CESA
 
 



Escuche la entrevista completa


1. ¿Qué cosas marcaron su proceso de transformación?




2. ¿Qué necesitó para salir de la violencia y desarrollar su empresa?




3. ¿Cree que todas las personas que hoy en día siguen en la violencia también tienen ese ángel que les habla?




4. ¿Qué significa ser líder para usted?




5. Una sola cosa que le gustaría que los estudiantes del CESA recordaran de su charla.


 

La transformación de un ex pandillero

“Su vida es muy dura espero que lo maten” era la frase que John Jairo Bucurú escuchaba todas las mañanas cuando se cruzaba con una de sus vecinas en Altos de Cazucá. Él era líder pandillero y su objetivo era contar con el “beneficio de la muerte” antes de los 25 años.

John traficaba drogas, pero principalmente vendía munición porque era más rentable. El conocía muy bien el negocio y a veces podía ganar 5 o 7 millones de pesos en dos días. “El valor de una hora laboral mía era mucho más alto que el de cualquier presidente de empresa en Colombia” explicó John a los estudiantes durante un CESA Talk organizado por el CLE (Centro de Liderazgo y Emprendimiento) en días pasados.

Un día su “esposita” como él la llama, le dijo a John, que en ese momento pesaba 51 kilos por los efectos de la droga, que si no hacía una rehabilitación de tres meses, lo iba a dejar. Y ahí empezó su transformación. Él planeaba volver a su ocupación después de cumplirle la promesa a su esposa, pero por cosas de la vida le ofrecieron un trabajo; cuidar a un niño enfermo y John aceptó.

Al finalizar su trabajo de varios meses, John quería gastarse lo que ganó en una pistola, pero le dio remordimiento. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que había cambiado, él quería conseguir plata honestamente. Con su hermano se propusieron crear una empresa de libretas pero al poco tiempo quebraron.

Después de varios intentos de despegar, John se encontró a la fundación Pies Descalzos en donde, sin conocimiento previo, empezó a capacitar a los niños del barrio en diseño y artes gráficas. John y su hermano le enseñaban a los niños a reutilizar la basura, y luego poco a poco fueron aplicando ese mismo concepto a su empresa de libretas Initium Graphic.

“Trabajar con niños fue una experiencia muy especial y una responsabilidad muy grande” explicó, “cuando yo era joven lo único que aprendí fue a robar y a hacerle daño a la gente.”

Con su filosofía de “economía solidaria”, donde importa más el ser humano, la naturaleza y la comunidad, que tener dinero. Así John empezó a “cambiar de chip.” Se encontró con grupos de emprendedores que le enseñaron a trabajar en equipo y lo ayudaron a convertir Initium Graphic en una empresa de sostenibilidad social y ambiental que ha ganado varios premios, entre ellos un concurso de emprendimiento de la gobernación.

Para John ser pobre es tener “pobreza en la cabeza” y no tener disciplina por los sueños que se quieren alcanzar. Dándose cuenta de sus privilegios y viendo más allá de lo que normalmente veía, fue capaz de salir adelante, crear su empresa y ayudar a su comunidad.

En una entrevista con el CESA, John habló sobre su proceso de transformación y aseguró que todas las personas vinculadas a la violencia tienen un ángel que les habla: “hermano, hágale caso a la voz, es el ser humano que llevamos dentro, ríase, sea feliz, usted se merece cosas, es el momento de hacerlo, de escuchar esa voz” le dice él a todas las personas que no han encontrado su camino.