Educación e infraestructura, entre los pendientes del país para avanzar en competitividad

Aunque Colombia ha escalado los indicadores en ítems como desarrollo del mercado financiero, capacidad tecnológica, entre otros, y de hecho, ascendido ocho posiciones en diez años según el escalafón de competitividad del Foro Económico Mundial (WEF), tareas en educación, infraestructura vial, lucha contra la corrupción, y fortalecimiento institucional aún están en mora de hacerse si el país quiere alcanzar la meta en la materia.

Y es que Colombia, que hoy ocupa el quinto puesto por debajo de Chile, Panamá, México y Costa Rica, se ha propuesto a estar dentro de los primeros tres países de la región para dentro de 16 años (en el 2032).

Lograrlo es viable, afirmó Rosario Córdoba Garcés, Presidenta del Consejo Privado de Competitividad, en tanto el país entienda y atienda de manera urgente las prioridades para subir en competitividad, tema sobre el que el organismo acaba de presentar el último informe, que da cuenta sobre los temas sensibles en los que está el país, qué se requiere para estar en ese podio, y cómo podría beneficiarse si se hace la tarea.

Además de esas dos dimensiones, Colombia avanzó también en ambiente macroeconómico, sofisticación e infraestructura. Y descendió en aspectos como tamaño del mercado, eficiencia del mercado laboral, innovación, eficiencia del mercado de bienes y salud.

Una de las razones por las cuales se atribuye el rezago son los costos asociados al conflicto o terrorismo. Entre 138 países, Colombia está muy atrás pues ocupa el puesto 133 en la incidencia de ese factor para hacer negocios.

Uno de los temas neurálgicos es la educación. Si bien entre el 2005 y 2015 la cobertura en educación pasó de 39% al 47%, paradójicamente, tanto en el nivel básico como en el de Educación Superior hubo retrocesos: 26 y un puesto perdidos en una década –respectivamente-, según el informe presentado la última semana.

Entre las razones está que el 16 por ciento de los niños en edad de estar matriculados en primaria no tienen acceso a educación básica. Y en lo que a educación superior se refiere, solo el 20 por ciento está en instituciones o programas con acreditación de alta calidad. Quienes conocen del tema han dicho que ello obliga a trabajar en mejorar la calidad y pertinencia de los programas de pregrado y perfeccionarlos para acreditación, antes que buscar reacreditaciones de programas posgraduales.

Según una encuesta liderada por ManpowerGroup, la mitad de los empresarios tiene dificultades al momento de cubrir sus vacantes, “precisamente porque los egresados no tienen las competencias o habilidades para la transformación productiva que requiere el país”, señaló durante la presentación del informe.

Al respecto, algunas de las recomendaciones que concluye el informe son que “se debe asegurar la calidad de los docentes y directivos haciendo obligatoria su evaluación, reducir los costos indirectos de la educación para combatir la deserción, e involucrar al sector empresarial en la estructuración de los programas de media técnica y orientación vocacional para ajustar la pertinencia de la formación”.

La lucha contra la corrupción que fomente la transparencia es otro imperativo, pues un barrido en materia de licitaciones evidencia que un 58 por ciento de las que son públicas contó con tan solo un proponente; 65,1 por ciento para el ámbito territorial.

Pese a que mejoró levemente al ganar dos puestos –pasó al 82-, la infraestructura que solvente el transporte continúa siendo un cuello de botella. Las carreteras 4G deberán apuntalar este factor para cambiar la condición actual: de la totalidad de la carga que se mueve a lo largo y ancho del país, el 72 por ciento se mueve por carretera, que es a la vez el modo de transporte más costoso. Mejores condiciones tendrán que articularse con la logística, que revela que el 58 por ciento de los pedidos llegan en perfecto estado.

Bajo una visión prospectiva, con solo mejorar los indicadores en educación, en particular si los esfuerzos se concentran en asegurar la básica primaria -destacó la Presidenta del Consejo-, Colombia pasaría en el mediano plazo al cuarto puesto en la región en competitividad, y ascendería del actual puesto 61 al 57 en el ranking general mundial del WEF.