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La globalización impulsa la negociación de mega acuerdos de integración

Por Edgar Vieira Posada
Profesor Titular y Coordinador del Centro de Estudios sobre Globalización e Integración (CEGLI) en el CESA

Cuando comenzó a generalizarse la etapa actual de globalización a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa, se pensó que los procesos de integración no tendrían más razón de ser, en la medida en que la instauración de un modelo de apertura económica mundial los haría innecesarios. Pero no ocurrió así, más bien se produjo el relanzamiento y consolidación de procesos existentes como la Comunidad Andina, el Mercado Común Centroamericano y el Mercado Común del Caribe y la creación de procesos nuevos como el Mercosur. Inclusive, esta negociación en un nuevo contexto de “integración abierta”, reforzó los temas a negociar, con la inclusión del comercio de bienes y de servicios, así como reglas de juego sobre inversión y propiedad intelectual. Dichas negociaciones ya no se limitaron al entorno de países vecinos latinoamericanos, sino que se procedió a negociar tratados de libre comercio con las naciones desarrolladas.

En el caso colombiano, se han negociado tratados de libre comercio con Canadá, vigente hace dos años; con los Estados Unidos, vigente hace más de un año; con los integrantes de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA su sigla en inglés), fundamentalmente Suiza y Noruega, ya vigentes; con la Unión Europea, vigente desde el mes anterior y con Corea del Sur, pendiente de aprobación en el Congreso. Igualmente, se están realizando reuniones gubernamentales sobre un TLC con Japón, con Israel, con Turquía y se va a conversar sobre los escenarios posibles con China.

Pero mientras Colombia realiza su inserción internacional con la negociación de acuerdos de integración con los países y bloques que se pueden considerar tradicionales, el mundo globalizado avanza hacia la negociación de mega acuerdos. Veamos las principales negociaciones en curso que cambiarán las condiciones competitivas mundiales.

Acuerdo Transatlántico (Transatlantic Trade and Investment Partnership – TTIP), entre los Estados Unidos y la Unión Europea (UE), enorme bloque de 28 países, motivado por el interés de Europa en contrarrestar la reciente tendencia estadounidense de negociar con países del Pacífico y de esta forma asegurar también una gran área de libre comercio en el Atlántico.

Acuerdo Transpacífico (Trans-Pacific Partnership – TPP), negociación que había comenzado solo entre cuatro países (el P4: Nueva Zelanda, Chile, Singapur y Brunei), al que se han incorporado Australia, Malasia, Vietnam, Chile, Perú, México, Estados Unidos, Canadá y recientemente Japón. Nótese que de América Latina están los tres socios de Colombia en la Alianza del Pacífico: Chile, Perú y México y que se está conformando un acuerdo intercontinental que incorpora países de los continentes de Asia, América y Oceanía, en una integración que ya no se limita a los vecinos geográficos como en el pasado.

Asociación Económica Integral Regional (Regional Comprehensive Economic Partnership – RCEP), que será el resultado de una negociación inicial de ASEAN + 3 y luego de ASEAN + 6, conformando el bloque de integración más poderoso del planeta. De una parte, están los cinco tigres asiáticos: Tailandia, Malasia, Indonesia, Singapur y Filipinas, a quienes se les habían sumado países vecinos no tan desarrollados como Vietnam, Laos, Cambodia y Myanmar, más el rico sultanato petrolero de Brunei, para un total de diez integrantes que conforman la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). De otra parte, está la negociación iniciada recientemente entre las tres economías más poderosas de la región: Japón, Corea del Sur y China, para conformar un espacio de libre comercio, que habrá de converger con el de los diez de ASEAN. Y finalmente, otros tres países se incorporarán al mega acuerdo para un ASEAN + 6, al sumarse India, Australia y Nueva Zelanda en una Asociación Económica Integral Regional.

Frente a esta tendencia del proceso globalizador de consolidar mega acuerdos, le cabe a América Latina el reto de concretar los objetivos de la Alianza del Pacífico, para que los cuatro integrantes actuales: Colombia, Chile, Perú y México, sumados a los que deben entrar: Costa Rica y Panamá, adelanten un mercado común entre ellos y consoliden trabajos conjuntos de llegada a los mercados de Asia Pacífico, entre otras mediante cadenas de valor.