El CESA representado en Ironman Cozumel

En Cozumel, México se llevó a cabo este año uno de los eventos deportivos más difíciles, IRONMAN. La triatlón, una de las más importantes del mundo, reúne todos los años a muchos de los mejores triatletas del planeta (alrededor de 2,000) quienes deben nadar 2 kilómetros en el mar, recorrer 90 kilómetros en bicicleta y hacer una maratón de 21 kilómetros corriendo. La inclinación de las pistas, el sol intenso y las fuertes brisas son conocidos por su historial de convertirse en un obstáculo más para los atletas.

Este año, Jhoanna Catalina Rodríguez, estudiante de la Maestría en Dirección de Marketing del CESA - Colegio de Estudios Superiores de Administración, viajó a la costa de México para representar al país en el importante evento.  La disciplina, el trabajo en equipo, el enfoque en resultados y decidirse a emprender a pesar de los riesgos son los valores y habilidades que, según Jhoanna, pudo transferir de su vida académica en el CESA a la realización exitosa de este reto que para ella fue en su mayoría mental. Jhoanna Catalina tiene todas las características de una buena líder; no solamente es ejemplo de dedicación, constancia y disciplina, sino de emprendimiento y compromiso.

En una entrevista le contó al CESA detalles de su experiencia:


¿Cuánto tiempo entrenaste para este reto?

Empecé a correr y nadar hace un año, y a montar en bicicleta desde finales de Abril. El entrenamiento enfocado en el Ironman Cozumel duró 4 meses, en los cuales fue imposible ir a una rumba, entrenaba todos los días.

Fue difícil superar los miedos, se requirieron muchos sacrificios pues el cansancio no da espera y es imposible continuar con el mismo ritmo en la vida social; muchos amigos fueron temporalmente abandonados, pero así mismo se han creado lazos muy estrechos con los compañeros del camino a este sueño. El sacrificio más fuerte es levantarse a las 3:30 a.m. para ir a pedalear, aunque lloviera ahí estaba. Por otra parte, es un deporte caro, así que tuve que dejar de comprar bolsos, zapatos, ropa, perfumes, viajes!!! Ahora es bici, casco, zapatillas, alimentación, masajista. Valió toda la pena, los lazos que se forjan, ¡el sentimiento de poder hacer lo que creías imposible lo paga todo!


¿Es un reto más físico o mental? ¿Por qué?

Inicialmente fue un reto mental dado que tenía tres grandes temores: 1. Nadar me generaba claustrofobia, me desesperaba y no lo hacía muy bien. 2. Le tenía pánico al mar, desde hace 12 años no me metía ni a la orilla. 3. Cuando niña me caí mucho en la bici y desde los 13 años no me subía ni a una monareta, de hecho tenía dudas de saber montar en bicicleta.

Todos los miedos fueron superados, aunque aún solo me meto al mar cuando voy a competir. Considero que lo más difícil es superar los obstáculos mentales, pues el físico se da simplemente con entrenar. Superar los límites entrenando depende mucho de derribar barreras mentales y creer que uno siempre puede dar más, pedalear más fuerte, correr más rápido, nadar más fuerte y que soportar el dolor. ¡Con el tiempo aprendí que siempre me va a doler algo o que siempre va a haber dificultades y que simplemente el resultado es el resultado!


¿Que sentiste durante la carrera, después de tanto tiempo de entreno? ¿Fue más difícil o más fácil de lo que pensaste? Y cuándo se acabó ¿qué pasó por tu mente?

¡La carrera fue hermosa, increíble, espectacular! ¡Lloré dos veces de emoción! Justo antes de la largada, estar con 2000 personas a punto de partir, viendo un amanecer espectacular en Cozumel y con un show de delfines, todos gritando a una sola voz, es una sensación que no puedo describir! Simplemente se me salieron las lágrimas, sentía una alegría inmensa y me sentía muy orgullosa de ver que iba a hacer lo mismo que las 2.000 personas que me acompañaban, que estaba a punto de hacer un IRONMAN 70.3, cuando hace apenas un año no corría ni 10 km.

Los paisajes en en ciclismo fueron el segundo episodio que me hizo llorar. La felicidad no cabía en mi! Gritaba y daba ánimos a todo el que pasaba, éramos compañeros del mismo sueño! En la bici hubo momentos difíciles con viento en contra y de costado, pero lo disfruté infinitamente. El atletismo lo realice a pleno medio día, con un calor intenso y aparte con un dolor muy fuerte en la pierna, de la rodilla para abajo todo me dolía, tuve que parar a ponerme un poco de hielo, pero sabía que era un dolor del que se quita en 30 minutos, así que continúe. La mayor dificultad fue el calor, muchas personas tuvieron que ser llevadas en ambulancia. Lo que más me ayudó en esos momentos fueron los ánimos de las personas de Cozumel, el hielo y agua que daban; y las palabras de una persona “el dolor  y el cansancio es pasajero; la victoria es para siempre”; hubo momentos en donde le pedía fuerza a Dios!

Cuando terminé sentí felicidad inmensa, orgullo enorme, quisiera tener el IM70.3 tatuado en la frente! Es increíble ver que puedes lograr lo que hombres que se ven muy fuertes logran, que puedes superar tus miedos, que con disciplina todo es posible! La gratitud no se hace esperar, a Dios, a mi equipo, a mi coach Will Vargas, a mi familia y a mis colaboradoras.

Finalmente, Jhoanna le deja un mensaje a la comunidad CESA. “Todo se puede, hay que enfrentar los miedos pues es de la única manera que se  puede disfrutar la vida, uno se pierde de grandes experiencias, pasiones y alegrías cuando deja que los miedos y las barreras mentales se establezcan. ¡Simplemente hay que ponerse retos, decidirse y actuar!