CESA
 
 
 

Sexto Congreso Internacional de Mercadeo

Claudia Gómez R., Profesora Investigadora del CESA, será una de las ponentes en el sexto Congreso Internacional de Mercadeo, los próximos 17 y 18 de marzo en la ciudad de Medellín. En medio de conferencistas estadounidenses, españoles, argentinos y colombianos, Claudia representará al CESA con su charla “Marca empleador como polo de atracción de clientes internos y externos”.


Marca empleador como polo de atracción

Por Claudia Gómez R.

La dinámica actual de los negocios implica muchos cambios que exigen respuestas ágiles, pertinentes y coherentes de parte de los empresarios. Un consumidor cada día más exigente y difícil de complacer y deleitar está requiriendo los mejores y más especializados talentos en las empresas. Es así que toma fuerza la retención de clientes tanto externos como internos, siendo estos últimos los trabajadores talentosos que ya tienen un contrato laboral firmado con la empresa y los trabajadores talentosos potenciales que desean o sueñan con ser parte de la misma.

Para dar respuesta a estos desafíos, el marketing se propone como estrategia interna que permite su proyección externa, a través del trabajo con la marca: lo que se identifica o denomina Marca Empleador o “Employer Brand”. De modo que como marca debe contemplar su identidad dando respuesta a la pregunta ¿quiénes somos?, su cultura dando respuesta a la pregunta ¿qué sentimos que somos?, su proposición de valor dando respuesta a la pregunta ¿qué prometemos que entregamos?, su comunicación dando respuesta a la pregunta ¿qué decimos que somos? y finalmente, su reputación dando respuesta a la pregunta ¿qué ven y dicen que somos?

De modo que para construir la marca empleador han de revisarse: los perfiles laborales con los talentos especiales para el cumplimiento de la misión de la empresa; conocerse los gustos, las prioridades y el ciclo de vida personal y laboral del trabajador; así como las percepciones y aspiraciones que tiene el público sobre la empresa. Por otro lado, revisar y si es del caso ajustar el nivel de importancia del ser humano como parte de la empresa, los valores culturales que se vivencian en el día a día, la comunicación interna y externa que se difunde, para finalmente entregar entonces una experiencia laboral inmejorable que atrae a todo tipo de clientes, al tiempo que se traduce en incrementos de productividad, competitividad y rentabilidad.

Por esto ya no es suficiente con atender las necesidades básicas de los empleados, pues al existir más opciones laborales en el mercado al haberse globalizado, se ha consentido la proliferación de alternativas que atienden otras necesidades tales como las psico - socioafectivas del mismo, que permiten generar vínculos emocionales y por tanto, exigen mantenerlos. Dentro de estas necesidades caben las afectivas (afiliación y afecto: participación, aceptación, pertenencia, familia, amistades), la estima (respeto, aprecio, reconocimiento, reputación, dignidad) y de autorrealización (armonía, autosuperación, desarrollo personal). Para satisfacer estas necesidades, los empleados están buscando convertir las acciones cotidianas en algo con sentido que aporta a algo superior y que nadie impone: equilibrio en sus vidas y gratificación por el valor que aportan entre otros.

Por ello las empresas deben entonces generar una ventaja competitiva valorada por la comunidad que la lleve a la diferenciación, y por ende, a la construcción de las relaciones rentables, profundas, inolvidables y de largo plazo. Esas ventajas competitivas pueden constar de apoyo de la empleabilidad de ese talento con el que cuenta, de entrega de retos y desafíos a solucionar, de flexibilidad en espacio y uso del tiempo para el desarrollo del aporte del trabajador, de apoyar una buena calidad de vida, entre otras, que conlleven a incrementar el sentido de pertenencia, el orgullo por trabajar en la compañía (una que “hace la diferencia en el mundo y tiene un propósito de ser”), la explotación del potencial y el sentido de trascendencia propios y de la compañía, con el fin último de que “los de adentro” estén hasta emocionalmente empoderados para cumplir con las promesas de la marca (empresa) a “los de afuera” (los clientes externos).

Claudia Gómez R., Coordinadora Area Marketing en Programa de Pregrado y Profesora Investigadora de Marketing del Colegio de Estudios Superiores de Administración - CESA.