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Dar sin esperar, el gran reto de la humanidad

“El siglo XXI debería ser el siglo del diálogo, el siglo pasado, nos guste o no, se convirtió en el siglo del derramamiento de sangre, de mucha violencia. La huella del siglo pasado y de principio de este siglo, también nos ha afectado con la violencia. Así que ahora tenemos que hacer todo el esfuerzo necesario para cambiar esto, para construir un siglo de paz. Paz no quiere decir que no habrá nunca más problemas, porque mientras haya seres humanos habrá siempre algún problema”. Dalai Lama.

Para muchos, la esencia de esta época es la de entregar regalos, celebrar en grande, reunirse con sus familias y amigos, pero pocos se han puesto a pensar que la gran esencia de la navidad es la de dar con todo el corazón, la esperanza, el perdón y la reconciliación.

Colombia ha vivido durante 50 años una lucha cruel, nefasta y absurda con una insurgencia armada que trajo al país el odio y el rencor de muchos de los que han estado en medio del conflicto. Es por ello que el mejor regalo que se puede dar en esta navidad, es una paz para el alma, una paz de corazón, donde el rencor no abrigue a los colombianos.

En esta tradición de entrega de regalos, es el momento de regalar una nueva actitud frente a lo que se hace diario, ese es el gran reto de la humanidad, saber tener un espíritu con actuaciones socialmente responsables, es ser conscientes del para qué se está en la vida.

Para esta navidad, el mejor regalo es seguir insistiendo en una paz negociada que acabe con el conflicto armado colombiano, finalizando de esta manera con medio siglo de ruinas, muertes y destrozos. La paz solo es posible con un acto de abrir el corazón de manera sincera, es simplemente dar con amor todo lo hermoso que tiene el ser humano y que el cuerpo se estremezca de felicidad y nuestra alma llore de una infinita alegría inexplicable.

Los invitamos a cambiar de actitud y comenzar a dar sin esperar, demos abrazos, sonrisas, palabras agradables. Simplemente se debe comprender que el perdón hacia los demás, es el vehículo perfecto que permite estar viviendo una experiencia humana.

Tradición de los regalos en Navidad

La historia se remonta al siglo IV. En Licia, antigua región del Asia Menor y donde hoy están asentadas las provincias turcas de Antalya y Muğla, vivía un joven llamado Nicolás, que quedó huérfano desde niño y heredó una gran fortuna.

Nicolás la repartió entre los más enfermos y desamparados, y a los 19 años, se convirtió en sacerdote. Más tarde se convirtió en obispo, rol bajo el cual ayudó principalmente a los pobres y desprotegidos.

Varias historias sobre su generosidad y bondad se han contado alrededor de Nicolás. Una de ellas versa sobre la historia de un empobrecido padre que no tenía los recursos para que sus tres hijas se casaran, hecho que las condenaba a la prostitución.

Para salvarlas de una vida de pecado, Nicolás decidió obsequiarle una bolsa llena de monedas de oro a cada una de ellas. La leyenda dice que él entraba a la casa por una ventana, sin que nadie se diera cuenta, y colocaba la bolsa de oro dentro de los calcetines de las jovencitas.

Al morir, el obispo alcanzó la condición de santo, convirtiéndose así en San Nicolás de Bari, y su popularidad se extendió por toda Europa.

Y aunque en esas latitudes la fiesta de San Nicolás no es el 24 sino el 6 de diciembre, desde esa época se ha globalizado la tradición de obsequiar algún tipo de presente en la Navidad.