El placer de la lectura

Por: Vanessa Guerrero, docente. Dirección Centro de Apoyo para la lectura, la oralidad y la escritura, DIGA.

Pensar en la lectura no solo como un proceso de recepción de información sino como un acto de confrontación mental con uno mismo es lo que diferencia la calidad de una buena lectura. En los ambientes universitarios la lectura es una actividad indispensable dentro del proceso del estudiante.

Los docentes dan por hecho que quienes ingresan a la educación superior son personas con una capacidad ya consolidada en lo que refiere a los aspectos de lectura. Independiente de la disciplina que se haya escogido, la lectura es siempre un campo de batalla entre los propios conocimientos previos y las nuevas ideas que propone un autor desconocido. Es el espacio para dialogar con un texto por lo que comprueba, demuestra y afirma; es decir, la lectura nunca puede ser una acción pasiva. Por el contrario, exige de los lectores el mayor esfuerzo e interés mental.

No obstante, en disciplinas no humanísticas, los estudiantes suelen reducir la lectura a un “deber académico” y no la ven como un sistema de exploración y relación. En esta realidad concreta se mueve el Centro de Apoyo para la lectura, la oralidad y la escritura ‘DIGA’ del Colegio de Estudios Superiores de Administración, pues a través de sus tutorías y asesorías logran despertar el interés lector en los estudiantes.

A decir verdad no existe un método absoluto para enseñar a leer, pues es un camino individual. Lo que sí es cierto es que la comprensión lectora surge y se consolida cuando la visión que se tiene sobre la lectura cambia de un “deber” a un “placer”. Así, el desafío como docentes de comunicación es ¿cómo hacer para que los estudiantes adquieran un gusto por la lectura? En mi experiencia personal, y después de muchos años de trabajo en la búsqueda de una respuesta a esta pregunta, he visto en la literatura una grata bienvenida para quienes, en un principio, no gustaban del acto mismo de leer.

La literatura, si bien es uno de los estilos más complejos de leer, permite al estudiante familiarizarse con la experiencia imaginativa de la lectura. A través de ella se pueden explorar al máximo los distintos niveles de comprensión, es rica en inferencias y reflexiones, genera pensamiento crítico, aumenta la capacidad de abstracción, entre otras ventajas. Cuando un estudiante de Administración de Empresas aborda un texto literario, en el espacio de las tutorías DIGA, se exige a sí mismo mejorar su capacidad lectora pues no está familiarizado con este tipo de textos.

Justamente es aquí donde radica la efectividad del texto literario para introducir a los estudiantes a la lectura. Cuando ellos comprenden que la literatura muestra mucho más que una historia de ficción y que puede ser interpretada desde muchos lugares de enunciación, surge en ellos un interés por la lectura.

En su obra Ecce Homo, Friedrich Nietzsche propone la lectura como un trabajo de desciframiento, que solo puede llevarse a cabo mediante una lucha interior en el espacio íntimo de ese lector que discute con el texto y permite que este lo atraviese en lo más profundo. De igual manera, a través de breves obras literarias los estudiantes de administración empiezan a comprender cómo funciona el proceso lector y cuáles son las prácticas, posturas y disposiciones mentales que deben tener a la hora de abordar un texto, sea cual sea su género.

Por lo tanto, es valioso continuar explorando la literatura como ese puente que atrae a los jóvenes a la lectura, pues llega a ellos no a través de la obligatoriedad sino a través de una experiencia de placer: el placer de imaginar, el placer de dialogar, el placer de cuestionar, en fin, el placer que genera poder ver más allá de lo evidente.