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La Generación “Y” y su inmersión al mundo laboral

Juan Carlos Mejía, experto en nuevas tendencias y comportamientos generacionales, dictó la conferencia “Características de la Generación Y” en el Colegio de Estudios Superiores en Administración –CESA.

Conocida como la Generación “Baby Boomers”, las personas nacidas entre 1950 y 1960, constituyen entre el 15% y el 20% de la actual población laboral en el mundo y son “rígidos, disciplinados y cuadriculados” según Mejía. A ellos, les sigue la Generación X, nacida entre 1960 y 1980, una generación más consciente de sus libertades, más abierta, flexible y tolerante. Sin embargo, según Juan Carlos Mejía, la Generación Y, nacida entre 1980 y el año 2000, es sin lugar a dudas, la mejor generación, la más preparada y el mejor talento humano que haya llegado al mercado laboral.


Algunas de sus características según Juan Carlos Mejía:

  • La revolución de las telecomunicaciones marca su nacimiento: una época en la que empieza la tecnología satelital y la información es conocida a nivel mundial en milésimas de segundos. Ellos dominan el manejo de todos los instrumentos comunicadores y tecnológicos, utilizan diferentes códigos de comunicación, en las palabras de Mejía, “hablan otro idioma”.

  • No obstante, crecen en un entorno familiar disfuncional o disuelto, hogares donde no se ofrecen disculpas por los errores, se pierde la capacidad de perdonar, se guarda el rencor y falta la humildad. Como consecuencia, son la generación de la comodidad y el orgullo.

  • Es la primera generación en el mundo para la cual el cambio es constante y permanente, cambian de papás, de lugar, ropa, juguetes, amigos, etc. Es una generación impaciente, cuyo período de espera es casi inexistente. Son multitareas, su cerebro es capaz de hacer muchas cosas al tiempo, y bien. La velocidad de la tecnología los ha acostumbrado a que todo tiene que ser inmediato.

  • Recibieron muy poco reconocimiento en su infancia, pues sus padres estaban trabajando mientras ellos ganaban medallas, por lo tanto, obtuvieron muchas cosas en su vida sin valor afectivo, emocional o espiritual. Esto los convierte en una generación consumista, donde valen más por la cantidad de “gadgets” y cosas materiales que tengan. Son ambiciosos y quieren ser multimillonarios e independientes.

  • Si hay igualdad, justicia, equilibrio y reconocimiento, los trabajadores de la Generación Y se acoplan a cualquier situación y son de fácil integración. Además son hábiles tecnológicamente, crecen en sus empresas y su tasa de despido es muy baja.

  • Son sociables, espontáneos y se hacen amigos de cualquier persona. Más aún, tienen una alta capacidad de interacción, son críticos, opinan y expresan lo que piensan. A la Generación X, por el contrario no les gusta manejar confrontaciones o que les digan lo que están haciendo mal.

  • Los “Y” se sienten iguales a todos sin importar la edad o experiencia, y son medidores de las diferencias dentro de las organizaciones que puedan significar estatus. Ellos son muy competitivos; no miden qué tan mejores son hoy que ayer, sino qué tan mejores son de los demás.

La Generación Y, que ahora ingresa al mundo laboral, produce “asombro, susto y pánico” en la empresa según Mejía. Sin darse cuenta, los trabajadores de otras generaciones con más experiencia, montan una barrera en la comunicación, fragmentan la información que se les otorga y los “aburren” con trabajos secretariales.

Es por esto que los expertos hablan de modificar comportamientos y evolucionar a nivel organizacional, teniendo en cuenta que los valores de la organización son inmodificables, para incorporar a los “Y” al mundo laboral y contar con su mejor desempeño, pues este será el valor agregado y el futuro de las empresas. Dijo Mejía que “ponerles retos, ofrecer retroalimentación constante, hacerlos partícipes de los problema, y un trato familiar”, son algunos de los comportamientos que se pueden empezar a adoptar con el fin de abrirles las puertas.