Alberto Bermúdez, uno de los “embajadores empresariales” del CESA en el exterior

El empresario Alberto Bermúdez, es hoy uno de los más de 2 mil administradores de empresas egresados del CESA, que durante estas cuatro décadas de la Institución ha dejado huella en el exterior.

Y es que pese a sus muy marcadas raíces bogotanas, el CESA, reconoce Bermúdez, le forjó un carácter tal, que sintió que podía aventurarse a cumplir sueños más allá de las fronteras del país. En efecto, una vez se graduó, Alberto viajó a Centroamérica para convertirse durante 15 años en el motor e impulsor de Helechos de Cuero S.A., una de las principales productoras y exportadoras de verdes florales en Costa Rica.

Pero su historia habría de empezar un par de años antes, en Israel, uno de los países más reconocidos en el mundo por su desarrollo tecnológico. Allí, Alberto Bermúdez hizo un ‘zoom in’ sobre la temática agrícola. No obstante, tal acercamiento no fue repentino. Desde las aulas del CESA dicho tópico ya estaba en el radar de sus intereses. De hecho, su tesis de grado se tituló: Estudio de factibilidad para el montaje de un proyecto de Pompón en la sabana de Bogotá. Casi dos décadas después, innumerables aspectos de dicha monografía serían trascendentales para la empresa que tiene en la actualidad: “Matina Flowers”.

Matina es una empresa especializada en la exportación de rosas de alta calidad, con destino a escenarios exclusivos como restaurantes de lujo, hoteles cinco estrellas, grandes eventos, entre otros, y cuyas flores circulan en por lo menos 25 países.

Lo cierto es que en el país centroamericano se empezaría a moldear la gran aventura empresarial iniciada en el CESA. Entre 1988 y 1990, un año antes de la fundación de Helechos de Cuero, Alberto Bermúdez comenzó una finca de minivegetales, luego le apostó a la ganadería, hasta que finalmente detectó una demanda insatisfecha de follajes (el verde que acompaña a las flores), situación que le permitió a Helechos de Cuero crecer de manera sostenible.

El CESA por no tener una educación estrictamente teórica, nos permite abrir nuestra mente para que busquemos los caminos del emprendimiento. Estoy convencido que para emprender hay que tener liderazgo y el líder no sale moldeado a una ciencia exacta, sino más bien a una actitud de vida”, explica, y agrega: “una actitud para improvisar, crear, y considerar que no hay una única solución para los problemas, sino diferentes caminos que nos permitan tomar las decisiones correctas en el mundo de los negocios”.

Los 15 años en Costa Rica, sus conocimientos agrícolas, la experiencia en el mercado europeo y la necesidad de cerrar un ciclo de vida, definen a Alberto Bermúdez como un apasionado por crear y poner en marcha proyectos exitosos con dimensión internacional. Proyectos como Matina, la empresa que dirige en la actualidad.

Matina, empezó como una finca pequeña en el valle de Sopó, hoy está conformada por un grupo de siete fincas con 55 hectáreas cultivadas, permitiendo una dinámica empresarial que mueve más de 40 millones de tallos al año en exportaciones para colombia.

En una década de historia, Matina ha logrado diez medallas de oro dentro del mercado ruso de flores, uno de los más importantes y el segundo destino de exportación de flor colombiana después de EE.UU.;  y dos veces consecutivas ha ocupado el primer puesto de calidad de la feria de flores nacional, “Proflora de Colombia”.


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