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Corporate Ventures, un instrumento para impulsar procesos de innovación

Por: Alexander Mahecha Velandia y Diana Carolina Mesa* – De la Coordinador de Innovación y Desarrollo de Productos Fiduoccidente.

Para los integrantes del ecosistema de emprendimiento e innovación en Colombia son familiares los fondos de capital privado y, particularmente, el papel que juegan los fondos de capital emprendedor o venture capital como alternativa no tradicional de financiamiento para la transformación y crecimiento de las empresas. No obstante, el concepto de fondos de capital privado corporativos (Corporate Venture Capital) y los beneficios que este tipo de vehículos han tenido, por ejemplo, para grandes compañías tecnológicas (i.e Intel), y para startups del sector fintech todavía no han sido igualmente difundidos ni adoptados en el entorno local.

En estricto sentido, en el entorno internacional se han interpretado los fondos de capital privado corporativos como una subclase del venture capital con una característica especial: son vehículos de inversión creados por compañías que tienen una necesidad específica, a saber, el acceso a investigación y desarrollo disruptiva[1], que por sus riesgos inherentes pueden afectar el desempeño financiero de la operación tradicional de la compañía y que por esta razón deben ser blindados en un espacio propio.

Esta clase de vehículos tiene orígenes que se remontan a 1914, cuando DuPont[2] decidió diversificar sus negocios tradicionales invirtiendo USD 25 MM en General Motors, que en su momento era una empresa mucho más pequeña. La inversión tuvo retornos millonarios por la explosión en la demanda de automóviles presentada después de la Primera Guerra Mundial, pero además repercutió en un incremento de ventas exponencial en productos insignia de DuPont como pinturas, cuero artificial y plásticos[3].

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Esta historia particular da cuenta del uso habitual de los fondos de capital privado corporativos en el mundo: se destinan recursos específicos de la compañía matriz que crea el vehículo para la inversión en startups, que le permitan el acceso a nuevos productos, mercados o eficiencias en procesos y recursos de la operación core[4]. Esta labor puede desarrollarse por un equipo experto en inversiones que hace parte de la compañía matriz, o puede ser delegada en un gestor profesional de fondos de venture capital. Resulta pertinente aclarar que la gran diferencia entre los fondos de capital emprendedor (venture capital) y los fondos de capital privado corporativos (corporate venture) es que en los primeros el objetivo que prima es el retorno financiero, mientras que en el segundo caso es generarle valor agregado a la compañía matriz. Lo anterior se logra a través de integraciones verticales de empresas que pueden convertirse en potenciales competidores de sus productos, o para generar eficiencias operativas, sin olvidar el objetivo de rentabilizar la inversión[5].

Alternativamente, la compañía matriz crea el fondo con el mismo objetivo expuesto anteriormente, pero lo persigue a través de investigación y desarrollo propios, por lo que destina recursos no solamente relacionados con la inversión sino además un equipo dedicado a la innovación en el negocio que pretende incursionar.

Para dimensionar el tamaño de esta industria a nivel internacional es necesario señalar que en 2016 habían 148 inversionistas en fondos corporativos solo en etapa semilla y el total de las inversiones realizadas alcanzaron un monto de USD 24,9 BN, lo que corresponde al 22,63% del total de las inversiones realizadas en venture capital en el mismo año[6]; a través de 1.352 transacciones en donde se destacan grupos como Google Ventures, Qualcomm, Dell Technologies Capital y GE Ventures[7].

Un caso de éxito es el de Qualcomm, una de los mayores fabricantes de microchips y procesadores a nivel mundial, que a través de su Fondo Corporativo Qualcomm Ventures, cuyo objetivo es invertir en emprendimientos con alto potencial de crecimiento o de interacción con la matriz, es uno de los principales inversionistas de Xiaomi[8], empresa dedicada a la fabricación de smartphones y otros productos electrónicos. Al tercer trimestre de 2017, esta última tuvo la misma participación de mercado de teléfonos inteligentes en India que Samsung (23.5%)[9].

A pesar del éxito de esta industria a nivel mundial, en Colombia aún no se ha explotado su máximo potencial. Sin embargo, el ecosistema de emprendimiento y de fondos de capital asociado a ellos se está fortaleciendo y cada vez está más adaptado para que las empresas utilicen este enfoque. Por ejemplo, en el sector financiero colombiano, la industria Fintech pasó de tener 77 emprendimientos en junio de 2016[10] a 182 en diciembre de 2017[11], y Colcapital (la Asociación Colombiana de Fondos de Capital Privado) terminó 2017 con 49 Gestores Profesionales asociados al gremio[12], gestionando compromisos de inversión por cerca de USD 14 BN, como resultado de la gestión activa que ha desarrollado desde su creación en 2012 en la promoción y fortalecimiento de la industria.

Todo el dinamismo presente en el mercado colombiano ha permitido que, por ejemplo, empresas del sector financiero tradicional, a través de sus fondos corporativos, reconozcan el modelo de negocio implementado por startups como Mesfix, uno de los emprendimientos colombianos con mayor reconocimiento nacional, el cual, a través de su modelo de crowdfactoring, ha apoyado la financiación de más de COP 10.000 MM a mipymes con necesidades de liquidez de corto plazo.

De esta manera, dichas empresas del sector financiero tradicional se benefician estando a la vanguardia de las nuevas propuestas empresariales en su industria, mientras las empresas emergentes reciben asesoría para la expansión de su negocio, además de tener la posibilidad de recibir recursos por parte de corporaciones establecidas, con capital y recurso humano calificado disponible para apalancar este tipo de proyectos.

En Colombia, uno de los mejores ejemplos es el Fondo de Capital Privado Bioavante, administrado por Fiduoccidente, entidad especializada en la estructuración y administración de fondos de capital privado. Fiduoccidente apoya las labores de investigación, desarrollo y comercialización de nuevos productos para el sector agropecuario especializado en proyectos de biotech, de la mano de una compañía matriz que tiene amplia experiencia en esta disciplina. Con esta estructura, dicha compañía matriz tiene a su disposición la posibilidad de buscar aliados estratégicos y coinvertir en proyectos relevantes administrando el riesgo de investigación y desarrollo, además de compartir el riesgo financiero asociado a la inversión.

Como Bioavante existen diferentes compañías e industrias que podrían impulsar sus procesos de investigación, desarrollo e innovación a través de fondos corporativos. Los beneficios de este tipo de vehículos pueden ser adaptados y aprovechados por cualquier compañía, independientemente de la industria a la que pertenezcan. *Docente del CESA.




REFERENCIAS

[1] https://www.cbinsights.com/research/corporate-venture-capital-institutional-venture-capital/
[2] Conglomerado norteamericano fundado en 1802 que se dedica al desarrollo y comercialización de productos químicos a la cual se le atribuye la creación de productos como el Nylon, neopreno y Lycra, entre otros.
[3] https://www.cbinsights.com/research/report/corporate-venture-capital-history/
[4] https://www.linkedin.com/pulse/rise-corporate-venture-capital-lando-barbagli
[5] Guide to Corporate Venture Capital. British Private Equity & Venture Capital Association. 2012
[6] PwC |CB Insights MoneyTree™ Q4 2017
[7] https://medium.com/@lolitataub/corporate-venture-capital-snapshot-2017-5c395b17437a
[8] https://www.cbinsights.com/research-unicorn-companies
[9] Xiaomi joins Samsung as India’s Top Smartphone Maker: IDC, November 2017. Gadgets.ndtv.com
[10] Finnovista
[11] Colombia Fintech
[12] Anuario de Fondos de Capital Privado 2017 Colcapital y cifras proporcionadas por Colcapital.