¡Soy capaz!

La tarde del 11 de febrero de 1990, Nelson Mandela sobrepasó el umbral de la prisión Víctor Verster, en Paarl (Sudáfrica) y recobró su libertad tras 27 años de encierro. Eran las 4:14 p.m. y ‘Madiba’, como era conocido, salió con una única consigna: perdonar.

A partir de ese momento, inició la catarsis de 50 millones de sudafricanos que, siguiendo el ejemplo de ‘Madiba’, entendieron que la paz dependía, no solo del líder ni del Gobierno de la nación del arcoíris, sino que también era una responsabilidad de cada uno de ellos.

Con ese mismo espíritu, emotivamente exhibido en la película ‘Invictus’ (Eastwood, 2009), se inicia a partir de la próxima semana en Colombia la campaña ‘Soy Capaz’, iniciativa de la empresa privada con la que se persigue abonar el camino para el posconflicto colombiano, en desarrollo de los actuales diálogos de paz que desde hace casi dos años tienen lugar en La Habana (Cuba).

Se trata de una campaña mediante la cual se pretende dar un ejemplo a la sociedad para que colombianos y colombianas asuman su responsabilidad en transformar el país aportándole a la construcción de la paz como un derecho universal y no como una coyuntural estrategia política.

Soy Capaz nace por la necesidad de entender que no hay ningún escenario de paz posible si la firma de cualquier papel no va acompañada del compromiso de cada colombiano.

Marc de Beaufort, periodista, realizador audiovisual y director de la campaña, explica que son dos las razones por las cuales se dificulta edificar la construcción de paz. “Encontramos que, primero, la gente es apática porque después de más de medio siglo de conflicto no percibe lo que significa la paz porque no la ha vivido. Se imagina lo que es pero resulta abstracto. Y lo segundo es que se ha creado un contexto en el que, de alguna manera, la paz tiene un dueño: llámese partido político, un gobierno, y ello resulta fatal”.

Para Beaufort, una manera de alejar al ciudadano de a pie de esa concepción paternalista sobre la paz para comprometerlo en la misma, es a través de las marcas con las que convive día a día. Con 120 empresas e instituciones educativas comprometidas, entre ellas el CESA, la apuesta del sector privado es la de exhibir un ejemplo de trabajo conjunto y de asocio entre estas firmas que son competencia, para enviar un mensaje de cambio a los colombianos.

Los principales artículos de consumo masivo del país (más de 180 productos) darán un mensaje unificado al cambiar sus empaques y vestirse todos de blanco. Cada marca se apropia a su manera del mensaje ‘Soy capaz’, creando su propia frase que las identifica: ‘Soy capaz de creer’, ‘Soy Capaz de escuchar a los demás’, ‘Soy Capaz de conectarme contigo’, ‘Soy capaz de dar la mano’ (frase del CESA), entre otras. Las frases son diferentes para cada marca sin necesidad de usar la palabra ‘paz’. La idea consiste en devolverle el significado a la palabra paz por medio de acciones concretas y cotidianas.

El próximo 16 de septiembre los estudiantes del CESA y de la Universidad Minuto de Dios serán capaces. Profesores y alumnos cambiarán de instalaciones donde se impartirán las clases.

Otros sectores de la sociedad se han vinculado a la iniciativa. La iglesia católica se ha unido a este esfuerzo liderando una actividad de compartir a nivel nacional más de un millón de banquetes. Así mismo, habrá un espacio de reconciliación al compartir la celebración religiosa en conjunto con las demás religiones. La ‘homilía’ liderada entre el cura y el rabino, el cura y el pastor evangélico, entre otros.

“Lo que estamos haciendo con estas empresas es dando un ejemplo de cómo la paz es a nivel individual. Si dos empresas que siempre compiten son capaces de hacer algo, así sea simbólico, en unión por un bien común, por encima de sus intereses particulares, eso le da un ejemplo a la sociedad”, concluye Beaufort.