Pensamiento Complejo para el estudio de sistemas socio-económico-productivos

Ricardo Bonilla Jiménez

Es una realidad que el mundo económico y productivo ha vuelto la mirada hacia economías emergentes como América Latina. Una de las principales razones es el aumento del poder adquisitivo de su población. Este aumento, desde el punto de vista económico-productivo, invita a la creación de empresas y a volverse competitivo para satisfacer la demanda, pues de no tomar acción y aprovechar este crecimiento no quedará más que aceptar la llegada masiva de bienes y servicios extranjeros. Esta mirada del mundo hacia nosotros se presenta entonces como una oportunidad para mostrar nuestro potencial, tanto para la generación de riqueza como para la generación y aplicación de nuevo conocimiento, con propuestas innovadoras o emprendedoras de producto, empresas y paradigmas de análisis de las organizaciones.

Para aprovechar la oportunidad de ser un mercado en crecimiento no solo es importante la aplicación del conocimiento adquirido acerca de las organizaciones como sistemas abiertos (propios del pensamiento sistémico), sino que es necesario aprender nuevos lenguajes, proponer nuevos modelos y adoptar una mirada integradora que combine saberes y disciplinas. La propuesta que planteo es, abordar el estudio de las organizaciones y sus dinámicas a través de una mirada compleja, conocida como Complejidad Organizacional. En este caso la palabra ‘compleja’ hace referencia al pensamiento complejo propio de las ciencias de la complejidad, pensamiento que es el paso siguiente al pensamiento sistémico. El pensamiento sistémico fue la base para grandes avances conceptuales como los planteados por Peter Senge (1990) con su propuesta de empresas inteligentes en su libro “La Quinta Disciplina” o la teoría de restricciones propuesta por Eliyahu Goldratt (1984) en su libro “La Meta”.

El pensamiento complejo, como el paso siguiente al pensamiento sistémico, propone que si un sistema está compuesto por agentes autónomos que recuerdan y aprenden, con alta probabilidad se observarán eventos extremos que siguen una distribución de Pareto. Un ejemplo de la distribución de Pareto es la conocida Regla 80/20, observada en la distribución de riqueza en el mundo. A la luz de un pensamiento complejo esta observación se explica debido a que los agentes del sistema ahorran (recuerdan) y aprenden. El pensamiento complejo se enfoca así, en el estudio de la distribución de los eventos extremos que siguen una distribución de Pareto y marcan una desigualdad.

En una primera aproximación el pensamiento complejo parece que solo provee un punto de vista adicional al estudio de dinámicas ya observadas y estudiadas, la diferencia está en analizar detenidamente los eventos extremos (que tienden a ser descartados por su baja probabilidad). Estudios desde el pensamiento complejo se realizan sugiriendo modelos descriptivos que pretenden explicar el origen de las desigualdades. El pensamiento complejo propone que los elementos esenciales de la dinámica de un sistema se reflejan en la distribución de los eventos extremos y no de los eventos frecuentes, aunque los eventos frecuentes también sean producto de la dinámica. Por lo tanto, al describir los eventos extremos se puede indagar acerca de los elementos clave de la dinámica. La idea es que una vez se tengan identificados los elementos clave, estos pueden afectarse de tal forma que se acentúe o se disminuya la desigualdad.

La desigualdad de la riqueza en un país (ver índice de Gini) es un ejemplo de los problemas que se abordan actualmente siguiendo un pensamiento complejo, pues se desea indagar acerca de los elementos claves que dan origen a la desigualdad. Otro ejemplo de problema susceptible de analizar usando el pensamiento complejo es la desigualdad en el consumo (Bonilla & Zarama, 2012). Nuevamente la regla 80/20 plantea que el 80% de las ventas las realizan el 20% de los consumidores y por lo tanto sería de gran interés conocer cuáles son los elementos que generan esta desigualdad. Un análisis de los elementos que dan origen a esta desigualdad podrían servir para estimar la elasticidad del precio de la demanda, pues la idea es inferir comportamientos ante perturbaciones, en este caso del precio.

En este escrito he querido presentar el pensamiento complejo como un paradigma adaptado para abordar las dificultades actuales en la descripción y modelación de sistemas socio-económicos, pues este paradigma aborda dinámicas en las que se presentan desigualdades tipo Pareto, muy comunes hoy en día en ciencias sociales (Andriani & McKelvey, 2009). Como objetivo, el pensamiento complejo busca indagar acerca de los elementos (variables) clave que dan origen a dichas desigualdades, para así anticipar nuevos comportamientos. La descripción y anticipación de comportamientos extremos nos ha de preparar para enfrentar el mundo actual, de extremos.

Para conocer más del pensamiento complejo y sus aplicaciones recomiendo visitar la página de un centro internacional de gran trayectoria, que es el Instituto Santa Fe, en Estados Unidos.

Andriani, P., & McKelvey, B. (2009). Perspective–From Gaussian to Paretian Thinking: Causes and Implications of Power Laws in Organizations. Organ. Sci., 20(6), 1053–1071.

Bonilla, R., & Zarama, R. (2012). An Information Approach to Deriving Domestic Water Demand: An Application to Bogotá, Colombia. In G. Mejía & N. Velasco (Eds.), Production Systems and Supply Chain Management in Emerging Countries: Best Practices (pp. 25–44). Springer Berlin Heidelberg.

Goldratt, E. (1984). The Goal. North River Press.

Senge, P. M. (1990). The fifth discipline. Currency.