Las actitudes y tips para mejorar sus finanzas tras el fin de año

Acaba de terminar el 2016. Las fiestas decembrinas han llegado a su fin, y con ellas, por cuenta de los regalos navideños y -además- por las matrículas escolares, muchos colombianos empiezan el 2017 con una merma en sus finanzas, y aún vulnerables por cuenta de la abominable sombra de la cacareada reforma tributaria.

Por tanto, resulta conveniente no perder de vista esas prácticas de salud económica, que no solo sirvan para estabilizar las finanzas, sino además para adquirir costumbres que ayuden a que cada enero no sea una pesadilla por el poco dinero que queda en la cuenta o que queda en los bolsillos.

El hecho no es un asunto menor, pues en un país como Colombia esos lunares o malos vicios en el manejo del dinero no solo suelen ser cíclicos, sino que además la manera como se manejan las finanzas personales se replica, en el caso de quienes tienen negocios, en la forma como se administra la empresa.

Carlos Díaz, diseñador industrial, tuvo que fracasar con cuatro empresas para esclarecer varios de los errores que se cometen en el manejo de las finanzas, tanto personalmente como en la empresa, para dar pasos definitivos y seguros hacia un ambiente económicamente saludable. Desde hace casi una década dicta, a múltiples empresas, organizaciones e instituciones académicas, capacitaciones sobre desarrollo personal y creación de riqueza.

Para que este 2017 y los años venideros sean mejores, Carlos Díaz recomienda realizar ciertas acciones, pero sobre una columna vertebral de la salud económica con tres dimensiones: propósito, trabajar en uno y buenas relaciones.

Solo sabiendo el para qué de lo que se hace, tener objetivos y metas, es lo que permite el desarrollo. Según Díaz, hay que desenvolverse en lo que a uno le gusta. Ello permite hacer cosas con excelencia, se encuentra cómo servir a la sociedad y el dinero “llega por añadidura”.

Hay que trabajar en uno. Finalmente, quien no posee, no tiene cómo brindar. El asunto opera bajo la misma teoría del avión despresurizado: los adultos usan primero las máscaras para tener control y luego dárselas a los menores. “Si uno es quien trabaja, si uno es quien invierte, quien hipoteca su juventud con los esfuerzos y la salud que ello implica, uno es también quien debe sacar rédito de eso”.

Asimismo, “los llaneros solitarios no prosperan”, afirma. Las buenas relaciones y conexiones son trascendentales para crecer financieramente. Esas asociaciones hacen que las cosas, situaciones y estadios pasen a otro nivel. Por tanto, a mayor nivel, también más nivel de ingresos.

Y es bajo ese andamiaje que hay que realizar cuatro prácticas:

i. Plasmar el presupuesto. Sólo poniendo por escrito cuánto gana y cuánto gasta es que se puede saber en realidad cuánto posee. Sin embargo, los colombianos son poco dados a tener la disciplina de hacer un presupuesto.

ii. Ahorrar. Lo dijo desde el siglo XVIII el expresidente de los Estados Unidos Benjamin Franklin. La riqueza depende esencialmente del trabajo y del ahorro. Mejorar la vida a partir de las buenas finanzas exige que ahorrar no sea optativo sino un imperativo. Carlos Díaz recomienda que sea el 10 por ciento. Y agrega que uno de los grandes errores se deriva de no tener interiorizada la cultura del ahorro. Por vía de ejemplo -ilustra- “si usted se encuentra un billete de $20.000 pesos, tiene varias opciones. Dos de ellas son: considerar que era plata que no tenía y que por ello se puede dar un gusto. Le pide a un amigo solo $5.000 pesos, y compra el combo de hamburguesa con malteada. Ahora no solo no tiene los $20.000 pesos que se encontró, sino que está endeudado. La otra opción es ver ese billete que se encontró como uno de $18.000 pesos. Es decir, siempre tendrá un remanente”.

iii. Reducir gastos. Es una forma racional de acrecentar el flujo.

iv. Invertir. Se convierte en otra fuente de ingresos. Por ende, aumenta el poder adquisitivo. Invertir en finca raíz sigue siendo una buena opción.