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América Latina, una visión económica incierta

Por: Edgardo Cayón Fallon, Director MBA y posgrados en finanzas del CESA. Docente investigador.

Para el año 2018, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica un crecimiento en la región del 2%, hecho que nos sitúa muy por debajo de las economías emergentes de Asia que esperan un crecimiento del 6,7% del cual la India lidera con un crecimiento esperado del 7,7%. Es más, el crecimiento en la región se encuentra por debajo de Estados Unidos (2,3%) y apenas ligeramente por arriba de la Eurozona que espera en promedio uno del 1,7%, según las cifras del FMI.

Otros analistas, como la división de investigación del BBVA, son mucho más conservadores con el crecimiento de la región y lo sitúan en el 1,7% para el año 2018. Esta misma entidad prevé que el crecimiento en el vecindario latinoamericano estará concentrado en países como Perú y Paraguay. Y Brasil, el gigante de la zona, solo crecerá al 1,5% en el 2018.

Lo interesante es que en todos estos reportes se puede observar todavía que, a excepción de las dos economías más diversificadas, como es el caso de Brasil y México, todas las economías de la región muestran una fuerte dependencia en el precio de las materia primas. Por consiguiente, si Perú y Chile demuestran crecimiento por encima del promedio se debe principalmente al aumento del cobre, y en el caso de Colombia el crecimiento moderado se debe a que el petróleo no muestra un repunte.

Una vez más se demuestra que uno de los principales problemas de la región está en su dependencia de commodities y que, a diferencia de las economías emergentes de Asia, los esfuerzos de diversificación de ingreso exportador de la región son exiguos, por no decir prácticamente nulos. Eso evidencia la absoluta ineficiencia de la región en aprovechar las épocas de bonanza en precios de materias primas para invertir en la diversificación de sus economías.

Solo a manera de reflexión y sin utilizar los ejemplos tan trillados de China e India, hasta las economías más “rezagadas” de Asia (como Tailandia) ya reportan como sus tres principales renglones de exportación la maquinaria industrial, la maquinaria eléctrica y partes automotrices que en este momento componen el 35% de sus exportaciones. Más ejemplarizante aún es el caso de Malasia, que a pesar de exportar un millón menos de barriles al mes que Colombia sus exportaciones de commodities solo representan el 8,5% de sus exportaciones totales, siendo el 82% productos de manufactura.

La lección que nos queda es que hasta que nuestras economías no logren una diversificación adecuada de sus economías seguiremos atados a los vaivenes de las materias primas en ciclos de bonanzas efímeras que no se concretan en desarrollo económico concreto y perdurable en el tiempo. Definitivamente, en nuestra región aplica la frase de Cien años de soledad sobre Jose Arcadio Buendía por el remordimiento de la muerte de Prudencio Aguilar, donde “lo atormentaba la inmensa desolación con que el muerto lo había mirado desde la lluvia, la honda nostalgia con que añoraba a los vivos”.