Europa en crisis

Por: CEGLI –Centro de Estudios sobre Globalización e Integración-

Bratislava, la capital de Eslovaquia, recibió el viernes pasado la primera cumbre que reunió a 27 de los 28 miembros actuales de la Unión Europea, esto tras la victoria del Brexit en el Reino Unido. Los días previos a la cumbre estuvieron caracterizados por varios anuncios. El primero, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés François Hollande fijaron marzo de 2017 como la fecha límite para “pactar la nueva Europa”. Junto con Mateo Renzi, primer ministro italiano, estos líderes acordaron que la seguridad, la defensa, el crecimiento económico, las inversiones y la juventud serán los ejes fundamentales de consolidación para los próximos meses.

El segundo anuncio vino de parte del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, durante el discurso del Estado de la Unión Europea del pasado miércoles 14 al enumerar los cuatro principios que articulan la labor dentro de la UE para los próximos doce meses: la protección del estilo de vida europeo, el empoderamiento de los ciudadanos, la defensa tanto interna como exterior y la responsabilidad frente al momento histórico que atraviesa la Unión.

Con estos antecedentes, los 27 líderes llegaron a Bratislava con una agenda corta pero que auguraba redefinir el destino de la UE para los próximos años en tres aspectos: asegurar las fronteras externas de la UE, contrarrestar la amenaza terrorista y restablecer el control de la globalización, una forma amable de referirse al Brexit.

Finalizada la cumbre, los líderes hicieron pública “La hoja de ruta de Bratislava”, un breve documento que está planteado para guiar la acción conjunta de los 27 países miembros de la UE. De entrada, este documento envía un mensaje directo al Reino Unido: de aquí a marzo de 2017 se espera que ya hayan empezado las negociaciones para su salida, pues el resto de países deberán concentrar todas sus fuerzas en sacar al proyecto europeo de la actual crisis.

Más allá de esto, se plantean cinco dimensiones de actuación, cada una con un objetivo claro y medidas más o menos concretas. Aunque sea en el papel, los 27 líderes se comprometen a abordar los retos comunes con el compromiso de construir una UE más fuerte. En cuanto a la migración, prometen no permitir un flujo irregular de migrantes como el del último año, al tiempo que buscan garantizar la seguridad y el control de las fronteras externas de la UE, especialmente en países como Grecia, Bulgaria o Italia.

En el asunto de seguridad interna y exterior, tienen como objetivo seguir luchando contra el terrorismo, proponiendo una mayor cooperación entre los servicios de inteligencia de los Estados miembro y fortalecer las medidas contra la radicalización religiosa y política, en donde se incluyen reglas como las expulsiones y restricciones de entrada a los países.

En el aspecto económico, los países se comprometen a desarrollar políticas para proteger el estilo de vida europeo y ofrecer mejores oportunidades a los jóvenes. Éste resulta siendo uno de los puntos con medidas más difusas, pues son temas en los cuales los resultados no se materializan en tan corto tiempo. Finalmente el último compromiso resulta transversal al resto, pues implica fortalecer los mecanismos de seguimiento y revisión de cada una de las propuestas anunciadas.

En la rueda de prensa al final del evento, la canciller alemana Angela Merkel anunció que la Unión Europea está atravesando una situación crítica. Y es cierto, pues la falta de coordinación entre los miembros, la desconexión entre la élite de Bruselas y la ciudadanía de los países europeos y las amenazas nombradas anteriormente se convierten en focos críticos, que de no ser atendidos pueden conducir a una mayor desintegración.

Afortunadamente, y al menos en el papel, los líderes europeos son conscientes de esto. En el documento final los miembros se comprometen a mejorar la comunicación entre las instituciones, los países miembros y especialmente la ciudadanía, “utilizando un lenguaje claro y honesto”. De aquí a principios de 2017 los 27 líderes se volverán a reunir en Valeta, la capital de Malta, para valorar los resultados de la actual hoja de ruta. Para marzo de 2017, momento en el que se celebren los 60 años de los Tratados de Roma, se espera haber avanzado en medidas concretas sobre lo anunciado, para terminar de afinar las orientaciones comunitarias hacia el futuro.

Hasta entonces, y quizá se convierte en otro de los grandes retos, los líderes y las sociedades tendrán que trabajar para fortalecer su resiliencia y la de sus instituciones. Sin duda la actual crisis se ha convertido en un punto de inflexión del proyecto europeo, y el éxito de los actuales esfuerzos dependerá de la capacidad de adaptación al cambio de las sociedades e instituciones europeas. +++

CEGLI

Es un Centro de Estudios que se enfoca en los procesos de globalización y de integración económica a nivel mundial.