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Corrupción, una distorsión de los esquemas

La corrupción no es un asunto normal. Sobre esta hipótesis giran las reflexiones del profesor Philip M. Nichols, docente de ética en los negocios y responsabilidad corporativa, quien estuvo en el CESA en Grandes Líderes.

Pese a que la corrupción es un asunto generalizado y no hay ningún país inmaculado en ese sentido, el gran peligro es verla como un asunto común. Además, no es comparable entre un país y otro, o mejor, el asunto es distinto. Los sistemas hacen que cada país tenga mayores o menores grados de vulnerabilidad ante esta problemática, que en Colombia parece un asunto endémico.

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Según el profesor Nichols, ha habido muchos cambios en materia de responsabilidad social en los últimos 10 o 15 años en esencia por tres razones.

El aporte de la academia que ha afinado los estudios en torno al tema. Los estudios al respecto son cada vez más sofisticados, con lo cual ya hay formas de medir el tema e integrarlo mejor. En segundo lugar, el protagónico lugar de los stakeholders o partes interesadas, cuyas preocupaciones resultan trascendentales dentro del andamiaje y articulación con las empresas, hecho que incide de manera determinante en el crecimiento y reputación de las mismas. Los stakeholders exigen más y quieren hacer parte de esa exigencia. Y, en tercer lugar, una sociedad y un estudiantado que pide más responsabilidad y transparencia.

Sobre cómo las corporaciones pueden enfrentar la corrupción, subraya que no son los controles lo esencial, sino la cultura de una organización lo que puede marcar el punto de inflexión en esa lucha. Dicho de otro modo, las empresas tienen la responsabilidad de crear reglas y monitorearlas, pero también propiciar ambientes y entornos de ética y honestidad, y ello pesa más.

La corrupción, dice el profesor Nichols, no es normal, sino que es una distorsión de los procesos políticos y organizacionales. Y llama la atención que la única manera que eso se puede revertir es que cada quien, desde las pequeñas acciones, asuma un rol como agente de cambio.