Las cabañuelas del 2016 no auguran el mejor de los años

Por: Margarita Ortíz, docente de mercados capitales del CESA


Muchos habrán oído sobre la antigua tradición que permite realizar una predicción meteorológica sólo con los primeros doce días del año, y determinar el clima para cada mes según las condiciones observadas en estos días. Para Colombia, parece que el clima va a ser un factor que va a seguir afectando la economía, alimentos más caros, escasez de agua, y problemas en la generación de energía. El calentamiento global nos puede afectar más rápido de lo que pensamos y seguirá siendo un tema para tener en cuenta, porque de ahí debe partir la política pública que urgentemente debería reaccionar para aliviar la situación de muchos agricultores y de muchas poblaciones que sienten los estragos.

Pues, la misma cábala la usan algunos para predecir el rumbo de los mercados de capitales en el año entrante. Los primeros días del mes de enero han estado enmarcados por caídas de las bolsas, aumento de la incertidumbre sobre la recuperación global y devaluación de monedas de países emergentes. Quienes regresaron de sus vacaciones de fin de año y revisaron la prensa económica se darían cuenta que las noticias no son nada alentadoras y que hay más factores que apuntan que este año va a ser difícil para los mercados y en general para la actividad económica en la región.

Por lo tanto, es muy importante conocer cuáles son los factores que afectarán este año el desempeño de los mercados de capitales y en general de la economía regional, para de esta forma aprender a identificar las noticias que tienen impacto en las variables económicas tales como inflación, tasa de cambio y crecimiento. En primer lugar, debemos conocer que la Reserva Federal inició su ciclo alcista de tasas de interés y que se esperan mayores incrementos en el transcurso del año. A pesar de estos aumentos esperados, muchos ya han venido descontando este hecho en el precio de varios activos y no seguirá siendo un tema que impacte tan fuertemente los mercados como sucedió en 2014 – 2015. Este aumento de tasas en Estados Unidos viene acompañado de una menor liquidez a nivel global, y si a eso le sumamos los cambios regulatorios que apuntan a la restricción de algunas operaciones por parte de los grandes bancos (Regla Volcker y Ley Dodd Frank) estamos ante un mercado con menores volúmenes. Y no podemos olvidarnos de China, el gigante asiático que está disminuyendo su ritmo de crecimiento y cuyo último dato (2015 - Cuarto Trimestre: 6.8%) ratifica que este año podemos ver niveles del PIB creciendo de forma muy similar a lo que vimos en el 2009 durante la crisis Lehman Brothers. En segundo lugar, ligado a todo esto, está el comportamiento de los precios de los commodities, para Colombia el petróleo y el carbón pueden ser los más relevantes, y las circunstancias actuales para el petróleo apuntan a un menor precio, inclusive por debajo de los USD20 como muchos ya lo están pronosticando. La oferta sigue en aumento y la demanda debilitada, lo que no permite ver la situación diferente. Y por último está el aumento de la percepción de riesgo de los inversionistas extranjeros, que perjudica los flujos de inversión y genera presiones sobre los mercados de capitales.

En general, lo que se avecina para Colombia y la región latinoamericana no son buenos vientos. El clima cálido de los primeros días del mes de enero indica que el fenómeno del niño afectará la producción de alimentos, mientras que en los mercados este fenómeno se verá reflejado en menores niveles de liquidez, bajos volúmenes de negociación para las acciones, aumento en las tasas de interés de los títulos de renta fija y una moneda devaluada por más tiempo de lo que creíamos muchos.