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No saber el valor justo de los derivados, aspecto sensible en catástrofes financieras

No saber el valor justo de los derivados es, probablemente, uno de los principales detonantes de catástrofes financieras que han llevado a la crisis a innumerables corporaciones en todo el mundo. Por esta razón, para un banco “es muy importante administrar operaciones con instrumentos que pueda valorar ya que de esta forma facilita la gestión de la dirección de riesgos”.

La tesis es de Felipe Ramirez, Director de la Mesa de Derivados de Bancolombia, y que trascendió en desarrollo de un panel que se ocupó discutir el mercado de derivados del país, a propósito del libro Pérdidas catastróficas en derivados, del profesor de Fletcher Laurent Jacque, editado para Hispanoamérica por Editorial CESA. Fletcher es la escuela de diplomacia y relaciones internacionales de la Universidad de Tufts, uno de los referentes mundiales en la materia.

¿Son los derivados “armas” financieras con el poder de llevar a la debacle a grandes corporaciones, o más bien un mecanismo eficaz para la transferencia de riesgos? ¿Hay que aclamarlos como una innovación financiera o temerles?, ¿cuál es el protagonismo de la regulación?, hacen parte de los interrogantes que expertos trataron en el panel.

La respuestas se dieron en consonancia con el ámbito laboral que cada uno ocupa en la actualidad.

Jaime Rodriguez, asesor de la Dirección de Riesgos de Mercados y liquidez de la Superintendencia Financiera de Colombia, resaltó que, para evitar estos problemas de valoración, en Colombia se reglamentó la tercerización de este servicio para darle mayor transparencia al proceso y homogenizar los precios de los derivados entre los principales actores al mercado con el fin de mejorar la liquidez.

Muy a pesar de lo fuerte de la regulación colombiana, el mercado de derivados se ha venido desarrollando en los últimos años y ya hoy en día se cuenta con una multiplicidad de operaciones. Al tenor de los panelistas, las particularidades del mercado local obliga a todas las entidades a reportar o registrar sus operaciones de derivados no estandarizados (Mercado Over the Counter). Los expertos convergen en que este mercado, aunque supera en tamaño al bursátil (derivados estandarizados), ha sido un factor clave para el desarrollo del recién inaugurado sistema transaccional de opciones estandarizadas en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC).

La posibilidad de integrar las bolsas de la región en torno al mercado de derivados, a través de la alianza conocida como MILA (Chile, Colombia, México y Perú), fue otro de los temas medulares tocados en el foro. Al respecto, Viviana Saiibi, Directora de Riesgo de Mercado y Liquidez de Credicorp Capital, consideró un obstáculo las diferencias en regulación de los países miembros, aspecto que ha pesado bastante para impedir el desarrollo de transacciones sobre derivados.

Una de la conclusiones preponderantes es que los derivados son instrumentos clave para el desarrollo del mercado de capitales de un país, pero resulta necesario promover programas de educación financiera que le permitan a toda la población conocer cómo funcionan y cómo podrían incorporar su uso de acuerdo al objetivo de inversión. Para quienes desean hacer coberturas, los derivados funcionan muy bien para fijar el precio de un activo financiero. De esta forma se abre la posibilidad de realizar presupuestos con la certeza de contar con un precio futuro conocido. Asimismo, permite el desarrollo de estrategias de especulación a través del apalancamiento, a través de las cuales el riesgo es alto pero puede adaptarse al perfil de quien lleve a cabo la operación. Quien no conozca las particularidades de los derivados y la forma correcta de utilización debería abstenerse a operar con ellos y así evitar ‘catástrofes’ narradas en el libro.

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“Las empresas del sector real que generaron pérdidas con operaciones de derivados, en todos los casos, perdieron el foco principal de la operación y sus tesorerías se dedicaron al negocio financiero cuando este no es la actividad esencial de sus empresas”, explicó Maximiliano Gonzalez, Phd en Finanzas y Profesor Asociado de la Universidad de los Andes, y quien estuvo involucrado en la revisión de la edición del libro.

Las valoraciones hechas durante el panel trascendieron como una invitación a todos los lectores a conocer un poco más de este tema a través de la lectura de los casos catastróficos del mal uso de los derivados, pero en particular a quines requieren de estos instrumentos en su día a día como las tesorerías de empresas del sector real, administradores de fondos de pensión o entidades que administren portafolios de inversión.

Margarita Ortiz Almeyda

Docente y Coordinadora del Lab. Financiero CESA.