La Historia y el Emprendimiento

Estados Unidos no es un país perfecto; a lo largo de su historia ha cometido muchos errores, como permitir la esclavitud, y ha tenido que aprender lecciones difíciles de ello. Sin embargo, es claro que hoy en día es un ejemplo de emprendimiento, liderazgo, innovación, y además, hogar de algunas de las empresas más importantes del mundo.

Indudablemente un país que hoy tiene la economía nacional más grande del mundo y cuyo gobierno y cultura son de los más influyentes a nivel mundial, fue construido sobre una base muy sólida de valores e ideales. Muchos de los principios e ideales sobre los que sus “padres fundadores” o founding fathers construyeron el país, a pesar de no tener mucho conocimiento empírico o evidencia de que sus ideas funcionarían, perduraron en el tiempo. Estos principios e ideales fueron producto de su innovación y su espíritu emprendedor.

“Es fascinante ver que las estrategias políticas que los fundadores discutían con tanta pasión, todavía se discuten en escuelas de negocios, juntas directivas, y en los sótanos de los que aspiran a ser el próximo Steve Jobs o Mark Zuckerberg”, Camille Sweeney y Josh Gosfield, columnistas de la revista Fast Company, “no solamente el gobierno que concibieron ha perdurado más de 200 años, hoy también es un modelo de democracia alrededor del mundo”

Según Fast Company, las siguientes son maneras en las que los primeros líderes de los Estados Unidos le abrieron paso a los emprendedores del mundo moderno:


Identificar las fortalezas de los otros, hacer aliados y buscar diversidad de opiniones.

George Washington no era un genio, pero cuando fue escogido para ser el primer presidente del país, contrató a dos de las personas más brillantes que conocía para trabajar en su gabinete personal; Alexander Hamilton y Thomas Jefferson. A pesar de que los dos pertenecían a lados opuestos en el espectro político, Washington reconoció el valor del debate dinámico y la diversidad de opiniones. Eventualmente gran parte del diseño del gobierno estadounidense nació de los ideales contrastantes de Hamilton y Jefferson.


El cliente siempre tiene la razón.

Benjamin Franklin no escribió mucho sobre política, su interés se centraba en la naturaleza humana. El creía que así como el hombre se puede equivocar, el gobierno también. Un documento como la constitución, decía, es imperfecto y refleja todos los “prejuicios, pasiones, errores de opinión, intereses locales, y puntos de vista egoístas” de sus autores.

Hoy muchas empresas comparten la filosofía de Franklin; se enfocan más en complacer al cliente que a las minucias de su estructura corporativa. Entre estas está Unilever “creemos en crear productos que ellos [los clientes] necesitan y quieren… por eso investigamos, pero nada es más importante que la comunicación directa con el consumidor”,Davin Rubin, director de marketing.


Reinvención e innovación

Jefferson le escribió a James Madison alguna vez que “una pequeña rebelión de vez en cuando es buena”. Para él, el poder centralizado era sospechoso, él creía que la rebeldía ocasional era “la medicina necesaria para la salud del gobierno” y que ponía a los líderes en una posición en la que debían salir de los viejos hábitos y buscar nuevas maneras de adaptarse a la evolución social. Hoy en día la innovación, además de la reinvención social y empresarial han crecido exponencialmente, sin embargo, el concepto ya había sido pensado desde entonces.



Basado en:

Sweeney y Josh Gosfield. 2014. 5 STARTUP LESSONS FROM AMERICA'S FIRST COFOUNDERS. Recuperado el 8 de julio de 2014 de Fast Company: http://www.fastcompany.com/3032589/hit-the-ground-running/5-startup-lessons-from-americas-first-cofounders