Recupera tu silla, el modelo empresarial sobre el que América Latina pone la lupa

El factor integralidad, que la maestría en Finanzas Corporativas le brindó a la abogada María Angélica Sánchez, que combinó tanto el metódico manejo del capital como la incorporación de la innovación, la tiene a punto de exhibir su proyecto empresarial de arreglo de muebles en Suiza.

‘Recupera tu silla’, como se llama su fundación, y que nació hace apenas cuatro meses, hoy es referente de ‘Viva la idea’, uno de los talleres más notables sobre emprendimiento social que se realizan en América Latina cada año, y que premia a los mejores para ser presentados en Europa.

Y es que ‘Recupera tu silla’, además de la explícita labor que sugiere su nombre, también es foco de formación en emprendimiento de 110 mujeres, radicadas en el municipio de Albán (Cundinamarca), que han sido víctimas de la violencia por distintos actores.

La fundación les da asesoría para que ellas, independientemente del modelo de negocio, se empoderen y hagan de sus ideas el punto de partida para conformar empresa.

Como máxima titular de la fundación, María Angélica Sánchez expuso su experiencia y resultó seleccionada para participar en el taller, junto con otros 60 emprendedores de 22 países, dos de los cuales también son de Colombia. En esta oportunidad, el taller será en Nicaragua a partir del próximo 20 de noviembre bajo el auspicio del INCAE Business School, una de las más connotadas escuelas de negocios internacionales de la región.

El espíritu del taller es que, con las relaciones entre los emprendedores asistentes y el tratamiento de sus experiencias, se fortalezcan herramientas y habilidades, muchas de ellas asociadas al liderazgo, para que esos modelos impacten, se puedan replicar rápidamente en otros países, y generen progreso. De hecho, aún sin haber ido a presentar su proyecto a Managua, María Angélica Sánchez ya ha recibido llamadas de países como Perú y Uruguay para socializar su propuesta.

Su historia de emprendimiento, como suele ocurrir casi siempre, empezó tras identificar una oportunidad en medio de un problema. En este caso, dicha calamidad fue una alergia en sus brazos.

Trabajaba entonces en una empresa automotriz. Después de muchos ires y venires al dermatólogo, pues la alergia se le propagó a la espalda, trascendió que eran los ‘brazos’ y el material de las sillas que usaba los que afectaban su piel.

Dadas las circunstancias, hizo las gestiones correspondientes para que se le permitiera ingresar a una bodega para buscar una silla distinta que no le causara brotes. Una vez tuvo acceso, fue testigo de la cantidad de mobiliario que, tras cumplir su vida útil, puede terminar como desecho y no es reciclado. “Eran por lo menos 200 sillas y me dije: ‘no puede ser que todo esto termine por ahí en la basura y nada se pueda hacer’”

La descripción de esa fotografía sería una imagen más, de no ser por los efectos ambientales que esta acumulación de elementos provoca. Según la abogada, la degradación de 15.000 sillas equivale a la misma concentración de CO2 que generan 85.000 carros encendidos al mismo tiempo.

Al explorar el mercado, evidenció también que en otros sectores la práctica era similar. Uno de ellos fue el sector salud. Hospitales o clínicas que tienen un considerable número de muebles vetustos arrumados. En ese momento se obsesionó con la idea de arreglar muebles de oficina.

Decidida a no quedarse con los brazos cruzados, a comienzos de este año se metió de lleno en el tema. Hizo los contactos necesarios para crear una red que le pudiera hacer sostenible su fundación, y desde hace cuatro meses le apuesta a la restauración de muebles con resultados palpables.

En efecto, ‘Recupera tu silla’ tiene actualmente 45 clientes. Estos meses de experiencia ya le han demostrado que la inversión en recuperar el mobiliario asciende en promedio al 40 por ciento. Por ejemplo, en el caso de la clínica Méderi –como se sabe-, otrora del hoy desaparecido Seguro Social, tenía un añejo mobiliario. Pero en vez de adquirir muebles nuevos, explica la abogada, le apostó a la restauración de cerca de 350 elementos. Los ahorros de Méderi alcanzaron el 63 por ciento. Sin duda, una muestra de cómo combinar la sostenibilidad económica y ambiental.