Entrevistas a Egresados

Entrevistas a Egresados

 

Andrés Uribe, Presidente de Acciones de Colombia
“si los negocios no se hacen de manera diáfana Y transparente, hay que salir corriendo”

Ha sido vicepresidente de la Bolsa de Bogotá, gerente de Durán Casas S.A., presidente de la Fiduciaria del Comercio, de la Superintendencia de Valores y de la Bolsa Nacional Agropecuaria. Los días de Andrés Uribe transcurren en el estresante medio bursátil, por eso acostumbra buscar, hacia el final de cada jornada, momentos de silencio: “La soledad lo hace a uno pensar, volverse creativo”. Este ejercicio, dice, le ayuda a liderar y evitar errores.

A pesar de sus más de 30 años de experiencia, Uribe nos habla de su constante aprendizaje, y de lo importantes que son los principios y los buenos jefes. Su fórmula de éxito ha sido, sobre todo, trabajar de sol a sol. Pero advierte que trabajar demasiado puede afectar otros aspectos de la vida. Hoy busca un balance entre el reto que significa la presidencia de Acciones de Colombia y su preocupación vital por compartir más tiempo con su familia.

¿Qué recuerda de sus años como estudiante de administración de empresas?
Estudié en el CESA, fui parte de la tercera promoción y tengo los mejores recuerdos del paso por la universidad. Éramos un grupo pequeño, eso nos hizo muy unidos. Además tuvimos un rector inolvidable, el doctor Rocha, que nos ayudó muchísimo, nos tuvo mucha paciencia y mucha fe. Recuerdo que todos teníamos los mismos propósitos, los mismos ideales de construir país.

¿Hubo alguna materia que le costara trabajo?
Sí, microeconomía, con el doctor Humberto Polonia, un gran profesor. Bueno, y estadística, con la doctora Beatriz. Me acuerdo que los compañeros que estaban en los semestres de arriba decían que era una cuchilla. Pero pasó algo curioso y es que muchos se retiraron de la clase; entonces quedamos muy poquitos y la pudimos sacar adelante con atención personalizada (risas).

¿Cómo fue su salida al mundo laboral?
El semestre de práctica lo hice en el Banco del Comercio. Ahí fui auxiliar de la gerente. Mi trabajo consistía en recopilar información de las sucursales del sur de Colombia. Trabajé muy fuerte. Madrugaba mucho y salía muy tarde. Quería mostrarle entereza a mis jefes. Logré que se fijaran en mí a punta de trabajo y creo que me lo reconocieron.

¿Cómo comenzó su carrera en el medio bursátil?
Fue cuando terminé la práctica y me llamaron como tesorero de la Bolsa de Bogotá. Ahí tuve mi primer contacto con este mundo. Al poco tiempo ascendieron a Jefe de Operaciones. Estuve año y medio en la Bolsa de Bogotá.

Y luego vino Durán Casas S.A. …
Sí, estando en la Bolsa me llamó Camilo Durán, gerente de la firma, para que me fuera a trabajar como comisionista. Duré ocho años y medio en la firma y llegué a ser Gerente encargado. En ese trabajo aprendí mucho. Es un sector donde se hace y se maneja mucha plata y la rectitud, los principios y la transparencia con la que se manejaba todo me ayudó mucho.

¿Pensó alguna vez en trabajar en otro sector?
No, cuando salí de la universidad me gustó mucho el tema bancario y la vida me fue llevando por este lado. Siempre ha sido mi vida, me encanta, es lo que conozco, lo que quiero hacer y me fascina.

¿Cómo volvió a la Bolsa de Bogotá?
Cuando me retiré de Durán Casas, me llamó el presidente de la Bolsa de Bogotá, Hernán Vélez, y me ofreció la vicepresidencia. Acepté y me di cuenta que había mucho trabajo. Mi antecesor era el también egresado del CESA, Carlos Buraglia, un trabajador incansable. Ahí me dije: “si él trabajaba duro, pues yo voy a trabajar el doble”. Y así fue. Me gané la confianza de mi jefe que me delegaba mucho, pero también me exigía mucho, como todo buen ejecutivo.

Usted habla mucho de sus jefes, ¿cree que ellos influyen en los profesionales?
Creo que las cosas más importantes para un estudiante es encontrar buenos jefes. Mis primeros jefes en el Banco de Comercio y en Durán Casas me formaron muchísimo. Si uno se topa con un jefe que no es recto, que no es honesto, lo más probable es que uno se vaya también por ese camino. En este campo se tiene que tener la habilidad de saber quiénes son los jefes, si los negocios no se hacen de manera diáfana y transparente, hay que salir corriendo.

¿Qué vino después de la Bolsa de Bogotá?
Fui presidente a la Fiduciaria del Comercio. Y en 1994, me llamó el Ministro de Hacienda y me ofreció la Superintendencia de valores. Fue un proceso muy bonito, aprendí muchísimo. Trabajé con unos profesionales excelentes, muy dedicados, honestos. El menos preparado tenía dos especializaciones. Ahí estuve hasta el 1999, y fue cuando recuperé la idea de montar mi propia oficina de asesorías en cuestiones bursátiles. La tuve por ocho años. Luego me nombraron presidente de la Bolsa Nacional Agropecuaria. Fue un proceso interesante, porque tuve que vender imagen, fortaleza y proyectos.

¿Y luego nunca retomó su oficina de asesorías?
Sí, pero justo cuando lo hice me ofrecieron la presidencia de Acciones de Colombia. Acepté y aquí estoy con este reto de ponerla en las primeras posiciones.

¿Qué dificultades ha tenido durante su carrera?
No creo que hayan sido dificultades, más bien retos. Me gustan los retos. Tuve que recuperar la credibilidad de la Bolsa de Bogotá, por ejemplo. Se hizo una auditoría de las firmas comisionistas y resultó que había una que estaba desfalcando clientes por 50 mil millones de pesos, entonces había que volver a generar esa confianza, sacar proyectos nuevos, capitalizarla, sistematizarla, dar información al público, crear procedimientos y una tener una autoregulación fuerte.

¿Se arrepiente de algo?
Me arrepiento de no haberle dedicado más tiempo a mi familia. Por eso creo que fracasó mi primer matrimonio. Me arrepiento de no haber disfrutado a mi hijo, me faltó habérmelo gozado mucho más. Yo creo que sí hubiera podido equilibrar el trabajo y mi familia. Estoy tratando de recuperar el tiempo con mi hijo, pero el tiempo pasado no se recupera. Lo que uno deja de hacer, lo dejó de hacer.

¿Qué tuvo que hacer para llegar a este punto de su carrera?
Trabajar. Yo le dedicaba mucho tiempo, no sé si eso fue malo o bueno. Creo que fue más malo que bueno. Como le digo, le dediqué más tiempo a mi carrera que a mi familia y creo que eso fue malo. Pero la recomendación es trabajar mucho, que le guste a uno lo que hace. Siempre estar leyendo, estar enterado, además se tiene que estar en actividad social. Si uno no se vende, nadie lo va a vender, hay que aprender a venderse: ser cuidadoso en la presentación personal, saber relacionarse, saber estar en cocteles y en comidas. Pero definitivamente, trabajar hasta el final, sin horarios, de sol a sol y con mucha pasión.


 
 

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