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Elementos de reflexión sobre los TLC negociados por Colombia

Por Edgar Vieira
Profesor Titular y Coordinador del CEGLI
Abril de 2014

Los acuerdos comerciales de integración negociados por Colombia, tienen dos épocas muy definidas: una, en la época proteccionista, donde el alcance territorial se centraba en hacer apertura de mercados solo con el entorno vecino de países latinoamericanos; y otra, en la época de la apertura económica aportada por un contexto de globalización en donde el interés se abre en universalizar las relaciones económicas con diferentes áreas del mundo.

La primera fase se reflejó en acuerdos comerciales de integración que intentaron avanzar en la construcción de mercados comunes subregionales, como el del Mercado Común Centroamericano (desde 1959 - 1960), el Grupo Andino desde 1969 (hoy Comunidad Andina) reducida su membresía de seis a cuatro ante el retiro de Chile y de Venezuela, el del Mercado Común del Caribe – Caricom desde mediados de los setenta, y el más reciente, el Mercado Común del Sur – Mercosur desde 1990, al que recientemente se vinculó Venezuela.

Colombia logró negociar apertura de mercados con los andinos, con los centroamericanos del Triángulo del Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador), con México (El G - 3 del que se retiró Venezuela), con Chile, con los países de mayor desarrollo en Caricom y con el Mercosur en negociación Can - Mercosur.

Ahora, en el contexto actual de apertura mundial, Colombia ha logrado negociar acuerdos comerciales con Costa Rica y Panamá (2013) en Centroamérica que no se habían logrado, y se ha creado un nuevo esquema de gran futuro y posibilidades como es la Alianza del Pacífico con participación de México, Chile y Perú, al que seguramente se vincularán también Costa Rica y Panamá.

Pero además de culminar el relacionamiento comercial en América Latina, Colombia pasó a negociar la figura de TLCs de segunda generación, que incluyen compromisos no solo para el libre comercio de bienes, sino de servicios y reglas de juego sobre inversión y sobre propiedad intelectual, con países desarrollados, decidiéndose a abrirse a la competencia ya no solo en los mercados latinoamericanos, sino con mercados de las naciones industrializadas.

Es así, como en estos tres años ha puesto en vigencia TLCs con América del Norte representados en Canadá y en Estados Unidos, con la EFTA del que ya funciona el libre intercambio con Suiza, con la Unión Europea y con Corea del Sur, al que le falta finalizar su ratificación en el Congreso.

En cuanto a resultados, los países que defienden el libre mercado con la celebración de acuerdos comerciales que permitan un inserción diversificada en la economía mundial, como Chile, México, Brasil, Perú, Costa Rica o Panamá, son las naciones de mayor crecimiento actualmente en América Latina. En cambio, las naciones pertenecientes al ALBA, como Cuba, Venezuela, Bolivia o Nicaragua, neoproteccionistas, estatistas y antimperialistas, son las de peores índices económicos en la región.

Colombia puede no disponer todavía de elementos de juicio para evaluar la negociación tan reciente de sus acuerdos comerciales, pero sí tiene el referente de un país como Chile posicionado en los diferentes mercados mundiales con más de veinte acuerdos funcionando y obteniendo resultados positivos de incremento de su comercio exterior y de su economía. Nuestro socio andino, Perú, viene logrando los mayores niveles de crecimiento de su PIB en la región. México ha venido diversificando sus negociaciones comerciales para además de los Estados Unidos, tener acceso a los mercados europeos, asiáticos y latinoamericanos y es de las naciones emergentes con mayor potencial de desarrollo. Estos tres países son precisamente los socios con los que se creó la Alianza del Pacífico, que tiende a convertirse en el principal proceso de integración para Colombia.