La inflación en Colombia: ¿Debería ser un dolor de cabeza?

Por: Margarita Ortíz, coordinadora Laboratorio Financiero del CESA.

El pasado 5 de julio, el DANE -Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas- publicó la inflación para el mes de junio del 2016 en Colombia. El dato mensual fue de 0.48%, 38 puntos básicos más alto que el año anterior. Esto generó que la inflación medida en términos anuales aumentará a 8.60%. Este dato aterra a muchos pero sobre todo porque estos niveles no se habían visto desde hace más de 15 años en nuestro país.

Ahora bien, recordemos porqué este indicador es tan relevante y podría impactar fuertemente el bolsillo de los colombianos y su sensación de bienestar. Partimos de que la inflación de fin de año se utiliza para fijar el incremento del salario mínimo (7% para el 2016) y en general de todos los salarios. Quiere decir que, de enero a junio, los trabajadores colombianos han perdido su poder adquisitivo en un 1,60% de toda la canasta familiar. En el caso de los alimentos, que es un grupo muy importante dentro de la canasta, la inflación anual a junio es de 14.28% siendo el grupo de gastos con mayor incremento. (Ver gráfica 1)

Gráfica 1. Inflación por Grupo de Gasto Junio 2015 - 2016

grafica 1

Fuente: DANE

Este hecho tiene en apuros a la junta del Banco de la República, entidad que por mandato Constitucional tiene que velar por una inflación baja y estable. Es el Banco de la República el ente controlador de la política monetaria, a través de la cual se intenta impactar la inflación aumentando o disminuyendo la cantidad de dinero en circulación. Sin embargo, esta política monetaria parece estar siendo poco efectiva, sobre todo si revisamos los datos de inflación del último año que se alejaron bastante del rango óptimo de crecimiento de los precios para la economía colombiana (2% - 4%). Este rango está dado por el mismo Banco de la República, y garantiza que todos los factores económicos mantengan un equilibrio que permita el uso eficiente de los recursos productivos, una disminución de la incertidumbre, un aumento en la inversión y que evite la mala redistribución del ingreso y la riqueza. Todos estos son los principales argumentos que hacen que una inflación baja y estable sea una condición necesaria en cualquier economía.

Ahora la pregunta es: ¿debe ser este incremento un dolor de cabeza? La respuesta es difícil de contestar. Por un lado, el Banco de la República ha venido respondiendo al aumento de las expectativas de inflación por parte de los analistas económicos, subiendo su tasa de interés de referencia 250 puntos básicos desde junio del 2014 cuando empezó su senda alcista. Lo que vemos en el gráfico 2, es que efectivamente las perspectivas de los analistas siguen estando muy por debajo de lo que estamos observando en inflaciones actuales y esto ha estado guiado más por un compromiso del banco de seguir subiendo tasas a menos que se controlen las expectativas. Por otro lado, lo que nos dice el mercado de renta fija medido a través de sus inflaciones implícitas en las tasas de interés de los TES es que la inflación podría estar regresando a la senda planteada por el banco a finales de este 2016. Por lo tanto, ante este panorama, la conclusión es que la inflación se ha visto afectada por los fenómenos climáticos a principio de año que provocaron escasez y subieron los precios de algunos alimentos, además del efecto indudable de la devaluación del peso que impacta fuertemente a los precios de los bienes importados y por último en el mes de junio el paro camionero que aisladamente ha venido perjudicando la oferta de algunos productos. Todos estos hechos que no están bajo el control del Banco de la República han generado que la inflación mantenga esta subida exacerbada. Por lo cual, ya los analistas y los inversionistas descuentan que una vez controlados estos aspectos, la inflación regrese de nuevo a los niveles deseados y esto empiece a suceder en el segundo trimestre de este año. En conclusión, este incremento parece ser una jaqueca momentánea que está siendo tratada desde hace tiempo y que si el paciente sigue la receta planteada y nada extraordinario se presenta, la cura está próxima a llegar por lo que esto es sólo una crisis temporal.

Gráfico 2. IPC – Pronóstico Analistas – Inflaciones Implícitas. 12 Meses.

Fuente: Investigaciones Económicas Alianza Valores.