Los Juegos Olímpicos más allá de los eventos deportivos

Por: CEGLI –Centro de Estudios sobre Globalización e Integración

Los próximos Juegos Olímpicos de verano se llevarán a cabo en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, del 5 al 21 de agosto de 2016. Estas serán las primeras olimpiadas desarrolladas en territorio suramericano[1], y las primeras en las que participará un Equipo Olímpico de Refugiados, que estará compuesto por 10 atletas de distintas nacionalidades[2]. Los Juegos Olímpicos siempre han servido como herramienta de propaganda política o como altavoz de determinadas situaciones internacionales, y éstos de Río pueden ser quizá uno de los ejemplos más significativos de los últimos años. El hecho que 9 de los atletas del Equipo de Refugiados provengan de países que han sufrido violencia por cuenta de constantes guerras civiles, representa el compromiso de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), principal promotora de la iniciativa junto al Comité Olímpico Internacional (COI), de visibilizar la realidad de los refugiados. Estos atletas portarán la bandera olímpica y el himno olímpico sonará en caso que alguno de ellos gané una medalla.

La magnitud de los datos soportan la decisión del COI: un total de 59.5 millones de personas se encuentran desplazadas forzosamente de sus países. De éstas, 19.5 millones son refugiados (14.4 millones bajo el mandato de la ACNUR y 5.1 son refugiados palestinos bajo un mandato especial) y 10 millones de personas son apátridas, es decir no tienen ninguna nacionalidad. En total, la cifra equivale aproximadamente a la población de países como Sudáfrica o Italia.

Otro hecho que marcará estas olimpiadas será la inhabilidad para participar de 68 atletas rusos, tras la decisión del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS). Esto motivado por los resultados del Informe McLaren que concluyó que el Estado ruso, a través de varios actores gubernamentales, creó un sistema para proteger a deportistas que marcaron positivo en pruebas de dopaje dentro del territorio ruso. Vladimir Putin ha aprovechado la oportunidad para denunciar una campaña política de desprestigio internacional y discriminación en contra de Rusia, agregando que las olimpiadas de Río no tendrán un buen nivel dada la exclusión de los atletas rusos.

Viendo que más allá de las competiciones deportivas las olimpiadas suponen una herramienta política (a pesar de la prohibición explícita que el COI hace del uso político del evento), desde el CEGLI nos preguntamos lo siguiente:

¿Qué acontecimientos políticos han marcado las Olimpiadas en el pasado?

A partir 1896, año en el que Pierre de Coubertin decidió celebrar las primeras olimpiadas modernas, se han realizado un total de 30 Juegos Olímpicos en varias ciudades del mundo, principalmente en el hemisferio norte[3]. Muchas han estado marcadas por acontecimientos políticos internacionales, o por los duros enfrentamientos ideológicos que caracterizaron el siglo XX. Al margen de la suspensión de los juegos de 1916, 1940 y 1944 consecuencia del desarrollo de las dos guerras mundiales, vale la pena recordar algunos ejemplos llamativos de utilización política de los Juegos Olímpicos:

· 1936 en Berlín, Alemania. El régimen nazi utilizó los juegos para dar a conocer al mundo las bondades de sus políticas de exclusión racial y la superioridad física de la raza aria. Sin embargo, el atleta estadounidense afroamericano Jesse Owens frustró el objetivo de Hitler ganando cuatro medallas de oro durante el evento. Lamentablemente, ni Hitler ni el presidente estadounidense de la época, Franklin D. Roosevelt, decidieron felicitar al deportista.

· 1956 en Melbourne, Australia. La República Popular China (la China comunista continental de Mao) no participó como muestra de protesta por la participación de la República de China (la China capitalista de Taiwán) avalada por el COI. A su vez, Egipto, Iraq y el Líbano tampoco asistieron en respuesta a la invasión israelí a la Península del Sinaí durante la Crisis del Canal de Suez de ese mismo año.

· 1972 en Múnich, Alemania. Guerrilleros del movimiento “Septiembre Negro” afiliado a la Organización para la Liberación de Palestina, accedieron al lugar en la Villa Olímpica donde se hospedaban los atletas israelíes. Asesinaron a dos y secuestraron a otros nueve, que en el intento de rescate fueron asesinados junto con los secuestradores.

· 1980 en Moscú, Unión Soviética. Tras la invasión soviética de Afganistán en 1979, el presidente estadounidense Jimmy Carter envió una carta al COI pidiendo aplazar o cancelar los Juegos Olímpicos en Moscú. Éste hizo caso omiso a la petición y el Comité Olímpico Estadounidense decidió no participar en las olimpiadas, hecho que motivó que otras 65 delegaciones de países de la esfera occidental suspendieran también su participación.

· 1984 en Los Ángeles, Estados Unidos. 14 países socialistas liderados por la Unión Soviética decidieron no asistir a estas olimpiadas, en retaliación a la decisión tomada por Estados Unidos cuatro años antes.

El hecho que quizá llegue a marcar las olimpiadas de Río será el manejo que le den al escenario de crisis política y económica que atraviesa el país. Esto, tras el anuncio del ex presidente Luiz Ignácio Lula da Silva y la presidente electa en proceso de impeachment Dilma Rousseff de no asistir a la ceremonia de inauguración el 5 de agosto. El presidente provisional Michel Temer solo estará acompañado por 45 jefes de Estado (en comparación con los 95 de Londres 2012 y los 86 de Pekín 2008), dado que algunos de los aliados de Rousseff en la región han decidido no asistir para evitar legitimar el gobierno interino de Temer.

¿Cuál es el impacto económico de las Olimpiadas modernas?

