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Carnaval de Barranquilla, un rescate a la cultura


El Carnaval de Barranquilla, más allá de todas sus definiciones, es el espacio del encuentro. Es el símbolo de una ciudad que lo detiene todo para dedicarse cuatro días a hacer lo que mejor sabe hacer:  construir con la risa, la conversación franca, la estética del cuerpo y el sentido indefinible del “ajá”, el tejido de una cultura colorida, inclusiva, pacífica y centrada en el encuentro humano.

Vital y sin barreras artificiales, intrascendente pero profundo y cálido, “burletero” y gracioso pero respetuoso del otro. Encuentro que rinde culto a las cosas más hermosas de la vida. La belleza de la mujer, la música popular que se mete entre los huesos de todos para que no haya cuerpo que se quede sin bailar, donde nadie viola la ética mínima del encuentro y la sangre no llega al río.

El carnaval es inclusivo, porque adopta tradiciones europeas y rescata las tradiciones del bajo magdalena, que como el caimán, se van para Barranquilla, la danza del paloteo, el torito, los congos, coyongos, goleros, diablos arlequines y las farotas, danza de resistencia contra el invasor.


Quien lo vive es quien lo goza, y se vive con “bacanería”, delirio y pasión desenfrenada, en medio de polleras españolas, tambores negros, flautas indígenas y máscaras que ponen fin a las separaciones, porque en el carnaval todos son iguales: yo me burlo, tu te burlas, yo te bailo, tu me bailas.

Carnaval es darle una última oportunidad a la carne, pues los calendarios católicos europeos dictaban que desde el miércoles de ceniza empieza la cuaresma, tiempo de arrepentimiento, sacrificio y freno. Se sacude la "Maizena" y se vuelve a la realidad, pero a nadie se le olvida que dentro de un año, las “marimondas” y los “monocucos” se mofarán de nuevo de la cotidianidad, y el espíritu volverá a renovarse en una terapia colectiva al ritmo desenfrenado del tambor.

El pasado lunes 9 de septiembre, María Margarita Diazgranados Gerlein, estudiante de sexto semestre del CESA, fue sorprendida con una noticia que la llenó de alegría y felicidad, por decisión de la Junta Directiva de Carnaval S.A., fue escogida Reina del Carnaval de Barranquilla 2014.

María Margarita considera su reinado una gran oportunidad que le brinda la vida, y asegura, la asumirá con total compromiso y responsabilidad.

La nueva Soberana del Carnaval de Barranquilla, en una entrevista con el CESA, compartió lo que será su carnaval y cómo lo asumirá como líder y emprendedora.

María Margarita asegura que está orgullosa de pertenecer a la comunidad CESA Ante todo por la excelencia en la educación. Me gusta lo personalizadas que son las clases y el ambiente familiar que se percibe. Además, tenemos profesores reconocidos que son unos auténticos maestros”.

¿Hace cuánto te estás preparando y queriendo ser reina del Carnaval de Barranquilla y por qué?

Yo llevo el carnaval en la sangre. Desde niña ese ha sido mi sueño, como lo es el de toda niña barranquillera. He sido capitana infantil y he participado en comparsas y eventos masivos del carnaval. Adicionalmente, tomo clases de baile y de percusión. El Carnaval es una tradición en mi ciudad, de allí que sea catalogado como Patrimonio Cultural e Intangible de la Humanidad por la Unesco.


Como líder y emprendedora, ¿cuáles serán los toques únicos e innovadores de tu Carnaval?


Planeo promocionar el Carnaval como la mejor fiesta de Colombia, un orgullo de la tradición.


¿Cómo se complementa tu labor como reina y lo que aprendes en el CESA?


En el CESA he aprendido de liderazgo, de innovación, de emprendimiento. Voy a presidir el Carnaval desde estas perspectivas.


¿Qué significa para ti este reconocimiento y qué responsabilidades sientes que tienes con el Carnaval y con los Barranquilleros?


Tengo una gran responsabilidad con Barranquilla y con los habitantes de mi ciudad. Soy la representante de un pueblo, de una cultura. Mi misión es preservar una tradición, pero también llevar alegría y felicidad.

La Reina aprovechó para dejarle un especial mensaje al CESA: “Quiero decirles que me siento orgullosa de mi universidad. Y prepárense, porque les voy a traer un pedacito del carnaval de Barranquilla.”