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El día que la academia y 1800 dijeron ¡Soy Capaz!

A las 6:30 de la mañana del pasado martes José Luis Sánchez puso en marcha el bus con placas de La Calera UPO494 con más de 50 estudiantes de la Universidad Minuto de Dios. Era el primero de cinco buses que llegarían al CESA para la jornada de intercambio académico entre las dos instituciones. A esa misma hora cuatro alumnos del CESA, frente a la Uniminuto, le pagaban al taxista Javier Castelblanco la carrera que los llevó a esta institución. Así comenzó el día de la academia en desarrollo de la campaña nacional de Soy Capaz.

Por primera vez en la historia educativa del país dos universidades cambiaron por un día sus instalaciones para impartir clases. Cerca de 1800 jóvenes de los 6 primeros semestres del CESA y de 3 facultades de la Uniminuto cambiaron de escenario y de rutina para enaltecer el espíritu de Soy Capaz: ponerse en los zapatos del otro y entender que el cambio en una sociedad empieza a partir de cada uno.

Un enjambre de estudiantes del CESA se tomó la plazoleta central de la Uniminuto. En grupos, los jóvenes compartieron con decenas de estudiantes pertenecientes al programa de inclusión de Uniminuto, que reúne a 80 alumnos en situación de discapacidad. Por primera vez en su vida, Andrea cosía un botón con una sola mano. En 45 minutos, entendió la dificultad y el significado que supone para algunas personas alcanzar una meta con diferentes recursos, extraños para alguien como ella. Así mismo, Camila, Gabriel y Sofía armaron un rompecabezas con los ojos vendados y aprendieron el lenguaje de las señas, descubriendo otra realidad: las cosas no son igual de fáciles para todo el mundo.

Poseídos por esa misma emoción que trae el cambio, los estudiantes de Uniminuto inundaron de energía la casa de Bienestar del CESA. Como en la apasionada atmósfera del taller de Tomás Edison en la elaboración de una bombilla, los salones de televisión y videojuegos, la sala de rumba, las mesas de billar y el simulador de golf se convirtieron, esa mañana, en escenario de un poderoso voltaje de felicidad. Se trató de un espacio que aisló a los jóvenes por un par de horas de todas esas angustias y preocupaciones juveniles. Y si hubo algún momento en el que se pensó que la carga de emotividad no podía ser mayor, un zurdazo de James en el juego del 'merengue' contra el Basilea, demostró lo contrario.

"Soy capaz de exigirme un poco más", "soy capaz de empezar de nuevo", "soy capaz de aprender a desaprender", "soy capaz de reconocer las cosas importantes de la vida", "soy capaz de dejar de odiar", y otros 415 mensajes más, fueron escritos en la página interactiva del CESA, por las miles de personas que se sintonizaron por un día con la campaña de las universidades.

"Al final de la jornada, casi 12 horas después, las comunidades académicas de ambas instituciones regresaron a su cotidianidad y su rutina diaria. Seguras de haber vivido una experiencia imborrable, cuyo mensaje es que la sociedad si es capaz de construir país a partir de aceptar la diferencia, la convivencia y el respeto. Seguras de que la paz empieza con una apertura personal al cambio.

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