muy probablemente aumentaría la inversión extranjera en Venezuela. Colombianos que han salido o han disminuido su inversión allí, cambiarían sus planes de inversión. “Para un empresario que hace planeación no para un año, sino para el mediano o largo plazo, por supuesto que se incentiva la inversión, máxime si se trata de un país que muy a pesar de las circunstancias ofrece los mejores márgenes de la región”.

En los últimos años se generó un éxodo de expertos en materia de petróleos desde Venezuela, que trajeron su experiencia a Colombia. Con una oposición instalada en el poder, dichos expertos podrían regresar generando un leve impacto que no resulta significativo en el área de hidrocarburos nacionales. Colombia no sólo ya absorbió parte de dichos conocimientos, sino que podría empezar a mirar a Venezuela para retomar la inversión y tener contratos en el sector hidrocarburos.


Balanza en favor de Colombia

En el 2012 Colombia le vendió a Venezuela 2.691 millones de dólares y realizó importaciones por valor de 570 millones de dólares. Las exportaciones crecieron más del 51 por ciento con respecto al 2011, mientras que las importaciones aumentaron menos de 10 puntos porcentuales en los últimos 12 meses.