Hasta 1968 las olimpiadas eran realizadas en ciudades de países desarrollados y éstas no pretendían obtener ganancias económicas. Hasta entonces, los organizadores utilizaban las infraestructuras existentes para acoger los Juegos, pero a partir de las olimpiadas de Múnich en 1972 el COI endureció los estándares sobre los sistemas de transporte, la infraestructura de las instalaciones deportivas y la oferta hotelera. Todo ello como consecuencia del incremento del número de visitantes y atletas que visitaban las ciudades durante el evento. La ciudad de Denver (Colorado) sentó un precedente en ese mismo año, pues a través de un referendo se les preguntó a sus habitantes si querían acoger las olimpiadas de 1976, a lo que respondieron que no debido a los altos costos necesarios para realizarlas. A modo de ejemplo, vale la pena mencionar que solamente para formalizar la candidatura de una ciudad actualmente se necesitan entre US$50 millones y US$100 millones.

Desde Atlanta 1996 en todos los Juegos Olímpicos se han incurrido en extra costos de más del 100% del presupuesto inicial. Para el caso de Río 2016, en 2009 se estimó un gasto de US$14 billones, mientras que el costo final se calcula en más de US$20 billones. El gobierno justifica estos gastos argumentando que la infraestructura resultante quedará para el uso futuro de deportistas y ciudadanos, aun cuando está demostrado que en ocasiones anteriores las instalaciones construidas quedan subutilizadas una vez finalizados los juegos.

La justificación de los gastos en organización y de inversiones en infraestructura que implica la realización de unos Juegos Olímpicos viene por dada por el argumento de que estos traerán ingresos a la ciudad anfitriona vía publicidad y turismo, y serán una fuente de generación de empleo a largo plazo. Sin embargo, varios expertos como Sthepen Billings y Scott Holladay han demostrado que en realidad lo que se da es un “efecto substituto”, y que el gasto en la construcción de la infraestructura hubiese sido ejecutado en todo caso en otros sectores como educación o salud. También se contra argumenta que si la ciudad que alberga los juegos no tiene altas tasas de desempleo, la mayor parte de los empleos creados son temporales, y además se trasladan a personas que ya poseen un contrato. De las 48.000 personas involucradas en obras de infraestructura para Londres 2012, tan solo el 10% eran desempleadas.

En este sentido, en ámbitos académicos y gubernamentales se ha hecho un llamado al COI para flexibilizar los estándares olímpicos, y que en futuras celebraciones se admita a ciudades que puedan utilizar la infraestructura existente, permitiendo que los organizadores desarrollen una estrategia sostenible y que no incurran en altos costos. Incluso se han valorado alternativas para que se organicen juegos conjuntos entre varios países que puedan compartir infraestructura existente, o que sean escogidas ciudades que ya hayan organizado unos juegos con anterioridad.

Finalmente, más allá de las inversiones y expansiones por más de US$7.1 billones en el sistema de transporte de la conurbación de Río de Janeiro, el impacto económico de los Juegos Olímpicos para el Estado brasileño será mínimo, pues con la dura recesión que atraviesa el país la mayoría de los ingresos económicos se quedarán en empresas privadas de logística y hospitalidad colaboradoras de éstas olimpiadas. +++


[1] En 1968 las Olimpiadas se realizaron en la Ciudad de México, siendo estas las primeras en territorio latinoamericano.
[2] 2 sirios, 5 sur sudaneses, 2 congoleños y 1 etíope.
[3] Cada una de las ediciones son realizadas en una ciudad y país diferente. Londres ha repetido tres veces mientras que Paris y Atenas han sido sede en dos ocasiones. A excepción de las olimpiadas de Melbourne 1956, Sídney 2000 y Rio de Janeiro 2016, las tres ubicadas en el hemisferio sur, el resto de ediciones han sido desarrolladas en ciudades del hemisferio norte, en su mayoría en países de Europa occidental, Norteamérica, algunos países Nórdicos (Suecia y Finlandia), Rusia (en 1980 Unión Soviética), China, Corea del Sur y Japón (que repetirá en 2020 tras haber albergado las de 1964). En este sentido, ningún país africano, de Medio Oriente y del Sudeste asiático ha sido sede de los Juegos Olímpicos de Verano.

Referencias

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Attaran, Amir. (2016). Off the Podium: Why Public Health Concerns for Global Spread of Zika Virus Means That Rio de Janeiro’s 2016 Olympic Games Must Not Proceed. Harvard Public Health Review. Retrieved Junio 13, 2016, from http://harvardpublichealthreview.org/vol/8-special-commentary/

Billings, S., & Holladay, S. (2011). SHOULD CITIES GO FOR THE GOLD? THE LONG-TERM IMPACTS OF HOSTING THE OLYMPICS. Economic Inquiry, 754-772. doi:10.1111/j.1465-7295.2011.00373.x

Cella, K. (2012). Geolympics. Foreign Policy. Retrieved Junio 13, 2016, from http://foreignpolicy.com/2012/07/26/geolympics/

Centro de Estudios sobre Globalización e Integración. (2016). De Bogotá a Brasilia. Retrieved from Noticias: http://www.cesa.edu.co/El-Cesa/lateral/NewsN/2016/Mayo/de-bogota-a-brasilia.aspx

El País Brasil. (2016, Julio 27). Lula y Rousseff se ausentarán de la ceremonia de apertura de los Juegos. El País. Retrieved Julio 27, 2016, from http://deportes.elpais.com/deportes/2016/07/26/actualidad/1469567716_307758.html

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O'Grady, S. (2016, Junio 3). Meet the 10 Athletes Who Will Compete on the First-Ever Refugee Olympic Team. Foreign Policy. Retrieved Junio 8, 2016, from http://foreignpolicy.com/2016/06/03/meet-the-10-athletes-who-will-compete-on-the-first-ever-refugee-olympic-team/

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