La interconexión de Colombia con los flujos comerciales del mundo: más allá de la infraestructura.

Por: Rogelio Gutiérrez P. – M.B.A. CDBA, Consultor internacional en temas de Estrategia logística y SCM.

Indudablemente estamos frente a una gran cantidad de planes y varias ejecuciones de diversas obras de infraestructura para las regiones, que de ser culminados, seguramente colaborarán a atenuar los más de 20 años de retraso que mantiene nuestro país con los principales competidores y mejorarán la situación de las comunicaciones viales internas.

Se espera que ese mejoramiento incida tanto en los tiempos globales del suministro, como en los costos del desplazamiento interno de la carga, -que ya es bien sabido, superan en buenos casos a los fletes marítimos a Europa y Asia-, en la medida que los incrementos de las velocidades promedio de los vehículos de carga son inversamente proporcionales a los costos del transporte de esa carga.

Sin embargo, de cara al comercio globalizado, la envidiable posición que le brinda a Colombia ser el geocentro de la gran cuenca bioceánica mundial, -en la ruta marítima comercial más grande del mundo, que mueve carga internacional a crecimientos exponenciales superiores al 10% anual-, el problema de la construcción de infraestructura va más allá de las necesarias soluciones locales, y debe estar planeada para posibilitar la conformación de una red de nodos conectados internamente, pero fundamentalmente con los flujos externos que se generan en el tránsito entre Atlántico-Pacífico en el contexto sur-sur y sur-norte.

Para enfrentar esos grandes retos comerciales plasmados de manera desafiante a través de los TLC´s pactados, se necesita algo más que la mínima, aunque presupuestalmente ambiciosa, infraestructura necesaria: más de 6.000 kilómetros de vías carreteras decentes, y cerca de 2.500 kilómetros de trochas estándar para la operación del sistema férreo, al igual que de los proyectos para los incrementos en la operación del sistema portuario, aeroportuario y fluvial. Es fundamental la configuración de una red de transferencia entre todos esos modos y su conexión con los grandes flujos mundiales en los grandes hubs marítimos, aéreos, terrestres o intermodales de la subregión, y aprovechando el tránsito o traspaso de ellos por el territorio aéreo, terrestre o marítimo del país, aprovechando la posición geoestratégica.

La cercanía a menos de 200 kilómetros entre puntos de aguas profundas entre Pacífico y Atlántico, -como los que existen entre el litoral Chocoano y el Urabeño, respectivamente-, que permitirían la construcción de una infraestructura de puertos de transferencia para la carga de los mega-buques que ya surcan los mares desde Asia Pacífico, (que por las dimensiones que implica su capacidad de transportar, más de 18.000 contenedores-tipo de 20 pies, no pueden ni podrán atravesar el canal de panamá, a pesar de su ampliación), son las ventajas comparativas que nos ofrece la posición geoestratégica, pero que debemos transformar en competitivas, mediante la logística, es decir, con la superestructura de servicios, procesos y conocimientos.

El desarrollo de la infraestructura es un imperativo para los retos internacionales que afronta el país, pero lo que la vuelve competitiva es un desarrollo logístico y merece urgente atención: la interconexión.



Rogelio Gutiérrez P.
SCM - Consulting & advisor

Máster en Gestión de Empresas de la Universidad Ramón Llull de Barcelona y estudios doctorales en administración. Se ha desempeñado en cargos de alta dirección y juntas directivas, actualmente es Consultor Internacional en Gestión de la Cadena de Abastecimiento y catedrático de posgrados de universidades en Latinoamérica. rgutierrez@cesa.edu.co


Notas de interés:

El CESA Organiza Foro sobre “La Infraestructura de Transporte y la Logística en el mundo y la Articulación de Colombia”.