Pedagogía de las emociones como herramienta de formación ética

Por Leonor Osuna

“Se requiere valentía para acercarme a ser la persona que quiero ser. Buscar la coherencia nos toma la vida entera, pero es lo más valioso que podemos hacer por nosotros mismos y por aquellos a quienes amamos”.

En esta sesión, presento un resumen de mi investigación en torno a mi clase de Ética de los Negocios, que se dicta dentro del diplomado Eli+e con los estudiantes programa 2015-1. Se trata de una investigación acción, en los términos de Latorre (2003), centrada en mi práctica educativa y en su transformación. Yo misma fui investigador e investigado partiendo de las reflexiones sobre mi propia práctica docente. ¡Un paradigma diferente!

Partiendo de los postulados de autores como Piaget (1987) y Kohlberg (1981), con relación al juicio, el dilema y el razonamiento morales, estudiaba lo que sucedía en mis clases y encontraba que algunos estudiantes eran capaces de hacer claros razonamientos morales, pero cuando les preguntaba qué hacían en su vida real, sus actos no eran correspondientes con su razonamiento. Así las cosas, me parecía corto un diseño pedagógico enfocado únicamente en mejorar el razonamiento moral. Carol Gilligan (1985), aportaba al razonamiento moral la teoría del cuidado del otro, pero para mí seguían faltando algunos elementos y en particular, el papel de las emociones, el mejoramiento de sí mismo a través del autoconocimiento y la toma y puesta en marcha de las decisiones en la vida real.

Mi interés estaba en las emociones ya bien como respuestas fisiológicas adaptativas, constructos sociales o procesos cognitivos, porque me interesa formar individuos que puedan reconocer la emocionalidad propia y ajena, y medir la influencia que ella tiene en su actuar, en su proceso cognitivo y en sus decisiones. Es así como he diseñado una secuencia de clases que pretenden que a partir del referido reconocimiento de las emociones, se enriquezcan el desarrollo y razonamiento morales, con ejercicios prácticos. Propongo ejercicios que conectan al estudiante con su vida personal, con la identificación de sus creencias y posturas y los invito a reflexionar sobre ellas. Hablamos de dilemas éticos reales a los que nos hemos enfrentado en la vida y la manera como los hemos resuelto. Propongo también que nos enfrentemos a diversos dilemas éticos, desde una perspectiva simbólica, convirtiendo el aula en un escenario de teatro donde los estudiantes deben actuar en diferentes juegos y a partir de su actuación y con la ayuda de sus compañeros, identificar las emociones que afloran y cómo ellas determinan o no, las decisiones que el estudiante debe tomar. Las herramientas utilizadas son lúdicas y sencillas.

Por otro lado, de manera similar a como lo propone Snow (2013), utilizo textos literarios y películas con el propósito de que los estudiantes se familiaricen y entiendan las emociones que mueven a los personajes y accedan a sentirse empáticos. En general, busco que los estudiantes eleven sus niveles de conciencia y de razonamiento, accedan en el aula a un ejercicio de introspección, siempre compasivo y respetuoso y que puedan mirarse a sí mismos para autogestionarse y generar cambios en el ser. Creo, como Solomon (2007), que las emociones nos permiten comprender nuestro mundo, lo modelan y también nos delatan, muestran quiénes somos, nos hacen autoconscientes. Mi apuesta es desarrollar criterio moral en los estudiantes a partir de educar la empatía, mejorar la escucha, mejorar la habilidad para identificar nuestras emociones y las emociones ajenas y que todo esto, en conjunto, nos permita acercarnos a la idea que tenemos del ser humano que vale la pena ser. Mientras todo esto sucede, aspiro también a que podamos reírnos de nosotros mismos y pasarla bien.

Así las cosas, si aceptamos que las emociones son estrategias para controlar el mundo, la inteligencia emocional se constituye en imperativo ético y en ese sentido, la formación en ética debe tener las emociones en consideración. Mi propuesta es que el estudiante, al “bucear” en sus emociones pueda profundizar en el cultivo de su ser. Mis clases de ética no apuntan a hacer estudiantes más éticos. Mejor que eso, en los términos de Dudani (2014), pretender ofrecer un escenario para el autodescubrimiento, donde los estudiantes se sientan seguros de manifestar y discutir sus preocupaciones morales.

Mi invitación es a profundizar en una enseñanza de la ética más abarcante y no sólo desde lo cognitivo-conceptual, donde se impulse el desafío de autotransformarse. Mi apuesta es que mi trabajo de investigación sea inspiración para otros en el sentido de buscar una enseñanza/aprendizaje donde seamos capaces de reconocer al otro como ser significativo y se utilicen otros tipos de metodologías activas donde haya disfrute en el aprendizaje y el estudiante encuentre un valor práctico en lo aprendido, pero sobre todo, donde el aula y el trabajo docente sea un espacio de crecimiento para el docente.

Para mí, este curso tiene que ver con mi capacidad para soñar. En un discurso del papa Francisco, oí que tenemos dos ojos: uno de carne y otro de vidrio. El primero, dice él, sirve para ver las cosas físicas y el segundo sirve para soñar. Pues bien, parte de este trabajo lo he hecho a partir de la observación del mundo externo que me permite mi ojo de carne, y otra, con mi ojo de vidrio que sueña con un mundo mejor, un mundo donde hay espacio para construirme y ayudar a otros en el proceso de construirse.

Referencias

Dudani, S. 2014. Stanford Panel Debates: Does teaching ethics do any good?. Stanford. Recuperado de
Gilligan, C. (1985). La moral y la teoría. Psicología del desarrollo femenino.

Kohlberg, L. (1981). The philosophy of moral development: Moral stages and the idea of justice.

Mejía, A., Almanza, M, Perafán B. (2013) Las Emociones en el Eterno Presente de la Acción Ética. Ponencia presentada en el 2o Congreso Latinoamericano de Filosofía de la Educación, Universidad de la República Oriental del Uruguay, Montevideo, Uruguay.

Piaget, J. (1987). El criterio moral en el niño. Barcelona: Ediciones Martínez Roca.

Snow, N. (2013). Learning to Look: Lessons from Iris Murdoch. Wisconsin: Universidad de Marquette. Recuperado de
Solomon, C. (2007). Ética Emocional. España. Ediciones Paidós.