CESA

 

Empatía para y en tiempos de paz

Hace diez años, Dina Buschbinder* y un grupo de personas consideraron la posibilidad de formar mejores ciudadanos desde la niñez a través del juego.

Así, se dieron a la tarea de trabajar de la mano de docentes de todas las regiones en México, para poner en marcha una metodología lúdica que, de manera experiencial, permitiera resaltar valores cívicos como el respeto, el trabajo en equipo, la equidad de género, tolerancia, juego limpio, entre otros. ¿El espíritu? Que niños y niñas descubrieran -por sus propias vivencias- porqué eligen y qué significa adoptar modelos de vida con esos valores o atributos, y cómo a través de estos logran ser mejores seres humanos –objetivo-. Y es que según Dina, los juegos permiten a los niños, con base en esos atributos, decidir sobre la manera como quieren estar en el mundo. Así nació la fundación Educación para Compartir. Los juegos que se desarrollan en la fundación están relacionados con los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.

Los tiempos actuales son turbulentos. Los sentimientos nacionalistas y los movimientos separatistas han resurgido y resultan ahora más evidentes, y un valor como la empatía es clave para “relacionarnos de otra manera y poder entender que cada acción que ejercemos tiene un impacto en el entorno. Entre quienes nos rodean”, explica.

La empatía se ha concebido como ‘ponerse en los zapatos de otro’. Sin embargo, para Dina Buchbinder, ese concepto se ha arraigado tanto que resulta necesario ver otras posibilidades. En ese sentido, afirma, lo importante es entender las perspectivas de los demás. “No basta con ponerse en los zapatos más grandes o más chicos del otro. De lo que se trata verdaderamente es de tener la disponibilidad real de “querer escuchar”, pero además la disposición de “tratar de entender”.

Esos dos componentes implican la posibilidad de integrar perspectivas que “no necesariamente son las tuyas, pero que resultan tan válidas como la tuyas, y facilitar, por ejemplo, cómo hacer equipo con personas que piensan de manera diametralmente opuesta a nosotros”.

Para el caso colombiano, una empatía en tiempos de paz –en virtud de los pasos que se están dando en el camino hacia la reconciliación- requiere esencialmente concentrarse en las narrativas que se deben manejar para las nuevas generaciones.

Esas narrativas de empatía deben estar enfocadas, explica Buschbinder, en cómo unir y no dividir. Y quizás uno de los primeros pasos para lograrlo debe ser poner sobre la mesa cuáles son los terrenos en común y cuáles los medios para alcanzarlos. Con la polarización actual que vive el país, “la empatía es una herramienta útil que puede cambiar esas narrativas de división que se perciben”.

*Consideraciones hechas en entrevista en el marco del Primer encuentro de Educación Transformadora realizado en el CESA los días 9 y 10 de noviembre, en el que participó Dina Buschbinder.