Nuevos resultados de investigación sobre el pronóstico en las empresas bogotanas

Por: Javier Cadena

Del análisis del marco teórico y la revisión de literatura existente para Colombia, América Latina, Norteamérica y Europa, se concluye que el pronóstico empresarial, desde una perspectiva aplicada, es un tema que no está suficientemente documentado, ni actualizado, y existen pocos autores que se han preocupado por conocer su estado al interior de las empresas, siendo Norteamérica la región donde existe un mayor número de estudios que analizan las diferentes dimensiones del pronóstico empresarial. En América Latina solo se encontraron tres estudios para México, dos de ellos que suministraron el tamaño de muestra (54 y 74 empresas), inferiores al tomado por esta investigación (118).

En general, la investigación para Bogotá muestra una baja utilización del pronóstico como herramienta de planificación estratégica, y sugiere que el pronóstico es una actividad más que realizan las empresas, que poco se articula entre áreas, y que por tanto, no se constituye en fuente de información relevante para la toma de decisiones.

En efecto, la encuesta señala que solo el 23% de las empresas hace seguimiento a los resultados de los pronósticos y los compara contra los datos observados, es decir, que aproximadamente una de cada cinco revisa sus pronósticos. Este proceso es más común en el sector financiero (47.8%) y en las grandes empresas (23.3%). De hecho, en el primero, una de cada dos empresas lo hace, quizá por la mayor vulnerabilidad a los cambios macroeconómicos y al impacto que un pronóstico no acertado puede tener en sus resultados financieros y en la toma de decisiones de intermediación.

En cuanto al análisis previo de la información, sólo el 12% manifestó realizar ajustes, buscando consistencia para un mejor pronóstico. Se destaca la comparación de fuentes de información, la identificación de observaciones atípicas y la realización de empalmes entre bases de datos. También el 14.4% de las empresas indicó realizar cálculos estadísticos asociados con la transformación de variables, la clasificación de datos y su recodificación y la desestacionalización de series, entre otras.

Una tercera parte del total de empresas afirmó contar con un equipo de trabajo para evaluar el pronóstico. El sector financiero es el más riguroso, al registrar un porcentaje del 73.9%; la naturaleza del negocio así lo exige, dada su exposición a diferentes riesgos y a las acciones que debe tomar para mitigarlos.

Los procesos utilizados por las empresas para analizar, validar y ajustar sus pronósticos, responden en un 47% a actividades de unificación con las áreas organizacionales responsables. No son comunes los procesos de validación con la alta gerencia y se presentan principalmente en la gran empresa y en el sector financiero.

En cuanto al nivel de precisión que se obtiene con el pronóstico de variables externas, el 61% de las empresas señaló un rango comprendido entre el 71% y 90%, sobresaliendo el sector financiero (74%) y la gran empresa (68%). Los porcentajes de acierto son inferiores en general en la pequeña empresa. De hecho, la estimación de variables económicas y financieras por su misma naturaleza, están expuestas a los vaivenes propios de un mundo globalizado difícil de predecir. El sector financiero en este aspecto muestra una fortaleza.

Respecto a las variables internas, los porcentajes son superiores, situación asociada con el conocimiento propio de la empresa y los resultados pasados de sus principales variables. Los niveles de acierto en su mayoría superan el 91%. Así, más de la mitad de las empresas señala para estas variables un rango de acierto entre 91% y 95%; incluso, algo más de una quinta parte del total de empresas, registra porcentajes superiores al 95%.

Los resultados aquí mencionados sugieren que son muy pocas las empresas que realizan un proceso serio de pronóstico, que se articule directamente con la planificación estratégica y que sirva de soporte para la toma de decisiones de mediano y largo plazos.

Javier Cadena

Doctor en Administración de la Universidad San Pablo CEU de España, con maestrías en Economía de la Universidad Nacional de Colombia y Dirección de Empresas de la Universidad de Ávila, España. Tiene una Especialización en Finanzas Privadas de la Universidad del Rosario y es Economista de esta misma universidad.