CESA
 
 

 

Cacao está moviendo oportunidades de negocio

Dos emprendimientos que tienen la impronta del CESA ponen de relieve, además de la constancia, la preparación y la creatividad, las oportunidades del país a través del cacao.

Los protagonistas son Lök y Suagu, dos marcas de chocolate que empiezan a expandirse en el mercado.

La primera, Lök, fue concebida por Alberto Henao y Carolina Angulo, quienes desde hace más de tres años se convencieron de la curva de agotamiento a la que había llegado los negocios en torno al café, y al mismo tiempo la buena percepción en los mercados del cacao colombiano.

Y la segunda, obra de Juan Diego Suárez, como Henao egresado del CESA, quien aprovechó los cultivos de una finca familiar en el departamento del Tolima.

Detrás de uno y otro emprendimiento lo que hay es uno de los productos que el propio gremio cacaotero ha dado por denominar el cultivo de la paz. Cientos de campesinos de Arauca, Santander, Nariño –principalmente- entre otras regiones del país, están saliendo de la economía ligada a las siembras ilegales, y en muchos casos reemplazándolas por el Cacao.

De hecho, explica Alberto Henao, los 32 productos que comercializa son a base de cacao proveniente de Tumaco (Nariño) y Arauca, donde tiene contacto directo con campesinos que en algún momento dado no solo vivieron de esas economías, sino que por diversas circunstancias tuvieron que relacionarse con algún actor del conflicto.

La evolución de las cifras del cacao en Colombia ratifica las oportunidades para emprendimientos ligados a este producto.

En efecto, según la Federación Nacional de Cacaoteros, en los últimos años se ha logrado un crecimiento en la producción del 52,6 por ciento. Mientras en 2011 se produjeron 37.203 toneladas, el contador para el año anterior alcanzó las 56.785. Y en materia de comercio exterior, Colombia pasó de vender cerca de 11 mil toneladas entre 2010 y 2012, a más de 40 mil entre 2013 y 2016, sin contabilizar subproductos. Y las importaciones del cacao decrecieron.

Y de hecho, las cifras de lo corrido del año ya son positivas. En enero y febrero se obtuvieron más de 4.000 toneladas más del grano en comparación con los mismo meses del año pasado, señaló el presidente de Fedecacao, Eduard Baquero, al diario La República, en vísperas de la Semana Mayor.

Tres factores leyeron cuidadosamente estos emprendedores. El primero, tostadores especializados de café por todo el país e incluso otras latitudes, con lo cual hay mucha competencia alrededor de este grano; segundo, la incertidumbre en Venezuela, pese a producir un excelente cacao; y, por último, la diferencia en el aroma entre el cacao local y el africano. Según Alberto Henao, los suelos volcánicos colombianos mejoran sustancialmente la genética de los productos, y conceden nutrientes que le dan al cacao colombiano un mejor aroma.

Bajo dicho contexto, un día de 2014 Alberto Henao y su socia Carolina Angulo diseñaron un empaque, registraron la marca (Lök, que en algunas lenguas aborígenes -dice Henao- significa de adentro hacia fuera; es decir, desde las entrañas), y empezaron la producción, en la que las barras de chocolate son los más comercializado.

Para finales de ese año las ventas fueron de $32 millones de pesos y en 2015 la cifra superó los $250 millones. Hoy, Lök está en 1.200 puntos en el país y llega a otros seis países: Inglaterra, Italia, México, Japón, Canadá y Panamá, apertura que le significó ventas superiores a los $1.500 millones de pesos.

La marca Lök también está en productos como polvillo para pastelería, con presencia en restaurantes y hoteles.

Diego Suárez, por su parte, afirma que una de las metas de Suagu es entrar a países como USA, Rusia e Israel antes de que acabe 2017. Para tal efecto, le ha apostado a un nuevo empaque.

Asimismo, uno y otro emprendimiento le apuestan no tanto a una golosina, con lo que habitualmente se relaciona a estas barras o chocolatas, sino a un alimento nutritivo y saludable.

Además de que la costumbre del colombiano ha cambiado, y el cacao antes de los 90 solo se quedaba en las tazas, en el chocolate de mesa, hoy el consumidor procura consumir productos más naturales y, para este caso, con menos azúcares y grasas vegetales.

La preocupación por enfermedades como la diabetes están en la mira de quienes crean barras de chocolate a base de cacao. Tanto Lök como Suagu le apuestan a un producto con aroma, sin ese amargo que se le confiere al cacao, pero lejos de las reducidas concentraciones de cacao de chocolatas habituales que van entre apenas 4 y 17 por ciento. Lök y Suagu manejan concentraciones de cacao desde el 38 por ciento hasta el 85 por ciento. En otras palabras, son productos para una variada gama de paladares.